Muchas veces en nuestra vida cotidiana nos encontramos con otras personas con capacidades y habilidades similares a las nuestras; y lamentablemente casi siempre se empiezan a hacer comparaciones entre éstas habilidades, dándoles valor a las personas según sus capacidades o conocimientos.
Esto es algo normal mas sin embargo es un poco injusto para aquellos que tienen capacidades diferentes o inclusive para aquellos que aun no las desarrollan, como es el caso de los niños, la gente siempre tiene a juzgar al momento de ver lo que sabes o lo que no sabes, y así como lo que puedes hacer o no.
Lo peor del asunto es que mucha gente ahí afuera no solo juzga, si no que se cree superior a otras personas si no igualan sus conocimientos o sus capacidades. Es una triste realidad pero mucha gente no se da cuenta que jamás será capaz de hacer todo, o que jamás podrá saberlo todo.
El humano debe entender que siempre habrá alguien superior a él, por más que sus conocimientos se eleven, sus habilidades de cualquier índole, siempre se encontraran a alguien que las supere. Recordemos que entre más conocemos menos sabemos.
La mayoría de los humanos son así, aunque si hay un pequeño porcentaje que logra salir, logra nadar a contracorriente y logra ser diferente, teniendo la suficiente madurez y capacidad de aceptar que, a pesar que esa persona tiene grandes atributos, no es la mejor. Este grupo de personas, los que no caen en éste principio, son llamados simplemente humildes.
Hanzel Doullery lamentablemente cae en éste principio (claro, es humano, es normal) pues juzgaba mucho a otras personas únicamente por el nivel que tenían dentro de la organización de los guerreros B. Incluso con su propio hermano el cual estaba apenas en el primer nivel, teniendo solo la capacidad de lanzar bolas de energía azules.
Y fue aquel lejano lunes en el verano del 2005 cuando Hanzel comenzó a entender esto, comenzó a tener humildad. Claro…poco a poco, pero al menos comenzó a tenerla. Todo empieza aquella soleada mañana en casa de Hanzel, quien estaba sentado tranquilamente en su cuarto ordenando sus cosas para irse a la escuela. La secundaria había sido un tanto difícil para él puesto que no era una persona muy sociable y no tenía muchos amigos, pero los pocos que tenía eran considerados cercanos. Había un par de personas desagradables también en su salón pero pues él se las arreglaba para ignorarlos. Aunque a veces le daban tantas ganas de darles lo que merecían…
-¿Hanzel? – una voz sonó desde afuera de su habitación, era Arthur - ¿Puedo pasar?
-Adelante – dijo él distraídamente
-¿Ya te vas a la escuela? – dijo su hermano después de entrar y de darse cuenta que estaba arreglando sus cosas
-Aún no – dijo Hanzel sin siquiera voltearlo a ver mientras seguía en sus asuntos – Entro hasta más tarde ¿Por qué?
-Pues es que mi mamá salió y quería ver si podíamos entrenar un rato *_*
-No creo que sea buena idea, si regresa mi mamá nos podrá descubrir – dijo Hanzel deteniéndose y volviéndose a su hermano. A sus diez años su hermano manejaba el poder que la Pila le daba muy bien – Además no tenemos ya ninguna caja para apuntarles.
-La señora Blanquis acaba de sacar unas, yo las vi
-¿La vecina? – preguntó Hanzel. Sabía quién era la señora pero es que ya no tenía más argumentos para decirle que no a su hermano y fue lo único que se le ocurrió decir.
-¡Esa misma!
-Pues… - Hanzel lo pensó por un momento, después asintió y agregó – Muy bien, pero solo un rato pero tu ve por las cajas. Además tú las llevaras al depósito de basura, si mi mamá ve las cajas todas quemadas se preguntará que hicimos con ella.
-Ya me adelanté – dijo Arthur sonriendo – Las cajas ya están arriba.
- Bien, subo en un momento – suspiró Hanzel
Arthur salió de la habitación emocionado, mientras tanto Hanzel un tanto fastidiado siguió acomodando sus cosas…eran tantos libros a veces no sabía ni como los usaba todos a diario. Al terminar se puso sus tenis y salió del cuarto, entró a una estancia mas iluminada que su cuarto, frente a él estaba el cuarto de sus padres, frente a él y a la izquierda subiendo un escalón en la (justo en la orilla del mismo) estaba la puerta al baño; y a su izquierda, junto a la puerta de su cuarto estaba la puerta del cuarto de su hermano; todas cerradas. A su derecha iniciaban unas escaleras que iban a la azotea, las cuales daban una cerrada vuelta en forma de U, y estaban muy iluminadas pues en el alto techo tenía incrustado alrededor de 16 cristales tragaluz.
Después de subir las escaleras Hanzel se encontró con el patio de su azotea, el cual se expandía hacia su izquierda con un techo de metal y plástico y del lado derecho una pared lo guiaba hasta una gran puerta de metal que daba a una gran habitación, que era donde se quedaban sus tíos con su hija, la pequeña Jenny.
Hanzel se adentró en el patio y pudo ver a su hermano ahí en medio acomodando las cajas apilándolas. A su izquierda, de reojo, vio en una esquina arrumbadas las herramientas de su abuelo que siempre usaba para trabajar allí arriba. El verlas siempre le traía bonitos recuerdos.
-Están listas – dijo Arthur colocándose a un lado de Hanzel
-Bien – Hanzel analizó las cajas y buscó algo que podía ser un objetivo aceptable, no estaba de humor para ir a dibujar algo en las cajas para que su hermano le diese. Aunque ya sabía que ni siquiera podría darle… - Ahí donde dice KARNE, quiero que le des a la letra “K”
-Si…
-Recuerda que – interrumpió – Cuando estas primero debes crear la bola de energía en tu mano y debes ejercer total control en ella, así después la podrás lanzar. Recuerda que técnicamente tú no estás creando la energía, sino la Pila la transfiere hacia tus manos, por tal motivo la energía cuando la tengas en tus manos tratará de regresar a la Pila
Hanzel hizo aparecer en su mano izquierda una bola azul, la dejó un poco floja y se vio claramente como algo lo jalaba hacia su izquierda, antes de que perdiera el control sobre ella cerró la mano y la bola desapareció.
-¿Lo ves? – continuó – Si no ejercemos control podría salir de nuestras manos e ir a parar a quien sabe dónde.
-Lo sé – dijo Arthur – Ya me lo habías explicado.
-Sí pero con eso que siempre olvidas todo, a ver como lo haces… - dijo Hanzel – Si ya lo habías logrado, no entiendo porque no lo puedes hacer de nuevo ¿Recuerdas el día que vimos a Vermist en las instalaciones del gobierno?
Arthur solo asintió, luego comenzó a concentrarse, extendió su mano son su palma hacia arriba y cerró los ojos, puso cara como si estuviera haciendo un gran esfuerzo.
-No tan estirada la mano, flexiónala un poco.
Arthur obedeció y en unos pocos instantes una chispa apareció unos centímetros arriba de su mano derecha, pronto una bola que, al verla, se podía apreciar como eléctrica y de color azul, se formó, parecía algo caótica y se movía mucho en su lugar. Su mano comenzó a sentir una fuerza invisible que la jalaba hacia la pared que estaba a su izquierda…
-Cuidado – advirtió Hanzel – Contrólala o se irá
-Eso intento, eso intento – dijo pero la fuerza que lo jalaba era cada vez mas fuerte, trató de concentrarse pero fue inútil, la bola de energía salió disparada y chocó contra la pared dejando una mancha negra de quemadura.
-Tu limpiaras eso – ordenó Hanzel al observar el residuo que había quedado – Espero que se pueda quitar…
-Intentaré de nuevo – dijo Arthur volviéndose a las cajas, se concentró de nuevo e hizo aparecer la energía pero la Pila nuevamente la arrancó de sus manos y la hizo estrellarse con la pared.
Y así hubo más intentos fallidos durante los próximos minutos, hasta que por fin Arthur logró lanzar la bola de energía. Pero no le dio a la letra K. Los siguientes minutos siguieron pasando y Arthur no lograba darle a su objetivo, en algunas ocasiones quedaba cerca, pero no le alcanzaba.
Hanzel no se dio cuenta pero ya había pasado hora y media desde que habían iniciado y Arthur aún no lograba su objetivo. Mientras a Hanzel se le estaba haciendo tarde para irse a la escuela así que decidió suspender el entrenamiento, de todos modos no pensaba que fuera a lograrlo…
-Por favor solo un rato mas – suplicaba Arthur – Se que en un par de intentos mas lo conseguiré
-Eso dijiste hace una hora – dijo Hanzel negando con la cabeza - En realidad no creo que lo logres hoy, ya habrá más tiempo para practicar, limpia y recoge ya todo.
-Bueno, si tú lo dices – dijo Arthur no muy convencido y comenzó a recoger las cajas, mientras tanto Hanzel se bajó para ir a comer algo antes de irse a la escuela…
Mientras tanto en las instalaciones del Dr. Vermist, él trataba de resolver una pequeña situación que estaba enfrentando su organización…
-¿Qué quieres decir con que el Jardinero no está listo? – gritaba Vermist con desesperación.
-Tenemos que modificarle algunos aspectos de su ADN, señor – se excusaba Nefarius – Las características que pidió no están listas, si sale así lo despedazarían. Tal vez podríamos esperar a mañana.
-El domingo – explicó Vermist – Es una fecha muy especial, donde mi último ataque debe ser lanzado, si no empiezo desde hoy a atacar esos engreídos B estarán preparados para el domingo ¿entiendes?
-Entiendo señor – Nefarius se frotó la barbilla tratando de idear algo – Bueno en sí, su arma ya está lista, son buenas noticias ¿no?
-¡Claro! ¡Excelentes noticias! – dijo Vermist sarcásticamente – Si vas tú mismo a enfrentarte a esos entrometidos y la utilizas.
-No, por favor señor me harían pedazos – suplicó Nefarius.
-¡Entonces ve y termina tu trabajo! – vociferó Vermist en un tono tan macabro que hizo que su ayudante se sobresaltara. Nefarius dio media vuelta y se dispuso a salir del despacho de Vermist, cuando iba a tocar la puerta esta se abrió de manera repentina haciendo que, de nuevo, se llevara un sobresalto.
-Saludos Dr. Vermist, Dr. Nefarius – dijo aquel ser que entró. Nadie podría imaginárselo al verlo, pero tenía una especie de acento francés. Nefarius dio un paso atrás y el recién llegado dio uno hacia adelante para adentrarse en el despacho.
-¿Quién ere… - Vermist se interrumpió y corrigió - ¿Qué eres?
-Mi nombre es Luke, he sido enviado en su ayuda, señor – dijo el humanoide – Estoy a sus servicios…
-¿Enviado por quien? – preguntó Vermist
-No importa – dijo Luke sonriendo – Se que necesitan alguien que dirija un ataque hacia sus enemigos el día de hoy. Yo soy ese alguien.
-En realidad nuestro plan no era un ataque en sí, queríamos eliminar primero a estos tres – Vermist sacó de su bolsillo tres fotografías, de Diz, Teresante y Hanzel. – Hoy eliminaríamos a estos tres, después ya atacaríamos.
-Suena muy sencillo ¿Dónde los puedo encontrar?
-Toma las fotografías – indicó Vermist – Detrás de cada una de ellas encontraras sus direcciones, tanto de su casa como de su escuela.
-Eso haré… - Luke tomó las fotografías y se retiró.
-¿Cree que debemos confiar en él señor? – preguntó Nefarius de inmediato que la puerta se cerrase.
-Tengo una corazonada, Nefarius – explicó Vermist – Algo o alguien nos quiere ayudar. Y el doctor Hawley Vermist no rechaza ayuda de nadie.
-¿Cómo está tan seguro de eso?
-Primero el correo que alguien me mande un correo con la información sobre Hanzel, que al inicio creí que tú me habías enviado – dijo – luego este sujeto sale de la nada. Pero sabes algo, no estoy muy interesado en saber quién es. O qué es. Yo solo quiero eliminar a esos guerreros B de una vez por todas…
Unos momentos después, en la base central de los guerreros B, April discutía con su padre el general, ella seguía reclamándole que había sido muy duro al castigar a Diz, pero su padre no escuchaba razones. El general era un poco soberbio, no estaba seguro que todas las decisiones que tomaba eran las correctas, más sin embargo desde que su hija empezó a madurar y a razonar era la única persona en el mundo que lograba hacerlo cambiar de opinión. Su propia hija lo doblegaba…eso no era bueno…
Pero no aquel día, aquel día el general estaba de muy mal humor y ni siquiera April logró doblegarlo. Al final ella se rindió.
-Bien – dijo ella fastidiada – Si quieres castigar a una de tus mejores soldados y cuando la necesite no esté allí, es tu decisión. Yo debo ir a la escuela, adiós
Y salió de la habitación muy enfadada; el general estaba sentado tras su escritorio recargándose con un codo, mientras se sobaba las sienes con la yema de sus dedos mientras, con los ojos cerrados, pensaba en aquella situación que acababa de ocurrir. No le dieron nada de tiempo para seguir pensando, pues la puerta de su oficina se abrió de golpe y Teresante entró con bastante urgencia.
-Señor, tengo que hablar con usted – dijo con tono de preocupación – Es importante.
-Debo salir en estos momentos Teresante – dijo el general – Lo podríamos dejar para después.
-Es importante – repitió Teresante, se acercó al escritorio y dejó un par de papeles sobre éste.
-¿Qué es esto? – preguntó el general acercándose a ver los papeles sin tomarlos del escritorio. - ¿Es lo que yo creo que es?
-En efecto señor – comenzó a explicar Teresante, a pesar que el general había entendido ya no quiso dejar detalles al aire – Es una señal captada, una transmisión que hubo hacia el bosque donde estuvimos aquel día que nos enfrentamos a Vermist. Justo a esa hora.
-¿De verdad? – el general tomó los papeles para analizarlos mejor, en concreto buscaba la fecha y la hora, en seguida comprobó que coincidía con la de aquel día – Esto no es posible ¿Qué demonios significa esto?
-Que alguien le avisó a Vermist que íbamos – explicó el muchacho – Alguien desde aquí.
-Lo sé, lo sé, temía que lo dijeras – dejó los papeles en la mesa – No me lo creo…
-Quiero que esto quede entre usted y yo – comentó Teresante mientras el general se levantaba, se alistaba para irse – Iniciare una investigación un tanto amateur, pero nadie debe saberlo. Le prometo que encontraré al infiltrado.
-Bien hijo – le dijo el general tomando tu saco y abriendo la puerta sin dejar de mirar al muchacho – Confío en ti.
-Hace bien – dijo Teresante, cuando el general se dio la vuelta para irse se le escapó una leve sonrisa. Muy leve.
Arthur había terminado de recoger todo el desastre que habían hecho en la mañana, lo hizo justo a tiempo pues al término de sus labores de limpieza su madre llegó y subió a la azotea para ver si estaban bien.
-¿Tu hermano ya se fue a la escuela? - Preguntó ella al verlo, el niño solo asintió, su madre después hizo un gesto como si algo estuviera mal - ¿Soy yo o huele como a humo?
-Pues… - dijo Arthur nerviosamente – L a verdad yo no huelo nada…
-Deben de estar quemando algo por allá – señaló al horizonte – Luego hay tantos vagos que no tienen nada más que hacer más que contribuir a la contaminación. Ven que ya casi está la comida.
-En un momento voy mamá – dijo Arthur, se sentó en el piso y se secó el sudor con la mano. Estuvo muy cerca, su madre casi se da cuenta. No sabía la que se le armaría se Hanzel se entera que por su culpa su mama se hubiese enterado de los guerreros B, se enojaría demasiado y seguro ya no querría entrenarlo.
Se puso de pie, un olor familiar le llegó era la lasaña que su madre hacía y que le gustaba tanto, con más entusiasmo aún se paró y corrió hacia la puerta que daba a las escaleras para bajar, pero un ruido hizo que se detuviera en seco…era un ruido de algo grande que se había caído, y venía directo de la puerta que estaba tras él, la que daba al cuarto de sus tíos. Sonaba como si hubiera alguien en el cuarto, pero se suponía que sus tíos no llegaban sino hasta en la noche, así que dio media vuelta y fue a investigar.
Entró al cuarto con cautela y pudo ver una silueta en una esquina, al inicio aquella silueta no vio a Arthur…sin embargo él sintió miedo de inmediato, era un ser horrible con piel gris y escamosa. Aquel ser parecía enfadado y justo cuando Arthur se asomó un poco más tomó un reloj que había en la pared y lo arrojó haciendo un ruido seco, el cual hizo que Arthur se sobresaltara y aquel ser al movimiento del niño logró localizarlo. Se volvió y rápidamente se acercó, Arthur se paralizó del terror y no se pudo mover, solo pudo articular algunas palabras, y con trabajo pudo ocultar el miedo en sus palabras.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-Humm – cerró un poco los ojos y acercó su cabeza al niño, sacó un papel y luego pareció estar comparando a Arthur con algo en el papel – Tú no eres Hanzel
Lo tomó por su playera y lo arrojó contra un par de cajas de madera apiladas que había una esquina, Arthur no pudo hacer nada, cuando se levantó con intención de vengarse aquel ser se había escapado ya por la ventana, lo último que alcanzó a escuchar antes de que se fuera fue la frase “Entonces debe de estar en la escuela…”
En aquel momento Hanzel estaba en la escuela, en clase de matemáticas estaba tan adentrado en la clase que no se daba cuenta que en la parte de atrás del salón preparaban algo contra él…
-Y esa es la manera de resolver las ecuaciones con dos incógnitas – dijo el maestro concluyendo el tema – Por favor copien los ejemplos
Hanzel mientras obedecía las instrucciones del profesor sintió de pronto un ardor en un pequeño punto en su nuca…llevó su mano al punto donde algo lo acababa de golpear y enseguida escuchó un par de risitas ahogadas en la parte de atrás del salón, volteó y pudo ver a su amigo Robert junto con otro compañero llamado Erick, el cual tenía una liga en las manos, al parecer la había usado como resortera para lanzarte un papel, Hanzel solo negó con la cabeza y siguió haciendo sus labores.
-Oye no te enojes – susurró Robert sentándose en la banca que estaba de junto – Solo probábamos la liga para ver que tal lanzaba los papeles ¿Si dolió verdad?
-Si algo – susurró sin voltear a verlo – ¿Así que fue un papel? Pensé que había sido algo más duro.
-El secreto está en saber cómo doblarlo, si lo comprimes bien es como si lanzaras una piedra pequeña
-Yo te aconsejaría – dijo Hanzel sin poder evitar sonreír un poco– Que mejor hagas lo que el profesor dice, si llega el examen no dejaré que me copies.
-HAHA – se rió en voz baja Robert – Sabes que no tengo necesidad de eso.
-Si claro – lo ignoró Hanzel, de pronto el profesor se levantó y tomó el borrador con intención de borrar todo el pizarrón.
-¡NO! ¡NO BORRE! – gritaron varios alumnos, entre ellos Robert. Hanzel se rio únicamente pero ya no dijo nada.
-Escucho que están hablando mucho, pensé que ya habían terminado – dijo el profesor malhumorado.
-¿Disculpe? – dijo un hombre recién llegado al salón, era alto y delgado. Hablaba español pero tenía una especie de acento francés… - ¿Profesor?
-¿Qué se le ofrece? – pregunto el profesor al recién llegado.
-Necesito que me preste a uno de los alumnos por un momento – dijo el francés – Hanzel…Hanzel Doullery.
-Soy yo – dijo Hanzel poniéndose de pie y analizando al hombre de arriba abajo – ¿Qué pasa?
-Acompáñame, por favor – sonrió el francés, dio media vuelta y salió del salón. Algo no se gustaba a Hanzel, aquel hombre no se veía normal, simplemente el hecho de tener un acento francés, no mucha gente tenía el acento en su país. Hanzel fue rápidamente tras aquel hombre el cual dobló a la izquierda y al final del pasillo de nuevo dobló a la izquierda para bajar las escaleras, Hanzel lo pudo alcanzar hasta que ya estaba abajo
-¿Hice algo malo? – preguntó Hanzel al alcanzarlo.
-Lo verá en un momento, señor Doullery.
Al bajar las escaleras dieron vuelta a la izquierda para adentrarse en los pasillos que llevaban a los talleres de la escuela
-Orientación está para el otro lado – dijo Hanzel - ¿A dónde vamos?
-No vamos a Orientación, señor – explicó el francés - Ni a la dirección, sea paciente por favor.
No se adentraron mucho en los pasillos cuando llegaron a una puerta que parecía estar entre dos salones de talleres, Hanzel no había visto jamás esa puerta… El francés le abrió la puerta y lo invitó a pasar, Hanzel lo hizo dudándolo un poco pero al final entró, el francés entró y cerró la puerta tras él.
Se encontraron ante un pasillo extremadamente estrecho, no podían pasar los dos a la vez así que Hanzel iba delante y el hombre iba tras él, el lugar se veía sucio deteriorado y mohoso. Un abundante olor a humedad lo invadió, avanzaron aproximadamente un metro y comenzó a ver qué pequeñas aberturas en el alto techo dejaban entrar pequeños rayos de luz. Pronto llegaron a una estancia más abierta con muchas cajas y un objeto metálico que a Hanzel se le antojó como una gran caldera.
-¿Conocías el cuarto de la caldera de la escuela? – preguntó el francés, había eco entonces Hanzel no pudo ver de dónde venía su voz. El francés ya no estaba tras él…
-No… - dijo Hanzel casi fue un susurro - ¿Por qué me has traído aquí?
-Para matarte – dijo y salió de entre las sombras, justo enfrente de Hanzel, no supo jamás en qué momento se pasó enfrente de él; pero no era el mismo hombre que lo había traído allí, éste que había salido tenía la piel gris y escamosa. En cada mano llevaba una espada larga y a la vista se notaba muy afilada. La que estaba en su mano derecha la tomó de la hoja y se la ofreció para que Hanzel la tomase desde el mango. – Tómala
-¿Qué? – dudó Hanzel
-Que la tomes – repitió el francés – No quiero que se diga que derrote a alguien con tu poder en desventaja…
-¿Mi poder? – dijo el muchacho tomando el arma, en seguida el francés descargó un ataque hacia su rostro y Hanzel usó su recién adquirida arma para bloquearlo. - ¿Seguro que no me confundes con alguien?
-Silencio – dijo propiciando otro ataque ahora con la espada inclinada hacia su lado derecho – No me gustan las victimas que hacen mucho ruido.
Los dos entraron en combate, los movimientos del francés eran muy rápidos y muy fuertes, varias veces Hanzel estuvo a punto de caer, los ataques que lanzaba el francés eran cada vez más precisos y a duras penas Hanzel lograba defenderse con la espada que le había proporcionado aquel extraño… ‘hombre’ por decirle de alguna manera.
En un ataque que recibió no fue lo suficientemente rápido y su hombro derecho recibió el impacto de la espada creando una herida en forma horizontal; pronto su playera blanca se comenzó a pintar de rojo de su sangre. El francés le lanzó una mirada de satisfacción y siguió con sus ataques, su recién adquirida herida redujo sus habilidades considerablemente, trataba de hacerse para atrás con intención de esquivar los ataques y no tener que bloquearlos, pues su fuerza se agotaba cada vez más. Creía si le daba un ataque más directo sus dedos lo harían soltar la espada.
-¿Qué sucede? – preguntó el francés deteniéndose al ver que Hanzel parecía huir de él - ¿Eso todo lo que tienes?
-No sé de donde sacaste la idea de que soy alguien muy fuerte, - dijo Hanzel haciéndose cada vez más para atrás - tenías muchas expectativas y ahora pareces decepcionado.
-Yo solo sé la amenaza que eres – contestó moviéndose lentamente hacia Hanzel – Especialmente para Vermist
-Así que es para Vermist para quien trabajas, pobre ya no sabe ni a que recurrir – en ese momento Hanzel le lanzó una bola de energía azul pero el francés logró bloquearla con un movimiento de sus espada.
-Que buen truco – el francés parecía sorprendido – esperemos que no sea lo mejor que tienes.
-Tengo algunos otros – le lanzó a continuación una bola de energía roja, la cual el francés bloqueó de nuevo con su espada pero ésta se quedo pegada a la espada, a Hanzel se le dibujó una sonrisa en el rostro. A continuación el francés se acercó a una de las cajas de madera que había en la escuela y frotó la espada con la orilla de una caja para remover la energía roja que se había pegado a su espada, de esa manera no la tocaría con sus manos.
-Esa cosa no me daba confianza – dijo, justo en seguida la energía roja explotó e hizo que las cajas salieran volando – Ves sabía que o debía conservar eso que me aventaste. A propósito ¿Qué es?
-Veamos como logras esquivar esta – le lanzó ahora una bola de energía amarilla, la bloqueó con su espada, pero como la energía era electricidad pura pronto pasó de la espada a su mano y luego a todo su cuerpo – ¿Si sabías que el metal conduce electricidad, verdad?
-AH!! – lanzó un alarido de dolor mientras toda la electricidad recorría su cuerpo, sus ojos salieron de sus orbitas y parecía no poder coordinar palabra alguna. El efecto parecía estar terminando pero Hanzel no lo dejó, le lanzó más energía amarilla, y la situación se repitió, luego le siguió lanzando más energía amarilla hasta que su cuerpo no resistió más y por alguna razón explotó convirtiéndose en polvo… Solo la espada que llevaba quedo en el piso.
-Vaya – suspiró Hanzel – por un momento pensé que no lo lograría
Tomó unos minutos para recuperarse, estaba aún muy agitado y respiraba con dificultad. Cuando ya se sintió un poco mejor, se erigió por completo y fue a donde estaban los restos del francés, se agachó y tomó la espada, no podía dejarla ahí, se las llevaría al general era posible que le pudieran servir de algo a alguien algún día.
De pronto sintió un profundo miedo… ¿Por qué Vermist habría mandado a un hombre para matarlo específicamente a él? Vermist era enemigo de los guerreros B, lo solo de Hanzel; ¿cómo era posible aquello? Aunque tal vez estaba enojado, muy enojado debido a que le habían fastidiado su último plan…más sin embargo el verdadero culpable de haber logrado detener a Vermist aquel día no fue Hanzel… ¡Fue su hermano!
¡Tal vez se sentía humillado por haber sido derrotado por un niño y los había mandado a matar a los dos! Hanzel sintió una desesperación total, se puso en marcha para salir de ahí e ir a su casa de inmediato, pero algo estaba mal: No podía mover un solo músculo del cuerpo. ¿Qué estaba pasando?
-¿Ya te ibas tan rápido? – sonó una voz que parecía venir de dentro de él – Si aún no terminamos nuestra pelea
-¿D... - intentó hablar Hanzel pero sus labios tampoco se movían. “¿Dónde estás?” trató de decir
-JAJAJA – soltó una carcajada aquella voz con acento francés inconfundible – Te confiaste muy rápido, Doullery.
Acto seguido comenzó a ver como el francés se materializaba justo enfrente de él, ahora estaba diferente, parecía un fantasma; mientras se materializaba las partículas que parecían irlo formando parecían salir del mismo Hanzel, por lo cual el muchacho dio por hecho que estaba dentro de él: comprobó su teoría al momento que el francés apareció completo en frente de él y sintió que cada músculo de su cuerpo se liberaba y podía moverse libremente de nuevo.
-Hubiera sido fácil matarte desde dentro – dijo el francés, arrebatándole la espada que Hanzel había tomado y la que ya tenía desde antes – Pero quiero ver la expresión de tu rostro mientras mueres.
-En realidad, aquí el confiado pareces tu – dijo Hanzel mientras se hacía para atrás, con intención de salirse del rango de las espadas que había perdido, pero el francés se acercaba poco, Hanzel no esperó más e hizo una bola de energía amarilla, cuando estuvo a punto de lanzársela, el francés cargó contra él y tomó sus muñecas con su heladas manos etéreas.
-Nada de tus rayitos que lanzas, tal vez destruiste mi cuerpo físico pero ahora en forma etérea aunque soy más vulnerable soy más fuerte que nunca – dijo el francés, y en efecto lo era. Hanzel no imaginó que esas heladas manos de fantasma pudiesen contenerlo, pero no podía luchar contra esa fuerza, la cual era tanta que hizo que cruzara sus brazos poniendo sus propias palmas contra su pecho, luego sonriendo agregó – Te reto a que lances otra de tus bolitas de energía JAJAJA
Hanzel fue empujado agresivamente contra la pared, unos segundos la parte de atrás de su cabeza comenzó a punzar por el golpe y un liquido caliente recorrió desde ahí hasta su cuello, sangre seguramente. La desesperación se apoderó de él, si hacía una bola de energía en cualquiera de sus manos se impactaría de inmediato contra su pecho, solo porque las manos del francés mantenían las palmas de Hanzel contra su pecho…aunque de hecho ni siquiera parecían manos, ahora que lo veía bien el francés solo se veía como antes de la cintura para arriba, lo que pensaba que eran brazos que lo sostenían no lo eran: eran un par de extremidades salidas de su cintura, pero no era lo único que salía también había una masa sin forma que cada segundo que pasaba se extendía más y más, como si fuera un gas, Hanzel solo pudo sentir repulsión.
Pero luego vino el miedo. De aquella nube amorfa y etérea se formaron dos extremidades extra, cada una tomó una espada de los brazos reales del francés, y lentamente fue acercándolas peligrosamente al rostro de Hanzel, el cual no tenía ni idea de cómo saldría de ésta…si es que lo hacía…
En ese preciso momento, la puerta principal de la escuela se abrió
-¿Disculpe, que es lo que desea? – el conserje de la escuela preguntó al joven que acababa de llegar, el cual solo lo miró de reojo.
-Vengo a ver a un alumno – Teresante le habló con autoridad al conserje – Es una emergencia, vamos Arthur
El muchacho entró a la escuela y Arthur lo siguió por detrás, el conserje les empezó a decir algo pero no le hicieron caso. Entraron y fueron directo al salón de Hanzel, como lo sospecharon no estaba allí así que comenzaron a buscar en toda la escuela. Recorrieron los lugares que estaban más solos pues era posible que estuviera enfrentándose a alguien allí, fueron por los pasillos donde estaban los laboratorios, abriendo uno por uno, hasta que llegaron a los talleres abriendo cada puerta que se les atravesara. Algunas veces entraban y una clase estaba en progreso, Teresante solo miraba alrededor y luego salía. Nadie le decía nada, era lo curioso.
Teresante avanzaba rápidamente, no sabía porque pero sabía que se acercaba a lo que buscaba. En ese momento vio a lo lejos una extraña puerta que estaba entre dos salones de talleres, parecía angosta y no parecía llevar a ningún lado, pues estaba justo en el borde de los dos. Teresante pensó que solo era un cuarto donde los conserjes guardan sus instrumentos de limpieza, pero decidió ir a investigar.
Pero justo en ese momento una especie de nube tomó forma tras él, parecía una extremidad de algo y lo tomó por un pie, Teresante volteó para ver que o quien no lo dejaba avanzar, se dispuso a lanzarle una bola azul de energía pero en ese momento otras dos extremidades salieron del techo, lo tomaron de los hombros y lo empujaron jalaron azotándolo contra el techo y luego lo dejaron caer. Teresante sintió dolor en todo su cuerpo, y más aún cuando aquellas extremidades etéreas comenzaron a presionarlo contra el suelo, eran demasiado fuertes y no podía ponerse de pie ya. Arthur escondido tras una columna, estaba dispuesto a ayudar a Teresante pero cuando trató de caminar dos extremidades de aquella cosa que los estuviera atacando salían de un par de grietas en el piso y lo tenían sujetado, subió la vista para ver si Teresante se había levantado ya pero lo que vio lo horrorizó, aquella cosa lo apretada tan fuerte que Teresante se asfixiaba…
-¿Hay algo que quieras decir antes de morir? – preguntó el francés sosteniendo ambas espadas a menos de 3 centímetros de su rostro.
-¿Qué se supone que eres? – preguntó Hanzel con intención de ganar tiempo, algo se le tenía que ocurrir - ¿Cómo puedes hacer todo esto?
-Es sencillo – explicó – Soy Luke, el demonio etéreo, mi poder es tan grande como no te puedes imaginar, aunque destruyas mi cuerpo físico mi esencia permanecerá en forma etérea, por eso puedo hacer todo esto, expandirme hasta donde yo quiera puesto que ya no tengo cuerpo físico que me limite.
-¿Así te quedaras para siempre? – preguntó Hanzel aun sin idear nada – ¿Cómo una masa etérea sin forma y asquerosa?
-¡No seas imprudente! – exclamó Luke – Recuerda que tengo tu vida en tus manos
-Si a esas cosas que tienes se les puede llamar manos ¡JA! – dijo Hanzel con tono de sarcasmo y con una sonrisa dolorosa y forzada dibujada en el rostro
-Pues no, no me quedaré así, mi cuerpo se regenerará con el tiempo – dijo Luke – Ahora, si eso es todo lo que tienes que decir, llegó tu hora…
Hanzel cerró los ojos. No pensó que fuera a terminar así…al menos no tan rápido, pero justo después escucho una especie de explosión (el ruido que hacían las bolas de energía de la Pila al impactar) y en seguida un alarido de dolor similar al que había escuchado hace unos minutos. Abrió los ojos y justo en ese momento vio a Luke con sus manos en su rostro, el cual parecía derretirse. Volteó a su derecha y en el borde del pasillo y la estancia donde ellos estaban estaba parado Teresante: tenía su palma extendida y una bola de color azul sobre una de ellas. Cerró los ojos como concentrándose, y dijo:
-¡Déjalo en paz! – en ese momento abrió los ojos de nuevo y la bola de energía azul se tornó en un azul más oscuro, pero extrañamente parecía haber aumentado su resplandor, en seguida se la arrojó a Luke y éste soltó las espadas y retrocedió pronto la masa amorfa etérea que salía de la cintura regresó hasta él consumiéndose poco a poco, cuando ya no hubo más el resto de su cuerpo (de su cintura para arriba) comenzó a encogerse y a consumirse en su lugar mientras un resplandor azulado que daba la impresión de ser fuego vibraba a su alrededor. Unos instantes no quedó nada y Luke murió.
-¿Estás bien? – se acercó Teresante y le ofreció la mano a Hanzel para ayudarlo a levantarse
-Si – contestó poniéndose de pie y sacudiéndose con una mano, con la otra tocaba la parte de atrás de su cabeza sintiendo su herida recién adquirida – Algunas heridas muy leves ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Pues Arthur me buscó – explicó Teresante – Dice que aquel ser fue a su casa y lo atacó, parecía estar buscándote, lo más lógico es que hubiera ido a por ti, así que te buscamos por toda la escuela, creo que unos segundos más tarde y no estaríamos hablando en este momento.
-Maldición – dijo volviéndose hacia Arthur el cual se asomaba parado desde detrás de Teresante - ¿Estás bien?
-Si solo me empujó – dijo sonriendo – Creo que ya me debes varias eh
-De hecho, le debemos – afirmó Teresante – Hace unos momentos antes de entrar aquí nos atacó algo que parecía ser parte de aquella cosa, una especie de brazos etéreos, casi me inmovilizan pero Arthur logró ayudarme antes de que pasara lo peor, les lanzo una bola de energía azul
-¿De verdad? – se sorprendió Hanzel
-Claro, tus enseñanzas sirvieron de mucho
-En efecto – continuó Teresante – Así pude venir a ayudarte, y a todo esto ¿Qué demonios era?
-No tiene importancia, ya no nos va a molestar
-Bueno, será mejor que vayas a curarte esas heridas – le ordenó Teresante – Yo llevaré a tu hermano a tu casa.
-Gracias… - dijo Hanzel – A los dos, de verdad gracias…
No dijeron más y cada quien se fue por su lado, Hanzel a la enfermería y Teresante y Arthur salieron de la escuela. Hanzel se sentía un tanto mal consigo mismo, toda aquella mañana había estado entrenando con su hermano y haciendo comentarios un tanto humillantes, y no lo animaba para nada a continuar, y ahora (por segunda ocasión) lo había salvado. Había aprendido de una manera un tanto humillante, y en ese momento reconoció a su hermano por su gran talento y por su gran apoyo que le brindaba, simplemente si no fuera por él no seguiría vivo. Hanzel a partir de ese día aprendió a ser humilde.
Mientras tanto Teresante llevó a Arthur a casa, luego fue directo con el general para informarle lo sucedido. Se sorprendió mucho por dos cosas: el que Vermist los atacara con un ser mágico (siempre usaba tecnología) y el que solo atacara a Hanzel; además también se impresionó por el avance tan grande de Arthur, tal vez lo llamaría a las pruebas necesarias para lograr que lanzara ahora energía roja. Tal vez, aun no estaba seguro…
-¿Qué estará planeando? – decía el general preocupado - ¿Por qué solo a Hanzel?
-No tengo idea – contestó Teresante - Lo que más me preocupa es que aquel ser fue a buscar a Hanzel a su casa, como no lo encontró fue a su escuela después, lo cual quiere decir que sabe donde vivimos y a donde frecuentamos
-¿De todos?
-Al menos de Hanzel, Diz y yo – dijo Teresante, también tenía tono de preocupación – Encontramos entre los restos de humanoide fotografías nuestras con nuestras direcciones. Y las de nuestras escuelas
-Es posible que solo quiera vengarse – sugirió el general – De aquel día que lo detuvieron ustedes tres.
-Es lo más probable – dijo el muchacho no del todo convencido - ¿pero porque ir por Hanzel primero?
-Es el más joven de ustedes, por ende el más débil – contestó el general.
-Es posible – Teresante se volvió hacia la ventana y contempló a lo lejos un avión que sobrevolada la ciudad muy bajo – Alguien le facilitó las direcciones
-Pues entonces date prisa con esa investigación – ordenó el general – Yo preparare defensas en caso de que Vermist quiera contraatacar de nuevo, que esperemos no lo haga pronto.
-Esperemos…esperemos…
Lo que no sabían era que la semana del horror apenas comenzaba…