Descripcion:

Estaré publicando en este blog una historia de ciencia ficcion que comenzé a inventar desde que tenía aproximadamente 10 años, un poco infantil con nombres medio raros y aveces sin sentido y con pocos mensajes : / peroo a mi me agrada y me reduerda a mi infancia Tratare de publicar un capitulo cada semana Ojala les guste tanto como a mi :) (se recomienda escuchar la cancion que está al final de cada capitulo mientras se lee :D)

martes, 4 de octubre de 2011

1x03 Martes

Cuantas veces en nuestra vida diaria hemos de enfrentarnos a las mentiras, siempre que cualquier persona te habla existe el riesgo de que te pueden estar mintiendo o engañando. Luego, si es una persona cercana a nosotros entramos en el dilema de que tal vez es mentira pero si realmente sentimos cariño por esa persona nuestro deber es confiar en esa persona. Esto pasa sobretodo en las relaciones amorosas.
El problema de esta situación es la percepción que tenemos de las otras personas, porque la mayoría de nosotros no vemos a la gente que nos rodea como lo que son si no como lo que nosotros queremos que sean; así que en el momento que tú te enteras que alguien te miente la percepción de aquella persona cambia totalmente, y tu lo vez como si fuera alguien totalmente distinto a quien solía ser. En ocasiones podríamos decir que hasta en nuestros enemigos se pueden convertir. Literalmente…
Después del ataque de Luke, es espadachín francés aquella noche hubo una junta convocada por el general en la base de los guerreros B, donde se les informo lo ocurrido y se les animó a que tuvieran mucho cuidado puesto que de alguna manera Vermist se había hecho con las direcciones de tres de sus compañeros y que podría pasar de nuevo, de hecho Teresante y Diz acordaron que faltarían a la escuela para poder estar más seguros, aunque Hanzel no pudo entrar en ese acuerdo pues tenía muchas cosas y muy importantes que hacer en esos momentos en sus escuela.
Ya el martes, Hanzel se preparaba para partir a la escuela mientras su hermano practicaba un poco con las cajas, tratando de darle a la K, como era costumbre. Hanzel subió a la azotea para observarlo un momento, se dio cuenta que su puntería era cada vez más certera.
-Vaya – exclamó Hanzel sorprendido – De verdad que se ve que has estado practicando.
-Si ayer estuve practicando un rato – dijo Arthur sonriendo – Y hoy me levante muy temprano para seguir practicando, mi mamá salió de nuevo muy temprano. Espero que así siga saliendo.
-No creo que lo haga – comentó Hanzel negando con la cabeza – Ya sabes cómo es, se va mucho tiempo y luego se siente culpable por dejarnos, la verdad dudo que salga mucho tiempo ya en la semana.
-¿Cómo voy a practicar entonces?  - preguntó Arthur un poco desanimado.
-Oh pues… - Hanzel se quedó pensando unos instantes – Podrías ir a la base, ahí hay ‘dummys’ especialmente para nosotros.
-¿En serio? – preguntó sorprendido - ¿Pero no que no era bueno ir?
-Pues no sé, tal vez ya es tiempo de que empieces a ir más seguido… - dijo Hanzel, luego sonrió y agregó – Con eso de que ya vas a subir a nivel rojo.
-¡¿EN SERIO?! – exclamó Arthur casi gritando
-El general quiere hacerte las pruebas necesarias – afirmó Hanzel – Con eso de que ya nos has salvado el trasero dos veces, cree que te lo mereces.
-¡Increíble! – gritó el niño muy emocionado - ¡Qué bien, que bien!
-Si, yo creo que el fin de semana te las hará – dijo Hanzel – Lo que queda de la semana deberás practicar mucho, si es que las quieres pasar.
-¡Claro eso haré! – exclamó Arthur - ¡Quiero ir a la base!
-¿Sabes llegar? – preguntó Hanzel
-Creo que si lo recuerdo, no está muy lejos.
-No no lo está pero ten mucho cuidado – encomendó Hanzel – Si es que vas
-¡Claro que iré!
Mientras tanto, Teresante en la base de los guerreros B tenía una plática con el general, era una pequeña discusión sobre si April debía o no ir a la escuela en esos días. El general ante todo era un padre preocupado por su hija así no le parecía mucho la idea que estuviese faltando a clases…pero Teresante insistía bastante.
-Lo que pasa – argumentaba el muchacho – Es que usted no estuvo ahí el día de ayer, si yo hubiera llegado un minuto más tarde ahorita estaríamos en el funeral de Hanzel.
-Entiendo tu punto, Teresante – decía el general – Más sin embargo no podemos estar seguros si Vermist no atacará de nuevo hoy, en caso de que sí puede que sirva tu propuesta, pero si no estaríamos desperdiciando un día…
-Un día que podemos usar para entrenar – exclamó Teresante – Y estar más preparados para cuando ataque.
-Sé que Vermist es un enemigo serio – continuó el general – Más sin embargo hay categorías, tengo soldados mejores entrenados y mayores. April y Hanzel son unos niños no puedes pedirles que descuiden otras cosas importantes, deben darse tiempo para las dos cosas. Incluso tu y Diz no deberían falta tampoco.
-Lo entiendo general, el problema es que en estos momentos – se aferró Teresante- Es que no solo la organización está en peligro, si no que a los que está dirigiendo los ataques Vermist somos nosotros tres.
-Perdóname Teresante, de eso aun no tienes pruebas – dijo el general – Ya he tomado mi decisión, April va. Velo por el lado positivo, si llegaran a sufrir un ataque Hanzel y April van en la misma escuela y podrían apoyarse…
-Eso espero…eso espero…
Teresante no supo que más decir y solo dio media vuelta y salió del despacho del general mientras el general lo miraba un poco angustiado. Él también pensaba que ellos podrían ser blancos de Vermist, solo que era imposible que los protegiera todo momento, no podía encerrar a sus soldados en una burbuja, si estaba ahí afuera expuestos aprenderían…o morirían; eran las reglas básicas del campo de batalla.
Ese día Hanzel llegó un tanto emocionado a la escuela, aunque no quería admitirlo le gustaba la idea de que su hermano subiese de nivel, poco a poco iría mejorando más y más hasta que fuera tan bueno que pudiese acompañarlo en sus misiones.
Hanzel tenía la ambición de convertirse en el mejor de los guerreros B y si su hermano seguía sus pasos se convertiría en su mano derecha y serían invencibles. Al menos esa era la idea…
Entró a la escuela caminando lentamente, vio a la multitud de alumnos acumulados en el patio, algunos hablaban, otros corrían, otros reían, otros hacían maldades a sus compañeros de primer grado, es decir era un día típico en la secundaria técnica número 84.
Atravesó el patio y antes de llegar al final del mismo dobló a la izquierda, subió las escaleras del edificio y subiendo dobló a la derecha, empezó a caminar por el pasillo pero su hazaña no duró mucho pues dobló a la derecha y entró en el primer salón que encontró. Desde antes de entrar vio a algunos de sus compañeros que ya estaban dentro; justo en el momento que puso un pie dentro del salón el timbre sonó y se empezó a oír un alboroto que venía del patio; ni siquiera tuvo que voltear para saber que la multitud se dispersaba.
Menos de un minuto después el pasillo donde Hanzel acababa de estar se atiborró de alumnos que trataban de pasar a sus salones, todos gritándose y empujándose unos a los otros. Dos minutos después su salón estaba lleno de gente que conocía.
-Vaya calor que hace hoy – comentó su amigo Robert sentándose junto a él
-Estamos en veranos – respondió Hanzel sonriente – Todos los días hace calor.
-Pero yo creo que hoy más – insistió Robert, luego miró su reloj y agregó – Ya es algo tarde, espero que el maestro no venga.
-Cómo crees, acaban de tocar – rió Hanzel – Es muy temprano aún.
-Bueno ya, se vale soñar ¿no? ¬¬
Fue todo lo que dijo y fue a otro lado del salón a saludar a otros compañeros. Hanzel se quedó en su lugar (el cual estaba hasta en frente y casi pegado a la puerta) No le hablaba a muchos de su salón, al menos no para considerarlos amigos. Hanzel volteó hacia la ventana y notó que muchos alumnos aún transitaban por el pasillo para llegar a sus respectivos salones; entre todos ellos vio a April, la cual al verlo le sonrió y levantó una mano haciendo un ademán de saludo para luego continuar con su camino, pues ella iba en otro salón. En seguida el profesor entró, era un hombre no muy alto y un tanto obeso, con ojos rasgados y con poco cabello, debía tener unos 40. Era el profesor de matemáticas y a pesar que tenía poca paciencia para los alumnos era el profesor favorito de Hanzel. Al entrar el profesor Benjamín cerró la puerta para aislar el ruido proveniente del exterior.
-Abran sus notas – ordenó, al entrar todos en seguida se callaron y fueron a sus respectivos asientos – Vamos a continuar la clase de ayer.
La clase inició y todos muy callados prestaban atención, de cuando en cuando algunos alumnos comenzaban a distraerse y hablaban entre ellos, pero el profesor los callaba únicamente con la mirada. Tenía un carácter fuerte y era lo único que necesitaba para callarlos, una mirada. Cuando terminó de explicar dejó un ejercicio, en ese punto se sentó y dejó que los alumnos interactuaran entre sí.
Hanzel se sumergió tanto en la clase y en su trabajo que no se dio cuenta que ya habían pasado cuarenta minutos y que la clase estaba por terminar; un rechinido llamó su atención, se volvió hacia la puerta para verificar que lo causaba, Robert acababa de entrar al salón causando dicho ruido; al parecer iba regresando del baño, Hanzel ni siquiera notó en qué momento su amigo había salido del salón
-Oye – llamó la atención de Hanzel mientras se sentaba a su lado, su rostro se notaba serio- Afuera hay un hombre muy raro, parece un jardinero y está plantando…
-¿Y apoco los jardineros hacen normalmente otra cosa? – interrumpió Hanzel con un tono de sarcasmo con una sonrisa en su boca, le agradaba fastidiar a Robert sobre todo cuando se ponía serio, como en ese momento.
-¡Déjame terminar! – Exclamó Robert un tanto molesto – Está plantando algo a la mitad del patio ¿No te parece raro?
-Un poco – contestó Hanzel adquiriendo algo se seriedad, se levantó y se paró junto a la ventana, no estaba en el ángulo correcto para alcanzar a ver el centro del patio así que se puso de puntitas, pero aun así no veía nada, luego agregó volteando a ver a Robert, quien se había levantado tras él – No alcanzo a ver.
-¡Hey! – exclamó el profesor desde su escritorio – ¿Se les perdió algo afuera?
-No – dijo Hanzel regresando a su lugar, Robert hizo otro tanto – Lo siento.
-Para mí es algo muy raro – comentó Robert ya que estaban sentados – Además el hombre…es extraño y se ve feo…
-¿Cómo feo?
-Muy sucio – aclaró Robert – Como si no solo usara el abono para plantar sino para bañarse en él también.
-Qué asco – Hanzel hizo un gesto que mostraba repugnancia - ¿Viste que plantaba?
-PFFT ¡no! – dijo Robert como si lo ofendieran – Perdón pero no terminé de leer el libro 1001 plantas que crecen en México.
-Muy gracioso ¬¬ - dicho esto, Hanzel se levantó y agregó sin voltear a ver a su amigo – Iré a ver.
Pero cuando avanzó hacia el profesor con intención de pedir permiso para salir, el timbre sonó; el profesor dijo que continuarían la siguiente clase y después de recoger sus cosas se retiró del salón. Hanzel volteó a ver a Robert y no tuvo que decirle nada para darse a entender. Su mirada lo decía todo “Acompáñame”
Los dos muchachos se salieron corriendo hacia las escaleras con el propósito que el prefecto no los regresase al ver que salían del salón sin permiso, aunque con el ruido y alboroto que se creaba cuando el timbre sonaba y se cambiaba de maestro, no fue muy difícil pasar desapercibidos. Cuando bajaron las escaleras el ruido proveniente de los salones y pasillos iba disminuyendo poco a poco.
Se adentraron en el patio, vieron al hombre que Robert había descrito hacía unos minutos; trabajaba en su planta justo a la mitad del patio; mientas se acercaban el hombre estaba agachado, tenía una pala en la mano y parecía estar acomodando tierra. Hanzel se percató que había roto el piso del patio ¿Cómo nadie le había dicho nada?
La planta era algo que jamás Hanzel había visto, además de medir al menos un metro de altura, tenía forma redonda como si fuera una cúpula, estaba rodeada de grandes hojas formando una base en la tierra, parecía una lechuga gigante solo que en la “cúpula” se asomaban algunas flores moradas. En cada punto cardinal crecía desde la base un enorme tallo que a Hanzel se le antojaban como tentáculos. Hanzel no sabía si era por el viento, pero el notaba que la planta se movía…
-¡Listo! – gritó el jardinero y se levantó y los dos muchachos se sobresaltaron y más aun cuando se volvió hacia ellos – Ah, muy bien ustedes serán los primeros en probar mi obra de arte.
-No gracias – dijo Robert asumiendo que hablaba de la planta – No soy muy fan de las ensaladas.
El hombre soltó una carcajada, luego Hanzel se dio cuenta de que de las pequeñas flores morados comenzaron a salir una especie de esporas también moradas, formando una nube la cual se expandía por todos lados…
-¡Corre! – ordenó Hanzel
Instintivamente corrieron hacia la dirección por la cual ellos habían llegado, que era justo al lado contrario de la puerta de la escuela; se adentraron en el pasillo que estaba junto a las escaleras que llevaban a su salón ( y que hacía unos minutos habían usado) Dicho pasillo era el mismo que llevaba a los talleres, antes de doblar y adentrarse en el pasillo Robert se detuvo y volvió la mirada hacia la planta, al parecer la nube no los seguía y se concentraba en ir a los salones.
-¿será venenoso? – preguntó Robert
-No lo podemos saber – dijo Hanzel – debemos escondernos hasta que se disipe esa especie de toxina, luego pensaremos que hacer.
Se empezó a oír mucho alboroto proveniente de los salones; se escuchaban golpes, objetos pesados caer, e incluso hasta gente caer. Ninguno de los dos muchachos logró hacerse una imagen de lo que ocurría en los salones. A lo lejos Hanzel vio que la gente salía de los salones; tal vez no era venenoso después de todo, aunque preferiría no arriesgarse y no respirar esa cosa.
Lo que Hanzel vio a continuación lo horrorizó, de la gran nube de esporas comenzó a dividirse formando muchas y a expandirse por toda la escuela, una de las nubes de esporas parecía estar dirigiéndose directamente hacia ellos. Hanzel hizo un ademan para que Robert lo siguiera. Mientras corrían por el pasillo Hanzel tuvo una idea, se detuvo frente a una puerta que decía INTENDENCIA. Entraron ahí, era un pequeño armario donde los conserjes guardaban sus instrumentos de limpieza, al entrar y cerrar la puerta quedaron en penumbras, Hanzel comenzó a revolver las cosas.
-¿Buscas algo? – preguntó Robert, el cual estiró una mano hacia el techo y jaló una cadena saliente del foco para encender la luz – Porque el interruptor de la luz está aquí.
-¿Qué? ¿Apoco vienes aquí muy seguido? – preguntó Hanzel con afán de broma
-Ya sabes las chicas luego quieren privacidad.
-Ayúdame a buscar jergas para tapar las ranuras de la puerta – dijo Hanzel ignorando el comentario presumido de Robert, en seguida encontraron las jergas y taparon todas las aberturas y orificios (como por ejemplo debajo de la puerta) por los cuales las esporas podrían entrar.
-¿Y ahora? – preguntó Robert
-A esperar…a esperar…
El jardinero, es esos instantes iba entrando a las oficinas de la dirección de la escuela. Las secretarias y los profesores que estaban por donde él pasaba solo lo veían con la mirada perdida, sin moverse ni decir una sola palabra.
Entró a la oficina del director, el cual estaba sentado tras su escritorio, el jardinero se puso junto a él, lo miró y dijo con suavidad pero firmemente.
-Levántate
El director obedeció de manera automática, y el jardinero lo empujó para tomar su lugar, se sentó y comenzó a teclear en la computadora, pronto se comenzó a oír una voz que salía de las bocinas de la computadora.
-Bien hecho, experimento BMAV-68
-Buenas tardes, doctor Vermist – saludó el jardinero – La escuela de Hanzel también ha caído en mi poder.
-Excelente – se alegró Vermist, su imagen ocupaba toda la pantalla del monitor - ¿Dónde está él?
-Espere un momento, lo llamaré – dijo el jardinero extrayendo de su bolsillo un aparato similar a un control remoto, pero con muchos menos botones, de los cuales presionó algunos, cerró los ojos y esperó.
-¿Y bien? – preguntó Vermist cinco segundos después sonando impaciente.
-Imposible… - exclamó el jardinero como si hubiera algo que no cuadrara en sus cálculos – ‘Imy’ no reconoce su nombre. ¿Seguro que es Hanzel Doullery?
-¡Claro que si idiota! – explotó Vermist – Mejor ve y búscalo, debe de estar escondido por ahí ¡Si es que no escapó ya!
-Es más probable que esté escondido, tengo el perímetro rodeado
-Más te vale, porque si no, tu plantita será quien sufra las consecuencias. – amenazó el doctor
-¡No! – imploró el Jardinero – Imy no tiene nada que ver, no la castigue.
-Pues…date prisa – y la comunicación se cortó, la imagen del monitor de Vermist desapareció en seguida.
El jardinero presionó algunos botones de su dispositivo y cerró los ojos.
-Un individuo sigue siendo impuro, debe de estar escondido por ahí, búsquenlo – dijo en voz baja, como si le hablara a alguien, aunque el único individuo además de él era el director que estaba sentado en el suelo sin moverse – No saldrás de aquí, ni consiente ni vivo de aquí…Hanzel Doullery
-¿No crees que debemos esperar un poco más? – preguntó Robert al notar que Hanzel había abierto la puerta y estaba ya con un pie fuera del armario
-Ya pasó una hora – señaló Hanzel – Además, ya no aguanto estar ahí dentro, quiero ver que ocurre.
-Pues, ya no se escucha nada – dijo Robert – Ni alboroto ni ruidos raros.
-Ya sé…no estoy seguro si eso sea bueno o malo – dijo Hanzel, miró a sus alrededores; todos los pasillos se veían completamente desérticos, ni una sola alma, después de mirar de un lado a otro como si buscara algo, agregó – Demos una vuelta, nada mas por simple reconocimiento.
-No sé si sea la mejor idea, Hanzel – dijo Robert algo nervioso – Yo creo que mejor salgamos aquí antes que el jardinero loco regrese con su planta mutante que suelta veneno. A lo mejor la toxina se disipó ya, pero no podemos saber si puede expulsar más.
-Pues si – aceptó Hanzel – Más sin embargo no puedo irme así como así debo ver que pasa y tratar de arreglarlo…
-¿Por qué? – exclamó Robert, perdiendo un poco la paciencia
-Es…es…mi naturaleza – mintió Hanzel – Perdón pero simplemente no me puedo ir así como así.
-Bueno… - se resignó Robert – Ni modo que te deje solo…
Hanzel hizo un ademan con la mano indicándole a Robert que lo siguieran, en lugar de regresar al patio se adentraron en el pasillo, unos metros adelante el pasillo se bifurcaba, hacia la izquierda; si seguían de frente llegarían directo a los talleres, mientras que si doblaban a la izquierda llegarían al pasillo de los laboratorios, en ese momento doblaron a la izquierda. Caminaban lentamente y muy atentos a los movimientos del exterior, más sin embargo los únicos sonidos que captaban eran del viento que pasaba entre los árboles y de algunas aves; incluso el sonido de la ciudad lo escuchaban muy distante…
Caminaron un par de metros encontrando otra división en el camino, el pasillo de los laboratorios seguía hacia el frente, a la izquierda había un pasillo que llevaba directamente al patio principal, mientras que a la derecha encontraban escaleras para subir a la biblioteca. La idea de Hanzel era seguir por el pasillo de los laboratorios pero un prefecto les bloqueaba el paso. Aunque miraba directamente hacia ellos pareció no notar su presencia hasta que estuvieron justo frente a él, Hanzel se acercó lentamente pero el prefecto se sobresaltó.
-¡Los encontré! – gritó - ¡Ahí están!
Justo a la derecha de Robert la puerta hacia un laboratorio se abrió, salieron dos alumnos y trataron de sujetar a Robert por los brazos pero el muchacho no se dejó.
-¿Qué les pasa? – dijo Robert soltándose y acercándose a Hanzel, el cual seguía justo frente al prefecto - ¿No el laboratorio estaba vacío? Yo lo vi.
-Sí pero – Hanzel se acercó a la puerta del laboratorio, vio muchos alumnos dentro pero estaban en el piso, acostados unos juntos a otros, otros estaban de pie y otros parecían estarse poniendo de pie; por eso cuando pasaron y vieron por la ventana no vieron nada – Te explico luego, ahora mismo creo que ellos no nos quieren ayudar.
Los dos muchachos salieron corriendo en la única dirección que no estaba bloqueada ni por prefectos ni alumnos, que era el pasillo que los llevaba al patio principal. Cuando llegaron a dicho patio otros tres alumnos aparecieron de frente para bloquearles el paso.
-Ahí están – gritaron los tres a la vez
-¡Dejen de gritar! – exclamó Robert, cuando dijo esto los tres se acercaron amenazadoramente, instintivamente Robert subió las manos a la cara para evitar recibir golpes ahí, pero justo cuando los atacantes estuvieron suficientemente cerca, Hanzel se adelantó un paso, le lanzó un golpe al de la derecha (el cual cayó de inmediato) tomó al atacante de en medio y lo empujó contra el tercero con una patada, cuando Hanzel se volvió hacia Robert éste puso cara de asustado y agregó – Estás enfermo…
-¿Pues que querías? – dijo Hanzel con aire de ofendido – Dudo que se hayan acercado para saludarnos…
Caminaron hacia el patio, la planta seguía ahí pero el jardinero ya no estaba, tras los dos muchachos el prefecto que los había hecho correr los alcanzó seguido de los alumnos que habían salido del laboratorio
-¿Por qué? – preguntó Robert - ¿Qué nos quieren hacer?
Por parte de ellos no hubo respuesta, pero tras Hanzel y Robert(donde estaba la planta, pues cuando llegó el prefecto ellos le dieron la espalda a la planta) se escuchó una risa; los dos muchachos se volvieron.
-Vaya tú debes de ser Hanzel – dijo el jardinero avanzando hacia los muchachos – Y tu amigo… ¿Quién es? ¿Acaso será él Teresante?
-¿Quién es…
-No, el no es Teresante – interrumpió Hanzel la pregunta de su amigo - ¿Cómo sabes de Teresante? ¿Trabajas para Vermist?
-Que astuto – rió el jardinero, metió la mano en su bolsillo extrayendo algo que parecían semillas – Pero basta de charlas, te entregare al doctor a ti y a tu amigo
-No… - Hanzel se vio interrumpido por el jardinero que lanzó al suelo sus semillas, al contacto con el piso sacaron una pequeña nube gris, cuando se disipó tres pequeñas flores estaban en el piso, pero no estaban arraigadas, movían sus raíces libremente y las usaban para caminar como si fuera piernas, caminaron hacia los muchachos; de nuevo Hanzel se adelantó y pateó a una de ellas, lanzándola unos metros hacia atrás, pero al momento de hacer el movimiento de la patada otra de las plantas enrolló sus raíces en su pierna; lo que hizo Hanzel a continuación fue pisarla con su pierna libre, como quitándose algo que tenía embarrado; al momento de aplastar la planta contra el piso ésta dejó de moverse y sacó un liquido verde.
-¡Hanzel! – gritó Robert, cuando Hanzel volvió y entendió lo que ocurría ya era muy tarde; Robert estaba ya a medio camino hacia el suelo, Hanzel solo lo vio caer en seco con los ojos cerrados, noqueado.
-No te preocupes, esas pequeñas solo inyectan un veneno que te pone a dormir – explicó el jardinero, cuando vio que la pequeña planta se acercó al rostro de Robert añadió – Aunque claro que si le inyecta más su corazón se puede parar.
-¡No! – gritó Hanzel, creando una bola de energía azul y lanzándosela a la planta la cual explotó al contacto de la energía de la Pila
-Vaya, que buen truco – dijo el jardinero
-Sí, gracias a ti lo pude usar – explicó Hanzel – Si Robert hubiera estado consiente aun no me podría usarlo porque me vería, pero ahora será más fácil acabarte…
-Que confiado suenas, pero la verdad yo creo que te costará algo de trabajo.
-Vamos a averiguarlo – dijo Hanzel haciendo otra bola de energía azul, sonaba muy serio. Lanzó la bola directamente al rostro del jardinero, pero justo antes de que llegara una enorme raíz salió del piso, rompiendo el concreto y poniéndose directamente en la trayectoria haciendo que la bola de energía se impactara con la raíz en lugar de con el jardinero.
-Olvidé mencionar que las raíces de mi hermosa creación son muy resistentes – aclaró el jardinero – Además éstas se extienden por todo el subsuelo a 1 kilometro a la redonda, ah claro también yo las puedo controlar a mi gusto.
-Probaremos la resistencia entonces, de tus raíces – dijo Hanzel, esta vez hizo una bola de energía roja y la lanzó, de igual manera la raíz salió del piso en auxilio del jardinero, la bola se impacto con la raíz y se quedó pegada a ella, tres segundos después la bola de energía explotó haciendo al tallo pedazos. Un alarido asoló la escuela – Parece que no es tan resistente después de todo.
-¡Maldito! – gritó el jardinero enfurecido – ¡Como te atreves a lastimar a mi Imy! Ahora verás…
El jardinero cerró los ojos, Hanzel pensó que tal vez haría un ataque o algo así pero nada ocurría, volteo a su alrededor. Nada. Cuando el jardinero abrió de nuevo los ojos y miró a Hanzel fijamente con una sonrisa en la boca fue cuando Hanzel decidió preguntar.
-¿Qué se supone que veré?
-Oh, espera…
-No tengo tiempo lo siento – dijo Hanzel y en seguida repitió su ataque lanzando una bola de energía roja, pero ahora no fue una raíz que interceptó el ataque, sino que fue otra bola de energía de color café que se estrelló contra la de él creando una pequeña explosión en el aire; Hanzel se volvió dirección a la puerta de la escuela, que era de donde había venido el ataque y vio a Diz caminando lentamente hacia ellos… Hanzel se quedó boquiabierto y las únicas palabras que pudo articular las dijo a continuación – Pero…¿Cómo? ¿Por qué?
-La pequeña Diz está bajo mi control – explicó el jardinero – Las esporas que lanza mi hermosura entran directamente al cerebro humano haciendo que pierdan su facultad de decisión, y pues me dan a mí la libertad de decidir por ellos… ¡HAHAHA!
-Eres un bastardo – dijo Hanzel con odio volviéndose al jardinero
-Como sea, Diz hazlo pedazos, no importa si muere Vermist lo quiere muerto de todos modos – ordenó el jardinero, la muchacha en seguida sin esperar un solo segundo lanzó una serie de ataques hacia Hanzel, todos color café. Como pudo, Hanzel esquivó las bolas de energía pero la puntería de Diz era increíble y le dio en sus piernas y hombros dejando a Hanzel en el piso. Cuando el jardinero vio esto sin más comenzó a reír y entre risas agregó - ¿No eres tu la misma persona que dijo que sería fácil acabarme? ¡HAHAHA!
-Maldición – expresó Hanzel en lo bajo – No sabía que estas cosas dolieran tanto.
Hanzel como pudo se puso de pie, la sangre comenzó a correr entre la tela de su ropa, sentía como el liquido caliente bajaba por efecto de la gravedad; Ahora era su turno de atacar: lo que hizo fue lanzar una bola de energía azul a Diz, pues no quería lastimarla, no esperó ni un segundo y lanzó un ataque rojo al jardinero y un tercer ataque también rojo pero directamente a la planta. Diz esquivó fácilmente el ataque de Hanzel, el jardinero evitó el ataque rojo con otra raíz de la planta, pero no había nada que se interpusiera entre el ataque de Hanzel y la gran planta controladora de mentes.
-¡Corre! – ordenó el jardinero, quien obedeció fue el prefecto que todo el tiempo había estado ahí de pie sin decir o hacer nada, corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Hanzel, la bola de energía roja se quedó pegada en uno de sus hombros y tras tres segundos explotó, haciendo que el prefecto cayera al piso lleno de sangre que seguía saliendo.
-¡Maldito como te atreves a atacarla directamente! – exclamó el jardinero muy enojado, acto seguido una horda de raíces salió de entre el piso rompiendo el concreto tomando a Hanzel de manos y piernas y elevándolo un metro –Se acabaron los juegos.
-Pues – se excusó Hanzel, por extraño que pareciera tenía una sonrisa en la boca– Dicen que los problemas se deben eliminar de raíz, eso trataba de hacer
-Diz, hazme el honor – dijo el jardinero ignorando el comentario de Hanzel – Elimínalo.
La muchacha, que tenía la mirada perdida, se puso justo frente a Hanzel creó una bola de energía verde en sus manos, la explosión del ataque verde bien colocada sería suficiente para matar a Hanzel, y si él no podía moverse no tenía muchas esperanzas…
Diz lanzó el ataque directamente al corazón de Hanzel, pero algo inesperado ocurrió; un ataque del mismo color llegó directamente desde la misma dirección por la cual Diz había llegado, interceptando el ataque haciéndolo explotar antes de tiempo, salvándole la vida a Hanzel.
Cuando todos voltearon para investigar la fuente de aquel ataque vieron que Teresante llegaba corriendo desde la entrada de la escuela y todos dieron por hecho que había sido él quien lanzó el ataque interceptor.
-Ya me debes dos – jadeó Teresante cuando llegó junto a ellos, se puso justo a lado de la planta – Te vas a acostumbrar a que te salve siempre, Hanzel.
-Gracias – dijo Hanzel desde los aires, las raíces seguían sosteniéndolo - ¿Siempre tienes que tardarte tanto en aparecer?
-No te quejes, al menos estoy aquí y te salvé el trasero – dijo Teresante, luego se volvió hacia los hostiles – Vaya, así que Vermist ahora contrata jardineros, le diré a uno de mis tíos que está desempleado
-Tú debes de ser Teresante – dijo el jardinero con tranquilidad – Me alegra que hayas venido, nos ahorraras la tarea de irte a buscar.
-Oh…Diz… ¿Qué te han hecho? – dijo Teresante en tono decepcionado, ignorando el comentario del jardinero – Dijiste que no irías a la escuela…
-¡Tonto! – exclamó el jardinero entre risas - ¿Crees que puede oírte? Su cerebro está siendo manipulado por las esporas de mi planta, ella está sumida en un sueño y no puede oírte.
-Pues será mejor que eliminemos a la planta para que pueda hablar con ella – dijo y en ese momento lanzó un ataque café hacia la planta, uno de los alumnos que había llegado con el prefecto corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Teresante, el cual hizo al pobre muchacho sangrar, luego agregó - ¿Controlas a todos entonces?
-Hasta que empiezas a entenderlo…
-¿Por qué a Hanzel no? – preguntó con interés Teresante
-Bueno la verdad es que…
-Porque me escondí del humo que sale de la planta – interrumpió Hanzel – No lo respiré y no me controla.
-Bueno, será mejor que liberes a Hanzel antes de que elimine a tu preciada planta – amenazó Teresante creando una bola de energía café en cada mano, luego añadió – No importa cuántos alumnos hagas que se interpongan, se te tienen que acabar alguna vez, y mi energía no se acabará.
-¡Monstruo! ¿Te atreverás a lastimar a todos estos inocentes? – preguntó el jardinero
-¿Qué estás haciendo Teresante? – dijo Hanzel sin entender las intenciones de su amigo.
-No me pongas a prueba… - en seguida Teresante lanzó uno de los ataques hacia el jardinero, una de las raíces que tenían preso a Hanzel lo soltó para ir en su auxilio, mientras que el ultimo alumno que quedaba de pie corría para interceptar el ataque y dejar la planta a salvo – Mira lo que los haces hacer…y tú me llamas monstruo… Incluso lastimas a tu propia planta para salvarte el pellejo…
-¡Calla, imbécil! – gritó – Aquí tienes a tu preciado Hanzel
Hizo que las raíces de la planta que sostenían a Hanzel ahora lo lanzaran hacia Teresante, los dos muchachos se estrellaron y cayeron uno encima del otro unos metros más hacia atrás
-¡Elimínalos, Diz! – ordenó el jardinero, no pasó un solo segundo y la muchacha se disponía a atacar, lanzó dos ataques cafés y Teresante hizo otro tanto, los ataques chocaron entre sí causando un gran estruendo, Hanzel hizo una bola de energía roja para atacar pero Diz fue mucho más rápida, le lanzó un ataque café e hizo que la bola de energía roja le explotara en la cara, haciéndolo que cayera hacia atrás con el rostro lleno de sangre.
-¿Hanzel? ¿Estás bien? – preguntó Teresante
-HAHAHA – rió el jardinero – Uno menos Diz, ve por el siguiente.
Diz siguió tratando de darle a Teresante pero falló en todos sus intentos, el muchacho era bastante rápido y ninguna le daba.
-Que escurridizo eres… - añadió el jardinero, luego ordenó a las raíces que habían atrapado a Hanzel que fueran a por Teresante y a pesar que él lanzó varios ataques hacia las raíces para tratar de defenderse no fue suficiente para soltarse, las raíces lo aprisionaron y lo inmovilizaron elevándolo un metro – Ahora sí – agregó – Diz, es todo tuyo.
Diz creó una bola de energía verde entre sus manos, cuando estuvo a punto de lanzarla una explosión que todo escucharon causó una interrupción en su tarea, todos voltearon hacia la planta, Hanzel estaba de pie junto a ella, o más bien lo que quedaba de ella, le había lanzado un ataque de color rojo mientras estaban distraídos, haciendo que la planta volara en mil pedazos…
-¡Imy! ¡Noooooooooo! – gritó el jardinero corriendo hacia ella, en seguida, la raíces que sostenían a Teresante se debilitaron y cayeron al suelo, muertas. Diz perdió el equilibrio y cayó de igual manera, Teresante se recuperó y se levantó rápidamente
-Veamos cómo te cubres ahora – dicho esto le lanzó un ataque color verde, dándole en la cara, el jardinero lanzó un alarido de dolor y cayó al suelo con el rostro totalmente destrozado y con mucha menos sangre que todos esperaban…
Unos momentos después Diz se incorporó, Teresante se acercó para ayudarla, Hanzel se acercó lentamente a sus dos amigos.
-¿Están bien? – les preguntó
-Me duele mucho la cabeza – dijo Diz – Pero nada más ¿Qué pasó?
Hanzel le explicó los eventos que habían ocurrido aquel día, antes que ella pudiera articular palabra alguna Teresante interrumpió.
-Y eso tal vez no hubiera ocurrido – dijo en tono cortante – Si no hubieras ido a la escuela, como quedamos…
-Perdón…
-¿Por qué? ¿Por mentirme? – dijo, ahora sonaba enfadado, luego se levantó y agregó – Ya le informé al general lo ocurrido, no debe tardar en venir.
Teresante se fue, Diz solo bajó la mirada y no supo que decir, Hanzel se acercó a ella y la abrazó.
-Tranquila – le dijo – Deja que se le quite el coraje y tal vez podrán hablar.
-Eso espero…
Después de lo ocurrido los tres muchachos fueron llevados al hospital para atender sus heridas, Teresante seguía aún enfadado con Diz no hablaron en absoluto, fueron momentos muy incómodos sobretodo para Hanzel. Estuvieron allí un par de horas y cuando se fueron el general los encontró para hablar con los tres.
-¿Se sienten bien muchachos? – los tres muchachos solo asintieron sin decir nada – Bien, temo mucho lo que pasó hoy…Teresante creo que tenías razón, la situación es peor que lo que pensábamos, es por eso que he decidido que mañana a primera hora La Pila será movida a una instalación más segura, a las afueras de la ciudad.
-De eso hablaba, general – dijo Teresante con tono serio, se adelantó y le dio una palmadita al general en el hombro – Si me disculpan ahora debo irme, si necesita algo ya sabe dónde encontrarme
-Yo también debo irme – dijo Diz ya que Teresante se había ido y desapareció por otra puerta, no por la que Teresante se había ido
-¿Qué les pasa a esos dos? – preguntó el general ya que Diz ya no estaba
-Están enojados…no importa, general ¿Puedo preguntarle algo?
-¿Qué pasa? – dijo el general con curiosidad
-¿Cómo supo Teresante lo que pasaba?
-No tengo idea…. Él me llamó ¿Por qué?
-No, por nada…por nada…

domingo, 18 de septiembre de 2011

1x02 Lunes


Muchas veces en nuestra vida cotidiana nos encontramos con otras personas con capacidades y habilidades similares a las nuestras;  y lamentablemente casi siempre se empiezan a hacer comparaciones entre éstas habilidades, dándoles valor a las personas según sus capacidades o conocimientos.
Esto es algo normal mas sin embargo es un poco injusto para aquellos que tienen capacidades diferentes o inclusive para aquellos que aun no las desarrollan, como es el caso de los niños, la gente siempre tiene a juzgar al momento de ver lo que sabes o lo que no sabes, y así como lo que puedes  hacer o no.
Lo peor del asunto es que mucha gente ahí afuera no solo juzga, si no que se cree superior a otras personas si no igualan sus conocimientos o sus capacidades. Es una triste realidad pero mucha gente no se da cuenta que jamás será capaz de hacer todo, o que jamás podrá saberlo todo.
El humano debe entender que siempre habrá alguien superior a él, por más que sus conocimientos se eleven, sus habilidades de cualquier índole, siempre se encontraran a alguien que las supere. Recordemos que entre más conocemos menos sabemos.
La mayoría de los humanos son así, aunque si hay un pequeño porcentaje que logra salir, logra nadar a contracorriente y logra ser diferente, teniendo la suficiente madurez y capacidad de aceptar que, a pesar que esa persona tiene grandes atributos, no es la mejor. Este grupo de personas, los que no caen en éste principio, son llamados simplemente humildes.
Hanzel  Doullery lamentablemente cae en éste principio (claro, es humano, es normal) pues juzgaba mucho a otras personas únicamente por el nivel que tenían dentro de la organización de los guerreros B. Incluso con su propio hermano el cual estaba apenas en el primer nivel, teniendo solo la capacidad de lanzar bolas de energía azules.
Y fue aquel lejano lunes en el verano del 2005 cuando Hanzel comenzó a entender esto, comenzó  a tener humildad. Claro…poco a poco, pero al menos comenzó a tenerla. Todo empieza aquella soleada mañana en casa de Hanzel, quien estaba sentado tranquilamente en su cuarto ordenando sus cosas para irse a la escuela. La secundaria había sido un tanto difícil para él puesto que no era una persona muy sociable y no tenía muchos amigos, pero los pocos que tenía eran considerados cercanos.  Había un par de personas desagradables también en su salón pero pues él se las arreglaba para ignorarlos. Aunque a veces le daban tantas ganas de darles lo que merecían…
-¿Hanzel? – una voz sonó desde afuera de su habitación, era Arthur - ¿Puedo pasar?
-Adelante – dijo él distraídamente
-¿Ya te vas a la escuela? – dijo su hermano después de entrar y de darse cuenta que estaba arreglando sus cosas
-Aún no – dijo Hanzel sin siquiera voltearlo a ver mientras seguía en sus asuntos – Entro hasta más tarde ¿Por qué?
-Pues es que mi mamá salió y quería ver si podíamos entrenar un rato *_*
-No creo que sea buena idea, si regresa mi mamá nos podrá descubrir – dijo Hanzel deteniéndose y volviéndose a su hermano. A sus diez años su hermano manejaba el poder que la Pila le daba muy bien – Además no tenemos ya ninguna caja para apuntarles.
-La señora Blanquis acaba de sacar unas, yo las vi
-¿La vecina? – preguntó Hanzel. Sabía quién era la señora pero es que ya no tenía más argumentos para decirle que no a su hermano y fue lo único que se le ocurrió decir.
-¡Esa misma!
-Pues… - Hanzel lo pensó por un momento, después asintió y agregó – Muy bien, pero solo un rato pero tu ve por las cajas. Además tú las llevaras al depósito de basura, si mi mamá ve las cajas todas quemadas se preguntará que hicimos con ella.
-Ya me adelanté – dijo Arthur sonriendo – Las cajas ya están arriba.
- Bien, subo en un momento – suspiró Hanzel
Arthur salió de la habitación emocionado, mientras tanto Hanzel un tanto fastidiado siguió acomodando sus cosas…eran tantos libros a veces no sabía ni como los usaba todos a diario. Al terminar se puso sus tenis y salió del cuarto, entró a una estancia mas iluminada que su cuarto, frente a él estaba el cuarto de sus padres, frente a él y a la izquierda subiendo un escalón en la (justo en la orilla del mismo) estaba la puerta al baño; y a su izquierda, junto a la puerta de su cuarto estaba la puerta del cuarto de su hermano; todas cerradas. A su derecha iniciaban unas escaleras que iban a la azotea,  las cuales daban una cerrada vuelta en forma de U, y estaban muy iluminadas pues en el alto techo tenía incrustado alrededor de 16 cristales tragaluz.
Después de subir las escaleras Hanzel se encontró con el patio de su azotea, el cual se expandía hacia su izquierda con un techo de metal y plástico y del lado derecho una pared lo guiaba hasta una gran puerta de metal que daba a una gran habitación, que era donde se quedaban sus tíos con su hija, la pequeña Jenny.
Hanzel se adentró en el patio y pudo ver a su hermano ahí en medio acomodando las cajas apilándolas. A su izquierda, de reojo, vio en una esquina arrumbadas las herramientas de su abuelo que siempre usaba para trabajar allí arriba. El verlas siempre le traía bonitos recuerdos.
-Están listas – dijo Arthur colocándose a un lado de Hanzel
-Bien – Hanzel analizó las cajas y buscó algo que podía ser un objetivo aceptable, no estaba de humor para ir a dibujar algo en las cajas para que su hermano le diese. Aunque ya sabía que ni siquiera podría darle… - Ahí donde dice KARNE, quiero que le des a la letra “K”
-Si…
-Recuerda que – interrumpió – Cuando estas primero debes crear la bola de energía en tu mano y debes ejercer total control en ella, así después la podrás lanzar. Recuerda que técnicamente tú no estás creando la energía, sino la Pila la transfiere hacia tus manos, por tal motivo la energía cuando la tengas en tus manos tratará de regresar a la Pila
Hanzel hizo aparecer en su mano izquierda una bola azul, la dejó un poco floja y se vio claramente como algo lo jalaba hacia su izquierda, antes de que perdiera el control sobre ella cerró la mano y la bola desapareció.
-¿Lo ves? – continuó – Si no ejercemos control podría salir de nuestras manos e ir a parar a quien sabe dónde.
-Lo sé – dijo Arthur – Ya me lo habías explicado.
-Sí pero con eso que siempre olvidas todo, a ver como lo haces… - dijo Hanzel – Si ya lo habías logrado, no entiendo porque no lo puedes hacer de nuevo ¿Recuerdas el día que vimos a Vermist en las instalaciones del gobierno?
Arthur solo asintió, luego comenzó a concentrarse, extendió su mano son su palma hacia arriba y cerró los ojos, puso cara como si estuviera haciendo un gran esfuerzo.
-No tan estirada la mano, flexiónala un poco.
Arthur obedeció y en unos pocos instantes una chispa apareció unos centímetros arriba de su mano derecha, pronto una bola que, al verla, se podía apreciar como eléctrica y de color azul, se formó, parecía algo caótica y se movía mucho en su lugar. Su mano comenzó a sentir una fuerza invisible que la jalaba hacia la pared que estaba a su izquierda…
-Cuidado – advirtió Hanzel – Contrólala o se irá
-Eso intento, eso intento – dijo pero la fuerza que lo jalaba era cada vez mas fuerte, trató de concentrarse pero fue inútil, la bola de energía salió disparada y chocó contra la pared dejando una mancha negra de quemadura.
-Tu limpiaras eso – ordenó Hanzel al observar el residuo que había quedado – Espero que se pueda quitar…
-Intentaré de nuevo – dijo Arthur volviéndose a las cajas, se concentró de nuevo e hizo aparecer la energía pero la Pila nuevamente la arrancó de sus manos y la hizo estrellarse con la pared.
Y así hubo más intentos fallidos durante los próximos minutos, hasta que por fin Arthur logró lanzar la bola de energía. Pero no le dio a la letra K. Los siguientes minutos siguieron pasando y Arthur no lograba darle a su objetivo, en algunas ocasiones quedaba cerca, pero no le alcanzaba.
Hanzel no se dio cuenta pero ya había pasado hora y media desde que habían iniciado y Arthur aún no lograba su objetivo. Mientras a Hanzel se le estaba haciendo tarde para irse a la escuela así que decidió suspender el entrenamiento, de todos modos no pensaba que fuera a lograrlo…
-Por favor solo un rato mas – suplicaba Arthur – Se que en un par de intentos mas lo conseguiré
-Eso dijiste hace una hora – dijo Hanzel negando con la cabeza -  En realidad no creo que lo logres hoy, ya habrá más tiempo para practicar, limpia y recoge ya todo.
-Bueno, si tú lo dices – dijo Arthur no muy convencido y comenzó a recoger las cajas, mientras tanto Hanzel se bajó para ir a comer algo antes de irse a la escuela…
Mientras tanto en las instalaciones del Dr. Vermist, él trataba de resolver una pequeña situación que estaba enfrentando su organización…
-¿Qué quieres decir con que el Jardinero no está listo? – gritaba Vermist con desesperación.
-Tenemos que modificarle algunos aspectos de su ADN, señor – se excusaba Nefarius – Las características que pidió no están listas, si sale así lo despedazarían. Tal vez podríamos esperar a mañana.
-El domingo – explicó Vermist – Es una fecha muy especial, donde mi último ataque debe ser lanzado, si no empiezo desde hoy a atacar esos engreídos B estarán preparados para el domingo  ¿entiendes?
-Entiendo señor – Nefarius se frotó la barbilla tratando de idear algo – Bueno en sí, su arma ya está lista, son buenas noticias ¿no?
-¡Claro! ¡Excelentes noticias! – dijo Vermist sarcásticamente – Si vas tú mismo a enfrentarte a esos entrometidos y la utilizas.
-No, por favor señor me harían pedazos – suplicó Nefarius.
-¡Entonces ve y termina tu trabajo! – vociferó Vermist en un tono tan macabro que hizo que su ayudante se sobresaltara. Nefarius dio media vuelta y se dispuso a salir del despacho de Vermist, cuando iba a tocar la puerta esta se abrió de manera repentina haciendo que, de nuevo, se llevara un sobresalto.
-Saludos Dr. Vermist, Dr. Nefarius – dijo aquel ser que entró. Nadie podría imaginárselo al verlo, pero tenía una especie de acento francés. Nefarius dio un paso atrás y el recién llegado dio uno hacia adelante para adentrarse en el despacho.
-¿Quién ere… - Vermist se interrumpió y corrigió - ¿Qué eres?
-Mi nombre es Luke, he sido enviado en su ayuda, señor – dijo el humanoide – Estoy a sus servicios…
-¿Enviado por quien? – preguntó Vermist
-No importa – dijo Luke sonriendo – Se que necesitan alguien que dirija un ataque hacia sus enemigos el día de hoy. Yo soy ese alguien.
-En realidad nuestro plan no era un ataque en sí, queríamos eliminar primero a estos tres – Vermist sacó de su bolsillo tres fotografías, de Diz, Teresante y Hanzel. – Hoy eliminaríamos a estos tres, después ya atacaríamos.
-Suena muy sencillo ¿Dónde los puedo encontrar?
-Toma las fotografías – indicó Vermist – Detrás de cada una de ellas encontraras sus direcciones, tanto de su casa como de su escuela.
-Eso haré… - Luke tomó las fotografías y se retiró.
-¿Cree que debemos confiar en él señor? – preguntó Nefarius de inmediato que la puerta se cerrase.
-Tengo una corazonada, Nefarius – explicó Vermist – Algo o alguien nos quiere ayudar. Y el doctor Hawley Vermist no rechaza ayuda de nadie.
-¿Cómo está tan seguro de eso?
-Primero el correo que alguien me mande un correo con la información sobre Hanzel, que al inicio creí que tú me habías enviado – dijo – luego este sujeto sale de la nada. Pero sabes algo, no estoy muy interesado en saber quién es.  O qué es. Yo solo quiero eliminar a esos guerreros B de una vez por todas…
Unos momentos después, en  la base central de los guerreros B, April discutía con su padre el general, ella seguía reclamándole que había sido muy duro al castigar a Diz, pero su padre no escuchaba razones. El general era un poco soberbio, no estaba seguro que todas las decisiones que tomaba eran las correctas, más sin embargo desde que su hija empezó a madurar y a razonar era la única persona en el mundo que lograba hacerlo cambiar de opinión. Su propia hija lo doblegaba…eso no era bueno…
Pero no aquel día, aquel día el general estaba de muy mal humor y ni siquiera April logró doblegarlo. Al final ella se rindió.
-Bien – dijo ella fastidiada – Si quieres castigar a una de tus mejores soldados y cuando la necesite no esté allí, es tu decisión. Yo debo ir a la escuela, adiós
Y salió de la habitación muy enfadada; el general estaba sentado tras su escritorio recargándose con un codo, mientras se sobaba las sienes con la yema de sus dedos mientras, con los ojos cerrados, pensaba en aquella situación que acababa de ocurrir. No le dieron nada de tiempo para seguir pensando, pues la puerta de su oficina se abrió de golpe y Teresante entró con bastante urgencia.
-Señor, tengo que hablar con usted – dijo con tono de preocupación – Es importante.
-Debo salir en estos momentos Teresante – dijo el general – Lo podríamos dejar para después.
-Es importante – repitió Teresante, se acercó al escritorio y dejó un par de papeles sobre éste.
-¿Qué es esto? – preguntó el general acercándose a ver los papeles sin tomarlos del escritorio. - ¿Es lo que yo creo que es?
-En efecto señor – comenzó a explicar Teresante, a pesar que el general había entendido ya no quiso dejar detalles al aire – Es una señal captada, una transmisión que hubo hacia el bosque donde estuvimos aquel día que nos enfrentamos a Vermist. Justo a esa hora.
-¿De verdad? – el general tomó los papeles para analizarlos mejor, en concreto buscaba la fecha y la hora, en seguida comprobó que coincidía con la de aquel día – Esto no es posible ¿Qué demonios significa esto?
-Que alguien le avisó a Vermist que íbamos – explicó el muchacho – Alguien desde aquí.
-Lo sé, lo sé, temía que lo dijeras – dejó los papeles en la mesa – No me lo creo…
-Quiero que esto quede entre usted y yo – comentó Teresante mientras el general se levantaba, se alistaba para irse – Iniciare una investigación un tanto amateur, pero nadie debe saberlo. Le prometo que encontraré al infiltrado.
-Bien hijo – le dijo el general tomando tu saco y abriendo la puerta sin dejar de mirar al muchacho – Confío en ti.
-Hace bien – dijo Teresante, cuando el general se dio la vuelta para irse se le escapó una leve sonrisa. Muy leve.
Arthur había terminado de recoger todo el desastre que habían hecho en la mañana, lo hizo justo a tiempo pues al término de sus labores de limpieza su madre llegó y subió a la azotea para ver si estaban bien. 
-¿Tu hermano ya se fue a la escuela? - Preguntó ella al verlo, el niño solo asintió, su madre después hizo un gesto como si algo estuviera mal - ¿Soy yo o huele como a humo?
-Pues… - dijo Arthur nerviosamente – L a verdad yo no huelo nada…
-Deben de estar quemando algo por allá – señaló al horizonte – Luego hay tantos vagos que no tienen nada más que hacer más que contribuir a la contaminación. Ven que ya casi está la comida.
-En un momento voy mamá – dijo Arthur, se sentó en el piso y se secó el sudor con la mano. Estuvo muy cerca, su madre casi se da cuenta. No sabía la que se le armaría se Hanzel se entera que por su culpa su mama se hubiese enterado de los guerreros B, se enojaría demasiado y seguro ya no querría entrenarlo.
Se puso de pie, un olor familiar le llegó era la lasaña que su madre hacía y que le gustaba tanto, con más entusiasmo aún se paró y corrió hacia la puerta que daba a las escaleras para bajar, pero un ruido hizo que se detuviera en seco…era un ruido de algo grande que se había caído, y venía directo de la puerta que estaba tras él, la que daba al cuarto de sus tíos. Sonaba como si hubiera alguien en el cuarto, pero se suponía que sus tíos no llegaban sino hasta en la noche, así que dio media vuelta y fue a investigar.
Entró al cuarto con cautela y pudo ver una silueta en una esquina, al inicio aquella silueta no vio a Arthur…sin embargo él sintió miedo de inmediato, era un ser horrible con piel gris y escamosa. Aquel ser parecía enfadado y  justo cuando Arthur se asomó un poco más tomó un reloj que había en la pared y lo arrojó haciendo un ruido seco, el cual hizo que Arthur se sobresaltara y aquel ser al movimiento del niño logró localizarlo. Se volvió y rápidamente se acercó, Arthur se paralizó del terror y no se pudo mover, solo pudo articular algunas palabras, y con trabajo pudo ocultar el miedo en sus palabras.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-Humm – cerró un poco los ojos y acercó su cabeza al niño, sacó un papel y luego pareció estar comparando a Arthur con algo en el papel – Tú no eres Hanzel
Lo tomó por su playera y lo arrojó contra un par de cajas de madera apiladas que había una esquina, Arthur no pudo hacer nada,  cuando se levantó con intención de vengarse aquel ser se había escapado ya por la ventana, lo último que alcanzó a escuchar antes de que se fuera fue la frase “Entonces debe de estar en la escuela…”
En aquel momento Hanzel estaba en la escuela, en clase de matemáticas estaba tan adentrado en la clase que no se daba cuenta que en la parte de atrás del salón preparaban algo contra él…
-Y esa es la manera de resolver las ecuaciones con dos incógnitas – dijo el maestro concluyendo el tema – Por favor copien los ejemplos
Hanzel mientras obedecía las instrucciones del profesor sintió de pronto un ardor en un pequeño punto en su nuca…llevó su mano al punto donde algo lo acababa de golpear y enseguida escuchó un par de risitas ahogadas en la parte de atrás del salón, volteó y pudo ver a su amigo Robert junto con otro compañero llamado Erick, el cual tenía una liga en las manos, al parecer la había usado como resortera para lanzarte un papel, Hanzel solo negó con la cabeza y siguió haciendo sus labores.
-Oye no te enojes – susurró Robert sentándose en la banca que estaba de junto – Solo probábamos la liga para ver que tal lanzaba los papeles ¿Si dolió verdad?
-Si algo – susurró sin voltear a verlo – ¿Así que fue un papel? Pensé que había sido algo más duro.
-El secreto está en saber cómo doblarlo, si lo comprimes bien es como si lanzaras una piedra pequeña
-Yo te aconsejaría – dijo Hanzel sin poder evitar sonreír un poco– Que mejor hagas lo que el profesor dice, si llega el examen no dejaré que me copies.
-HAHA – se rió en voz baja Robert – Sabes que no tengo necesidad de eso.
-Si claro – lo ignoró Hanzel, de pronto el profesor se levantó y tomó el borrador con intención de borrar todo el pizarrón.
-¡NO! ¡NO BORRE! – gritaron varios alumnos, entre ellos Robert. Hanzel se rio únicamente pero ya no dijo nada.
-Escucho que están hablando mucho, pensé que ya habían terminado – dijo el profesor malhumorado.
-¿Disculpe? – dijo un hombre recién llegado al salón, era alto y delgado. Hablaba español pero tenía una especie de acento francés…  - ¿Profesor?
-¿Qué se le ofrece? – pregunto el profesor al recién llegado.
-Necesito que me preste a uno de los alumnos por un momento – dijo el francés – Hanzel…Hanzel Doullery.
-Soy yo – dijo Hanzel poniéndose de pie y analizando al hombre de arriba abajo – ¿Qué pasa?
-Acompáñame, por favor – sonrió el francés, dio media vuelta y salió del salón. Algo no se gustaba a Hanzel, aquel hombre no se veía normal,  simplemente el hecho de tener un acento francés, no mucha gente tenía el acento en su país. Hanzel fue rápidamente tras aquel hombre el cual dobló a la izquierda y al final del pasillo de nuevo dobló a la izquierda para bajar las escaleras, Hanzel lo pudo alcanzar hasta que ya estaba abajo
-¿Hice algo malo? – preguntó Hanzel al alcanzarlo.
-Lo verá en un momento, señor Doullery.
Al bajar las escaleras dieron vuelta a la izquierda para adentrarse en los pasillos que llevaban a los talleres de la escuela
-Orientación está para el otro lado – dijo Hanzel - ¿A dónde vamos?
-No vamos a Orientación, señor – explicó el francés -  Ni a la dirección, sea paciente por favor.
No se adentraron mucho en los pasillos cuando llegaron a una puerta que parecía estar entre dos salones de talleres, Hanzel no había visto jamás esa puerta… El francés le abrió la puerta y lo invitó a pasar, Hanzel lo hizo dudándolo un poco pero al final entró, el francés entró y cerró la puerta tras él.
Se encontraron ante un pasillo extremadamente estrecho, no podían pasar los dos a la vez así que Hanzel iba delante y el hombre iba tras él, el lugar se veía sucio deteriorado y mohoso. Un abundante olor a humedad lo invadió, avanzaron aproximadamente un metro y comenzó a ver qué pequeñas aberturas en el alto techo dejaban entrar pequeños rayos de luz.  Pronto llegaron a una estancia más abierta con muchas cajas y un objeto metálico que a Hanzel se le antojó como una gran caldera.
-¿Conocías el cuarto de la caldera de la escuela? – preguntó el francés, había eco entonces Hanzel no pudo ver de dónde venía su voz. El francés ya no estaba tras él…
-No… - dijo Hanzel casi fue un susurro - ¿Por qué me has traído aquí?
-Para matarte – dijo y salió de entre las sombras, justo enfrente de Hanzel, no supo jamás en qué momento se pasó enfrente de él; pero no era el mismo hombre que lo había traído allí, éste que había salido tenía la piel gris y escamosa. En cada mano llevaba una espada larga y a la vista se notaba muy afilada. La que estaba en su mano derecha la tomó de la hoja y se la ofreció para que Hanzel la tomase desde el mango. – Tómala
-¿Qué? – dudó Hanzel
-Que la tomes – repitió el francés – No quiero que se diga que derrote a alguien con tu poder en desventaja…
-¿Mi poder? – dijo el muchacho tomando el arma, en seguida el francés descargó un ataque hacia su rostro y Hanzel usó su recién adquirida arma para bloquearlo. -  ¿Seguro que no me confundes con alguien?
-Silencio – dijo propiciando otro ataque ahora con la espada inclinada hacia su lado derecho – No me gustan las victimas que hacen mucho ruido.
Los dos entraron en combate, los movimientos del francés eran muy rápidos y muy fuertes, varias veces Hanzel estuvo a punto de caer,  los ataques que lanzaba el francés eran cada vez más precisos y a duras penas Hanzel lograba defenderse con la espada que le había proporcionado aquel extraño… ‘hombre’ por decirle de alguna manera.
En un ataque que recibió no fue lo suficientemente rápido y su hombro derecho recibió el impacto de la espada creando una herida en forma horizontal; pronto su playera blanca se comenzó a pintar de rojo de su sangre. El francés le lanzó una mirada de satisfacción y siguió con sus ataques, su recién adquirida herida redujo sus habilidades considerablemente, trataba de hacerse para atrás con intención de esquivar los ataques y no tener que bloquearlos, pues su fuerza se agotaba cada vez más. Creía si le daba un ataque más directo sus dedos lo harían soltar la espada.
-¿Qué sucede? – preguntó el francés deteniéndose al ver que Hanzel parecía huir de él - ¿Eso todo lo que tienes?
-No sé de donde sacaste la idea de que soy alguien muy fuerte, - dijo Hanzel haciéndose cada vez más para atrás - tenías muchas expectativas y ahora pareces decepcionado.
-Yo solo sé la amenaza que eres – contestó moviéndose lentamente hacia Hanzel – Especialmente para Vermist
-Así que es para Vermist para quien trabajas, pobre ya no sabe ni a que recurrir – en ese momento Hanzel le lanzó una bola de energía azul pero el francés logró bloquearla con un movimiento de sus espada.
-Que buen truco – el francés parecía sorprendido – esperemos que no sea lo mejor que tienes.
-Tengo algunos otros – le lanzó a continuación una bola de energía roja, la cual el francés bloqueó de nuevo con su espada pero ésta se quedo pegada a la espada, a Hanzel se le dibujó una sonrisa en el rostro. A continuación el francés se acercó a una de las cajas de madera que había en la escuela y frotó la espada con la orilla de una caja para remover la energía roja que se había pegado a su espada, de esa manera no la tocaría con sus manos.
-Esa cosa no me daba confianza – dijo, justo en seguida la energía roja explotó e hizo que las cajas salieran volando – Ves sabía que o debía conservar eso que me aventaste. A propósito ¿Qué es?
-Veamos como logras esquivar esta – le lanzó ahora una bola de energía amarilla, la bloqueó con su espada, pero como la energía era electricidad pura pronto pasó de la espada a su mano y luego a todo su cuerpo – ¿Si sabías que el metal conduce electricidad, verdad?
-AH!! – lanzó un alarido de dolor mientras toda la electricidad recorría su cuerpo, sus ojos salieron de sus orbitas y parecía no poder coordinar palabra alguna. El efecto parecía estar terminando pero Hanzel no lo dejó, le lanzó más energía amarilla, y la situación se repitió, luego le siguió lanzando más energía amarilla hasta que su cuerpo no resistió más y por alguna razón explotó convirtiéndose en polvo… Solo la espada que llevaba quedo en el piso.
-Vaya – suspiró Hanzel – por un momento pensé que no lo lograría
Tomó unos minutos para recuperarse, estaba aún muy agitado y respiraba con dificultad. Cuando ya se sintió un poco mejor, se erigió por completo y fue a donde estaban los restos del francés, se agachó y tomó la espada, no podía dejarla ahí, se las llevaría al general era posible que le pudieran servir de algo a alguien algún día.
De pronto sintió un profundo miedo… ¿Por qué Vermist habría mandado a un hombre para matarlo específicamente a él? Vermist era enemigo de los guerreros B, lo solo de Hanzel; ¿cómo era posible aquello? Aunque tal vez estaba enojado, muy enojado debido a que le habían fastidiado su último plan…más sin embargo el verdadero culpable de haber logrado detener a Vermist aquel día no fue Hanzel… ¡Fue su hermano!
¡Tal vez se sentía humillado por haber sido derrotado por un niño y los había mandado a matar a los dos! Hanzel sintió una desesperación total, se puso en marcha para salir de ahí e ir a su casa de inmediato, pero algo estaba mal: No podía mover un solo músculo del cuerpo. ¿Qué estaba pasando?
-¿Ya te ibas tan rápido? – sonó una voz que parecía venir de dentro de él – Si aún no terminamos nuestra pelea
-¿D... - intentó hablar Hanzel pero sus labios tampoco se movían. “¿Dónde estás?” trató de decir
-JAJAJA – soltó una carcajada aquella voz con acento francés inconfundible – Te confiaste muy rápido, Doullery.
Acto seguido comenzó a ver como el francés se materializaba justo enfrente de él, ahora estaba diferente, parecía un fantasma; mientras se materializaba las partículas que parecían irlo formando parecían salir del mismo Hanzel, por lo cual el muchacho dio por hecho que estaba dentro de él: comprobó su teoría al momento que el francés apareció completo en frente de él y sintió que cada músculo de su cuerpo se liberaba y podía moverse libremente de nuevo.
-Hubiera sido fácil matarte desde dentro – dijo el francés, arrebatándole la espada que Hanzel había tomado y la que ya tenía desde antes – Pero quiero ver la expresión de tu rostro mientras mueres.
-En realidad, aquí el confiado pareces tu – dijo Hanzel mientras se hacía para atrás, con intención de salirse del rango de las espadas que había perdido, pero el francés se acercaba poco, Hanzel no esperó más e hizo una bola de energía amarilla, cuando estuvo a punto de lanzársela, el francés cargó contra él y tomó sus muñecas con su heladas manos etéreas.
-Nada de tus rayitos que lanzas, tal vez destruiste mi cuerpo físico pero ahora en forma etérea aunque soy más vulnerable soy más fuerte que nunca – dijo el francés, y en efecto lo era. Hanzel no imaginó que esas heladas manos de fantasma pudiesen contenerlo, pero no podía luchar contra esa fuerza, la cual era tanta que hizo que cruzara sus brazos poniendo sus propias palmas contra su pecho, luego sonriendo agregó – Te reto a que lances otra de tus bolitas de energía JAJAJA
Hanzel fue empujado agresivamente contra la pared, unos segundos la parte de atrás de su cabeza comenzó a punzar por el golpe y un liquido caliente recorrió desde ahí hasta su cuello, sangre seguramente. La desesperación se apoderó de él, si hacía una bola de energía en cualquiera de sus manos se impactaría de inmediato contra su pecho, solo porque las manos del francés mantenían las palmas de Hanzel contra su pecho…aunque de hecho ni siquiera parecían manos, ahora que lo veía bien el francés solo se veía como antes de la cintura para arriba, lo que pensaba que eran brazos que lo sostenían no lo eran: eran un par de extremidades salidas de su cintura, pero no era lo único que salía también había una masa sin forma que cada segundo que pasaba se extendía más y más, como si fuera un gas, Hanzel solo pudo sentir repulsión.
Pero luego vino el miedo. De aquella nube amorfa y etérea se formaron dos extremidades extra, cada una tomó una espada de los brazos reales del francés, y lentamente fue acercándolas peligrosamente al rostro de Hanzel, el cual no tenía ni idea de cómo saldría de ésta…si es que lo hacía…
En ese preciso momento, la puerta principal de la escuela se abrió
-¿Disculpe, que es lo que desea? – el conserje de la escuela preguntó al joven que acababa de llegar, el cual solo lo miró de reojo.
-Vengo a ver a un alumno – Teresante le habló con autoridad al conserje – Es una emergencia, vamos Arthur
El muchacho entró a la escuela y Arthur lo siguió por detrás, el conserje les empezó a decir algo pero no le hicieron caso. Entraron y fueron directo al salón de Hanzel, como lo sospecharon no estaba allí así que comenzaron a buscar en toda la escuela. Recorrieron los lugares que estaban más solos pues era posible que estuviera enfrentándose a alguien allí, fueron por los pasillos donde estaban los laboratorios, abriendo uno por uno, hasta que llegaron a los talleres abriendo cada puerta que se les atravesara. Algunas veces entraban y una clase estaba en progreso, Teresante solo miraba alrededor y luego salía. Nadie le decía nada, era lo curioso.
Teresante avanzaba rápidamente, no sabía porque pero sabía que se acercaba a lo que buscaba. En ese momento vio a lo lejos una extraña puerta que estaba entre dos salones de talleres, parecía angosta y no parecía llevar a ningún lado, pues estaba justo en el borde de los dos. Teresante pensó que solo era un cuarto donde los conserjes guardan sus instrumentos de limpieza, pero decidió ir a investigar.
Pero justo en ese momento una especie de nube tomó forma tras él, parecía una extremidad de algo y lo tomó por un pie, Teresante volteó para ver que o quien no lo dejaba avanzar, se dispuso a lanzarle una bola azul de energía pero en ese momento otras dos extremidades salieron del techo, lo tomaron de los hombros y lo empujaron jalaron azotándolo contra el techo y luego lo dejaron caer. Teresante sintió dolor en todo su cuerpo, y más aún cuando aquellas extremidades etéreas comenzaron a presionarlo contra el suelo, eran demasiado fuertes y no podía ponerse de pie ya. Arthur escondido tras una columna, estaba dispuesto a ayudar a Teresante pero cuando trató de caminar dos extremidades de aquella cosa que los estuviera atacando salían de un par de grietas en el piso y lo tenían sujetado, subió la vista para ver si Teresante se había levantado ya pero lo que vio lo horrorizó, aquella cosa lo apretada tan fuerte que Teresante se asfixiaba…
-¿Hay algo que quieras decir antes de morir? – preguntó el francés sosteniendo ambas espadas a menos de 3 centímetros de su rostro.
-¿Qué se supone que eres? – preguntó Hanzel con intención de ganar tiempo, algo se le tenía que ocurrir - ¿Cómo puedes hacer todo esto?
-Es sencillo – explicó – Soy Luke, el demonio etéreo, mi poder es tan grande como no te puedes imaginar, aunque destruyas mi cuerpo físico mi esencia permanecerá en forma etérea, por eso puedo hacer todo esto, expandirme hasta donde yo quiera puesto que ya no tengo cuerpo físico que me limite.
-¿Así te quedaras para siempre? – preguntó Hanzel aun sin idear nada – ¿Cómo una masa etérea sin forma y asquerosa?
 -¡No seas imprudente! – exclamó Luke – Recuerda que tengo tu vida en tus manos
-Si a esas cosas que tienes se les puede llamar manos ¡JA! – dijo Hanzel con tono de sarcasmo y con una sonrisa dolorosa y forzada dibujada en el rostro
-Pues no, no me quedaré así, mi cuerpo se regenerará con el tiempo – dijo Luke – Ahora, si eso es todo lo que tienes que decir, llegó tu hora…
Hanzel cerró los ojos. No pensó que fuera a terminar así…al menos no tan rápido, pero justo después escucho una especie de explosión (el ruido que hacían las bolas de energía de la Pila al impactar) y en seguida un alarido de dolor similar al que había escuchado hace unos minutos. Abrió los ojos y justo en ese momento vio a Luke con sus manos en su rostro, el cual parecía derretirse. Volteó a su derecha y en el borde del pasillo y la estancia donde ellos estaban estaba parado Teresante: tenía su palma extendida y una bola de color azul sobre una de ellas. Cerró los ojos como concentrándose, y dijo:
-¡Déjalo en paz! – en ese momento abrió los ojos de nuevo y la bola de energía azul se tornó en un azul más oscuro, pero extrañamente parecía haber aumentado su resplandor, en seguida se la arrojó a Luke y éste soltó las espadas y retrocedió pronto la masa amorfa etérea que salía de la cintura regresó hasta él consumiéndose poco a poco, cuando ya no hubo más el resto de su cuerpo (de su cintura para arriba) comenzó a encogerse y a consumirse en su lugar mientras un resplandor azulado que daba la impresión de ser fuego vibraba a su alrededor. Unos instantes no quedó nada y Luke murió.
-¿Estás bien? – se acercó Teresante y le ofreció la mano a Hanzel para ayudarlo a levantarse
-Si – contestó poniéndose de pie y sacudiéndose con una mano, con la otra tocaba la parte de atrás de su cabeza sintiendo su herida recién adquirida – Algunas heridas muy leves ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Pues Arthur me buscó – explicó Teresante – Dice que aquel ser fue a su casa y lo atacó, parecía estar buscándote, lo más lógico es que hubiera ido a por ti, así que te buscamos por toda la escuela, creo que unos segundos más tarde y no estaríamos hablando en este momento.
-Maldición – dijo volviéndose hacia Arthur el cual se asomaba parado desde detrás de Teresante - ¿Estás bien?
-Si solo me empujó – dijo sonriendo – Creo que ya me debes varias eh
-De hecho, le debemos – afirmó Teresante – Hace unos momentos antes de entrar aquí nos atacó algo que parecía ser parte de aquella cosa, una especie de brazos etéreos, casi me inmovilizan pero Arthur logró ayudarme antes de que pasara lo peor, les lanzo una bola de energía azul
-¿De verdad? – se sorprendió Hanzel
-Claro, tus enseñanzas sirvieron de mucho
-En efecto – continuó Teresante – Así pude venir a ayudarte, y a todo esto ¿Qué demonios era?
-No tiene importancia, ya no nos va a molestar
-Bueno, será mejor que vayas a curarte esas heridas – le ordenó Teresante – Yo llevaré a tu hermano a tu casa.
-Gracias… - dijo Hanzel – A los dos, de verdad gracias…
No dijeron más y cada quien se fue por su lado, Hanzel a la enfermería y Teresante y Arthur salieron de la escuela. Hanzel se sentía un tanto mal consigo mismo, toda aquella mañana había estado entrenando con su hermano y haciendo comentarios un tanto humillantes, y no lo animaba para nada a continuar, y ahora (por segunda ocasión) lo había salvado. Había aprendido de una manera un tanto humillante, y en ese momento reconoció a su hermano por su gran talento y por su gran apoyo que le brindaba, simplemente si no fuera por él no seguiría vivo. Hanzel a partir de ese día aprendió a ser humilde.
Mientras tanto Teresante llevó a Arthur a casa, luego fue directo con el general para informarle lo sucedido. Se sorprendió mucho por dos cosas: el que Vermist los atacara con un ser mágico (siempre usaba tecnología) y el que solo atacara a Hanzel; además también se impresionó por el avance tan grande de Arthur, tal vez lo llamaría a las pruebas necesarias para lograr que lanzara ahora energía roja. Tal vez, aun no estaba seguro…
-¿Qué estará planeando? – decía el general preocupado - ¿Por qué solo a Hanzel?
-No tengo idea – contestó Teresante -  Lo que más me preocupa es que aquel ser fue a buscar a Hanzel a su casa, como no lo encontró fue a su escuela después, lo cual quiere decir que sabe donde vivimos y a donde frecuentamos
-¿De todos?
-Al menos de Hanzel, Diz y yo – dijo Teresante, también tenía tono de preocupación – Encontramos entre los restos de humanoide fotografías nuestras con nuestras direcciones. Y las de nuestras escuelas
-Es posible que solo quiera vengarse – sugirió el general – De aquel día que lo detuvieron ustedes tres.
-Es lo más probable – dijo el muchacho no del todo convencido - ¿pero porque ir por Hanzel primero?
-Es el más joven de ustedes, por ende el más débil – contestó el general.
-Es posible – Teresante se volvió hacia la ventana y contempló a lo lejos un avión que sobrevolada la ciudad muy bajo – Alguien le facilitó las direcciones
-Pues entonces date prisa con esa investigación – ordenó el general – Yo preparare defensas en caso de que Vermist quiera contraatacar de nuevo, que esperemos no lo haga pronto.
-Esperemos…esperemos…
Lo que no sabían era que la semana del horror apenas comenzaba…

lunes, 18 de julio de 2011

1x01 Episodio Piloto

¿Por qué actuamos? ¿Qué es lo que nos motiva a seguir? Son preguntas difíciles con multiples respuestas. La gente actúa por avaricia, por envidia, por odio, por celos. Pero también de igual forma se actúa por razones positivas, como por amor, cariño o comprensión. Cualquier sentimiento es motivador para actuar de manera tanto positiva como negativa (no necesariamente correspondiendo el sentimiento con la acción)
Pero ahora debemos plantearnos ¿Por qué actúan los héroes? Muchos pensaran que por la justicia, otros dirán tal vez por venganza. Algunos tal vez aseguren que lo hacen por amor o por la paz o por algún otro motivo hippie.
Pero la verdad es otra
Una persona lo descubrió
Y tuvo que pagar por ello el resto de su vida.
Y lo peor de todo es que el ni siquiera lo supo completamente…
Todas las historias comienzan con un lugar y una persona. La persona es Hanzel Doullery. El lugar es Virtue Paragon una ciudad cerca del distrito federal, en México.
Quién diría que aquel muchacho flacucho de secundaria se convertiría en todo una leyenda.
Todo empezó con una pequeña organización pero muy prospera que se llamaban a sí mismos B Warriors (guerreros B) los cuales eran una organización de jóvenes unidos cansados de injusticias y del crimen en la ciudad. Contaban con una supercomputadora que denominaban la Pila, era una poderosa combinación entre magia y tecnología que consistía tanto de súper tecnología y de cristales místicos y a cualquiera que ingresara su ADN podía lanzar bolas de energía desde  sus manos dando la ilusión que la creaban pero únicamente la transferían desde La Pila.
En esta organización Hanzel conoció a muchos de sus amigos, empezando por Teresante Bofo, el cual era sobrino del general Telias Bofo el cual era el líder de todo el movimiento, y fue durante mucho tiempo su mejor amigo. Aunque era mayor que Hanzel tenían bastante en común y congeniaban bastante bien, sobretodo que ambos eran amantes de las computadoras y videojuegos. Mientras que Teresante tenía 20 años y estudiaba ingeniería en la universidad paragon, Hanzel apenas tenía 15 años y estudiaba la secundaria, ambos tenían un sentido común por la justicia, Sobretodo Teresante quien había perdido a su madre por culpa de unos criminales cuando era pequeño.
Otra persona a quien él conoció en esta organización fue Diz Strahort, una chica muy linda con habilidades increíbles de pelea que durante mucho tiempo fueron superiores a las de Hanzel y de Teresante. Ella era una veterana y fundadora del movimiento por lo tanto sabía más que Hanzel el cual se había unido tan solo hace algunos años. Su edad era 18 años y su pasión eran los animales exóticos y la tortura de sus enemigos…  ¿sutil eh?
Durante mucho tiempo los tres fueron los mejores amigos  y superaron cualquier reto que les pusieran en frente. Uno de los más grandes fue el haber enfrentado a un malvado hechicero en un  bosque que quería traer el fin del mundo, al distraerlo interrumpieron el ritual y un agujero oscuro se lo tragó… pero bueno esta historia será para otra ocasión.
¿Familia? Claro que Hanzel tenía familia, Arthur Doullery era su hermano menor (en ese momento tenía 10 años) quien recién ingresó a la organización y estaba entrenando duro aunque aun no le permitían ir a ninguna misión. Tenía madre, tenía padre con los cuales siempre se llevó bastante bien.
Hablemos más de su organización. Dentro de los Guerreros B con forme se servía a la sociedad se iba subiendo la intensidad del poder que podías lanzar. Acciones desde salvar a una persona de un asalto, entregar la cabeza de algún líder criminal o incluso haciendo obras de caridad te ayudaba. Los niveles se organizaban por colores, y cada color era una habilidad diferente, organizados de la siguiente forma:
Azul -                       Daña
Rojo -                       Se adhiere al cuerpo y explota tras 3 segundos
Verde-                      Explota al contacto como el rojo
Amarillo-                   Electrocuta
Café-                        Combinación de los anteriores
Después se agregarían mas colores en diferentes circunstancias pero por ahora únicamente se tenían estos. Teresante y Diz dominaban hasta el café mientras que Hanzel hasta el amarillo.
Bueno me parece que ha sido suficiente de introducción, así que mejor pasemos directamente a cómo empezó la historia. Aunque existe un previo no lo diré ahora porque no es muy necesario, más adelante que la trama lo requiera lo contare por ahora todo empieza en una soleada tarde de verano al momento que Hanzel estaba en su casa tratando de leer un libro (si él siempre fue muy fanático de la lectura) Y la enorme y casi interminable (y tal vez para algunos aburrida) historia de cómo el mundo fue cambiado comienza con una llamada telefónica.
-¿Qué sucede? – Hanzel dijo al momento de levanta el auricular.
-Es Teresante – sonó la voz de su amigo del otro lado de la línea – tenemos una pequeña situación ¿Podrías venir?
-Pues supongo que sí – dijo no muy convencido Hanzel – ¿A qué hora…?
-¡Ahora!
Y la comunicación se cortó. Hanzel jamás supo si se cortó por fallas técnicas (o provocadas) o porque Teresante se estaba desesperando. Se levantó del sillón en donde cómodamente estaba sumergido en el mundo de la imaginación de Dan Brown donde leía el Código da Vinci. Cierta parte de él aun se aferraba a quedarse ahí para averiguar que ocurría con Robert Langdon y sus aventuras en Paris. El iluso no imaginaba que las cosas que ocurrirían serían más intensas. Claro…desde cierto punto de vista. Antes de salir de su casa una voz pequeña sonó  tras él.
-¿Ya te vas? – Arthur
-Si…tengo cosas que hacer…ya sabes
-¿Puedo ir?
-No, Teresante sonaba algo alterado creo que es peligroso, mejor quédate.
-Pero…
-Nada de peros – objetó – Además ¿que no tenías tarea?
Y salió cerrando la puerta tras él. Su hermano tenía 10 años únicamente y aunque quisiera llevarlo no sería algo muy… ¿moral? No sé si esa sea la palabra adecuada. Lo dejaremos así por ahora. Salió y se dirigió rápidamente al centro de la ciudad que era donde la base principal donde siempre se reunían se alzaba en un pequeño sótano de un edificio abandonado. Allí en lo más profundo del lugar se escondía la Pila. Hizo únicamente 20 minutos para llegar hasta allí y cuando lo hizo Diz estaba fuera, como esperándolo.
-Te has tardado – dijo fríamente, su voz no correspondía nada a su físico. Ella era delga y muy guapa pero su voz era un tanto grave para ser mujer, cuando la veías no imaginabas que este sonido saldría de tan hermosa mujer
-He venido tan pronto como pude ¿Qué es lo que… -
-¡Entra! – exclamó ella – Preguntas tontas ahora no.
Hanzel obedeció sin decir nada y cuando entró vio a muchos conocidos y enseguida vio a su amigo Teresante quien al verlo le hizo una seña con la mano para que se acercara. Esta vez Hanzel  habló primero.
-Demasiado misterio díganme ya que hacemos aquí.
-Se ha convocado una reunión de bastante importancia – dijo él viéndolo desde una perspectiva aérea, era más alto que Hanzel – Tenemos una pista sobre Vermist, un equipo especial ira tras él.
-¿El doctor Hawley Vermist? – preguntó Hanzel casi incrédulo, una voz más grave que la de su amigo contestó su pregunta tras él.
-El mismo – Telias Bofo salió de entre la multitud para unirse a la plática – Tenemos ya un tiempo tras él, parece que ha estado rondando en nuestras bases de datos. Quiere información sobre nosotros.
-O sobre UNO de nostros – aseguró Teresante.
-No, es más probable que esté tratando de buscar alguna debilidad en la organización o de La Pila – dijo el general – pobre idiota, ¿Quién guardaría registros de sus propias debilidades?
-Tal vez él mismo – dijo Hanzel
-No lo dudaría – dijo hilarantemente el general esbozando una sonrisa – Vamos a sus lugares que pronto empezaremos.
El general fue al centro de la sala y subió a un pequeño stand, para ser un sótano parecía más una sala de conferencias a como la habían acomodado ese día.
-Como muchos sabrán – el general comenzó su discurso en el centro de la sala – El doctor Hawley Vermist ha cometido crímenes contra de nosotros y la sociedad, hemos estado tras él durante ya bastante tiempo, meses tal vez; y por fin tenemos una pista sobre su paradero.
Varias olas de murmullos recorrieron en el mar de multitud.
-¿Dónde está el maldito? – exclamó alguien al fondo del cuarto
-¡Vamos por él! – una mujer exclamó cerca de donde el general daba su discurso.
-¡Silencio! – los acalló el general con una voz potente.  Los murmullos murieron al instante y quedaron flotando unos segundos en el aire, cuando el silencio fue de nuevo total el general prosiguió – Claro que iremos por él, pero es una operación delicada que únicamente algunos de ustedes pueden hacer. No podemos llegar con un ejército, tenemos que tomarlo por sorpresa. La gente que lo haga tiene que ser rápida y letal… - cerró su puño con fuerza mientras agregó – como el ataque de una serpiente.
-¿Entonces quienes irán? – dijo un muchacho que auditivamente Hanzel localizo a unos cuantos metros de él.
-¿Recuerdan a la campeona del “Torneo B” – preguntó el general acallando los murmullos que se hubieron desatado de nuevo. Se escuchó un general “si” de murmullos pero se callaron casi d manera inmediata. También se escucharon algunos “no” que seguramente eran muchachos que recién se habían unido (era el único motivo por el cual no conocerían a Diz, era una de las más populares de la organización)
-Ella elegirá un equipo que considere eficiente para dicha tarea. – dijo el general -Diz, ¿me acompañas?
De entre la multitud de (la mayoría) adolecentes salió la muchacha presumiendo una piel blanca pálida y una cabellera larga y lacia color castaña. Era de complexión y estatura media. Lucia unos atractivos ojos color avellana que en varias ocasiones robaron el corazón de muchos guerreros B.
-Gracias – dijo ella sonrojada al notar que al posarse junto al general la multitud le regalaba un aplauso – No lo merezco pero gracias :$
-¿Algo que quiera decir, señorita? – agregó Telias después de saludarla y darle un apretón de manos
-Pues so…solo – tartamudeó – solo agradecerles, la verdad muchos creen que soy muy buena o hábil pero la verdad hay muchos que son mejores.
-¡Además es modesta! – exclamó el general seguido por exclamaciones de aprobación. – Vamos a mi oficina para discutir lo de tu equipo, los demás… ¡A trabajar!
La multitud comenzó a dispersarse, Hanzel logró ver como Diz y el general fueron devorados por ella.
-¿Crees que nos escoja? – preguntó Hanzel a Teresante con cierto aire de desconfianza
-¡Claro! – exlcamó Teresante con un tono totalmente contrario al de Hanzel – Somos sus amigos, tiene que.
-Pero no hemos ido a tantas misiones juntos, sin mencionar que hay gente mejor calificada.
-Pero a Diz no le gusta la competencia – dijo mientras guiñaba un ojo – Es bastante soberbia quiere regresar con la gloria para ella, por eso no elegirá a los mejores y a nosotros sí.
-Gracias… ¬¬
-Ja! – soltó una carcajada seca al ver la expresión de Hanzel – No te enojes, además sabes que se trabaja mejor cuando se trabaja a gusto.
-En eso tienes razón – Hanzel por un momento pensó que era su padre con quien hablaba ya que tenían ideas similares ¿Por eso se llevaban tan bien acaso? – Pero será mejor que regrese a mi casa, mi hermano se ha quedado solo.
-¿No te vas a quedar a que nos digan que nosotros iremos? – dijo Teresante muy seguro de sí - ¿Qué no quieres ver las caras de los demás?
-Si nos llegan a elegir nos tendrán que avisar ¿No crees? No me gusta dejar a mi hermano tanto tiempo solo, más ahora que está aprendiendo a usar sus habilidades.
-¡Cierto! ¡Que recién lo inscribiste! ¿Cómo le va?
-Tiene problemas aun para controlar su energía, pero pues ya va progresando – explicó Hanzel algo cortante.
-Bueno, nos veremos más al rato supongo.
Los dos se separaron. Hanzel salió de la estancia mientras Teresante se reunía con otros compañeros que estaban cerca de una mesa con varias computadoras.
___________
Mientras tanto, en la oficina del general se discutía sobre los acompañantes ideales para Diz…
-Yo insisto que James y Teresante son el mejor equipo que puedes tener – argumentaba Telias
-No, Teresante si está bien – decía Diz de manera indiferente – pero James no, no me llevo bien con él. Quiero que Hanzel nos acompañe.
-Pero él tiene muy poco tiempo, no tiene la experiencia de James y…
-No me importa – interrumpió ella -  Si no están los dos, será mejor que consiga a alguien más, general.
-Diz, por favor – insistió el hombre – Es una operación delicada, no podemos tolerar fallas.
-Discúlpeme general – dijo ella cortando el comentario de Telias – Pero mi decisión está tomada.
-Comprendo- dijo el general resignado, luego su tono pareció alegrarse - ¡Vaya si eres una niña necia!
-Es de familia – dijo ella sonriendo, el general le devolvió la sonrisa. Parecía que tenían horas de haber terminado su discusión
-Me comunicaré con Hanzel y Teresante para que en seguida se reporten…
______
-Llegas tarde – decía Teresante a Hanzel mientras llegaba a la sala de armamentos
-Lo siento, trataba de convencer a mi hermano que no puede venir.
-Deberías traerlo – argumentó Teresante – A su edad puede aprender muchas cosas, ojala a mi me hubieran metido aquí a los 10 años.
-Pero es muy peligroso, si le pasa algo mis papas se volverían locos – se defendió Hanzel, Teresante  puso cara de entender el punto, para que quedara claro agregó – Además en tal caso ¿Cómo se los explicaría?
-Si, en eso tienes razón, aunque no estaría mal que tus papás se enteraran de…
-¡Ni lo pienses! – interrumpió – Mi madre no deja de preocuparse de que cruzo la calle ¿Crees que soportaría que estoy metido en esto?
-Ya bueno…entonces no y ya xD
Algo llamó la atención de ambos, el general llegó por la puerta que tenían ellos por detrás seguido por Diz quien llevaba un aire distraído. Cuando ambos entraron pareció que Teresante adquirió el mismo aire. Quizás solo fue la imaginación de Hanzel.
-Bien señores, disculpen la tardanza -dijo el general cuando se reunieron los cuatro en el centro de la sala. Había montones de cajas de madera cubiertas de polvo a sus alrededores apiladas casi hasta el techo, dentro de ellas había todo tipo de armas. Claro que no era muy común que la usaran, la Pila era la única arma que necesitaban. – Estábamos repasando los detalles del plan.
-¿Cómo haremos esto? – preguntó Teresante algo entusiasmado
-Como dije ésta tarde- comenzó el general – Rápido y letal. Síganme por favor.
Los tres muchachos siguieron al general por una puerta escondida entre las cajas llenas de armas y polvo. Detrás de la puerta encontraron una especie de vehículo gris con ruedas pequeñas y una pequeña ventana en frente, por la cual se apreciaban tres asientos.
-Les presento al Escorpión – dijo el general sonando un poco entusiasmado – Es obra del Ingeniero, es un vehículo de todo terreno que puede alcanzar velocidades muy altas. Vermist está en un bosque al sur del pueblo tratando de asaltar un edificio que parece del gobierno. No estamos seguros lo que haya en ese edificio pero si Vermist lo quiere no puede ser bueno. – hizo una pausa para tomar aire – Ustedes tres irán en el Escorpión y se acercarán cuando Vermist intente entrar al edificio, ahí es cuando deberán ser rápidos y capturarlo antes de que escape.
-¿Vivo o muerto? – preguntó Diz de una manera tan tétrica que a Hanzel se le enchinó la piel.
-Como sea posible.
______
Los tres muchachos llegaron al punto indicado por el general, una ubicación donde alcanzaban a ver las instalaciones del gobierno y a lo lejos veían humo el cual parecía indicar la localización del campamento de Vermist. El vehículo era angosto y bajo por lo cual se cubría excelente por arbustos frondosos.
-Salgamos – sugirió Diz – Cuando Vermist pase estaremos mejor preparados.
Así lo hicieron, salió Teresante luego, Diz y al final Hanzel (como era muy pequeño solo podían salir uno por uno) pero cuando Hanzel estuvo a punto de salir un ruido lo distrajo, volteó por todas partes tratando de encontrar d donde venía aquel ruido en ese pasillo tan angosto. Cerró los ojos y se concentró. Claramente escuchó una respiración lenta. Se preparó para enfrentar cualquier cosa, fue cuando detrás de un panel (el panel de control de la puerta del vehículo) pudo que sobresalía un pequeño tenis…muy familiar.
-¿Qué haces aquí Arthur? – exclamó Hanzel enojado.
Su hermano salió de detrás del panel con una mirada tímida y mirando únicamente al suelo.
-Lo siento – dijo con un hilo de voz – Quería ver lo que haces en tus misiones L
-Oh…no puede ser – “¿y porque justo en ésta?”  Pensó Hanzel
-¿Algún problema? – gritó Teresante desde el exterior - ¿No te habrás atorado verdad?
-Mi hermano – exclamó Hanzel - ¡Está aquí! 
-¿Cómo dices? – Hanzel no supo si Teresante no alcanzó a escucharle o no logró asimilar lo que dijo. En seguida Hanzel tomó a su hermano del brazo y lo sacó, tan pronto como Diz y Teresante lo vieron quedaron boquiabiertos.
-Vaya no sabía que la misión era familiar – dijo Diz con una sonrisa y en tono burlón – Hubiera traído a mi hermana…
-No te burles – Hanzel le lanzó una mirada fría y luego agregó -¿Podremos regresar para dejarlo?
-Imposible – dijo Diz negando con la cabeza – Según el general el doctor Vermist estará aquí en menos de 20 minutos, no tenemos tanto tiempo. Tendrá que quedarse en el Escorpión, y esperar que regresemos.
Hanzel se quedó pensando por un momento, su hermano lo miraba con ojos como platos pero él no le hizo caso, después de unos segundos de reflexión, suspiró hondo como si se diese por vencido y dijo dirigiéndose a su hermano:
-Entra y NO salgas por ningún motivo ¿Entendido?
Arthur únicamente asintió; dio media vuelta y entró al vehículo, Hanzel lo cerró, luego comenzó a buscar por los paneles de los alrededores: estaba buscando una especie de seguro para bloquear la puerta. Se veía nervioso.
-Tranquilízate – dijo Teresante tomándolo de un hombro – Estará bien, siempre y cuando no salga
-Eso – dijo Hanzel – Es justo lo que me preocupa. No creo que se quede allí ¿Y si me quedo con él?
-Absolutamente no – dijo Diz mientras preparaba, al parecer, una especie de traje gris con muchos cierres – Te necesito allí, tengan – les dio los trajes – detecté radiación allí dentro; sospecho que eso es por lo que vino Vermist
-¿Hay cosas radioactivas en ese edificio? – dijo Teresante con un poco de preocupación en la voz. Solo un poco
-Así es…¿Miedo? – contestó ella sonriendo
-Claro que no…
-Pónganse sus trajes entonces, los protegerán de la radiación.
________
No pasaron 15 minutos y se empezó a escuchar un ruido tremendo, parecían motores de algún tipo. A lo lejos los tres muchachos divisaron arboles moviéndose de manera inusual, como si fueran desplazados por algo enorme que avanzaba entre ellos. Los tres muchachos se encontraban al sur del edificio del gobierno y aquel ruido provenía del oeste, es decir al noreste de donde ellos estaban. Al percatarse de esto salieron corriendo de su pequeño e improvisado campamento y corrieron hacia donde el ruido provenía, lamentablemente no fueron lo suficientemente rápidos, o más bien aquello que se movía entre los arboles era demasiado rápido. Cuando se encontraron con ello estaban a tan solo unos metros del edificio del gobierno y se trataba de una maquina enorme,  era rectangular y alargada, tenía cuatro ruedas enormes que aplastaban a los arboles al avanzar, en la parte de enfrente un enorme cilindro metálico sobresalía. La maquina se postró justamente delante del edificio del gobierno, justo delante de su puerta del lado oeste, pronto varios hombres salieron de los costados de la máquina y cargaron hacia las instalaciones del gobierno.
-¡Vamos! – exclamó Teresante e hizo un ademán como si fuera a salir corriendo hacia aquella maquina.
-No – lo detuvo Diz con una tranquilidad increíble en su voz, a diferencia de Hanzel que moría de miedo – hasta que Vermist se muestre
-¿Y si no sale? – preguntó Hanzel - ¿Si se queda en su máquina hasta que los demás hagan el trabajo?
-Entonces cuando dejen de salir sus hombrecitos, entraremos a por él – Diz esbozó una sonrisa – Pero lo dudo…conozco al maldito; no confía en nadie tratará de hacer el trabajo el mismo.
No dijeron nada y observaron como los soldados combatían con guardias de seguridad, estos últimos siendo derrotados fácilmente (pues los atacantes eran más) Luego, del cilindro metálico que sobresalía de la parte de enfrente de la máquina se empezó a ver un resplandor, que se fue intensificando segundo a segundo hasta que un luminoso rayo salió disparado hacia la enorme puerta de acero derritiéndola en segundos, el rayo fue tan luminoso que los tres muchachos tuvieron que cubrir sus ojos. Pasados unos segundos los soldados entraron al edificio, solo un par quedaron fuera.
-¡Ahora! – exclamó Diz cargando hacia la máquina, los soldados que habían quedado afuera la divisaron pero en segundos ella les lanzó una bola de energía de color café a cada uno, noqueándolos al instante. Hanzel y Teresante le pisaban los talones. Entraron a la máquina por una abertura que estaba en la parte de abajo, la recorrieron de arriba abajo, pero estaba vacía. Algunos guardias quedaban dentro y los operadores de aquel monstruo metálico, ninguno opuso resistencia alguna antes Diz y sus poderes proporcionados por la Pila. Al salir de la máquina Diz comentó:
-¿Dónde está? Hemos buscado en todos lados – sonaba un tanto desesperada
-¿Qué tal que estaba disfrazado entre los soldados? – sugirió Hanzel
-¡Pero qué tonta soy! ¡Claro! – casi gritó – Ya está adentro ¡Vamos!
Los tres muchachos se apresuraron a entrar a las instalaciones del gobierno, con forme iban adentrándose iban derrotando soldados, de manera muy sencilla con una bola de energía para cada uno, dos de Hanzel por que el usaba la de color azul y era un tanto más débil que la café que usaban Diz y Teresante. Llegó un punto en el cual Hanzel no sabía si derribaban solados del gobierno o de Vermist, ambos se parecían y ambos los atacaban a la vista.
Entre más se acercaban a la sala principal (o al menos eso creían que era pues estaba en medio del edificio) más soldados se encontraban, todos parecían estar únicamente esperando. Al llegar a la estancia principal, la cual era una muy grande y alta llena de paneles y computadoras y con una especie de tubo verde fosforescente en la parte central, encontraron aún más soldados, fue un poco más difícil vencer a éste grupo debido a que los disparos provenían de todas partes, incluso de arriba donde había una especie de puentes colgantes los cuales habían sido tomados por los soldados de Vermist. Al entrar Hanzel vio varios cuerpos ya en la estancia así que imaginó que los guardias habían caído ahí. Poco a poco los muchachos se abrieron paso a tiros (o mas bien a lanzamientos, sería la expresión correcta) Teresante fue inteligente y lanzó una bola de color roja a uno de los puentes colgantes, después de tres segundos ocurrió una explosión desplomando el puente y tirando a 6 soldados que los atacaban desde allí. Y no había ni pista de Vermist
Pronto los soldados comenzaron a agotarse hasta que los tres muchachos quedaron solos en la estancia, corrieron a la parte de en medio donde yacía el grueso tubo verde fosforescente, había una máquina conectada a éste, máquina que no parecía tecnología propia del lugar. Diz se acercó al display de dicha máquina y se le dibujó una expresión de horror en el rostro.
-¡Está drenando la energía radioactiva! – gritó - ¡Tenemos que detenerla!
Comenzó a teclear algunos botones en la máquina, pero casi en seguida sintió un calor demasiado intenso en su hombro derecho, tan intensó que tuvo que detenerse, pronto ese calor se transformó en dolor. Le habían disparado.
-Me temo que no pueden detenerla – sonó una voz detrás de ellos, los tres se volvieron, Diz con una mano en su hombro para tratar de aliviar el dolor pero sin ningún resultado positivo. El doctor Vermist estaba en la entrada de la estancia con su sobresaliente pistola en la mano, era una pistola especial que disparaba el mismo tipo de bolas de energía que la de los guerrero B, bueno…similar. El doctor Vermist era un hombre de edad madura, de aproximadamente 40 años, era alto y delgado y su cabello era oscuro con algunas hebras grisáceas. Hanzel se horrorizó al percatarse de que Vermist no estaba solo, a su lado y arrodillado estaba su hermano… ¡Arthur estaba de rehén!
-Claro…a menos que quieran que el pequeñín sufra – agregó saboreando una sonrisa malévola en la boca
-¡Déjalo! – gritó Hanzel creando en su mano una bola azul, Vermist en seguida apuntó su pistola a la cabeza de Arthur. Teresante lo tomó del brazo y con un ademán le dio a entender que se tranquilizara, Hanzel lo hizo y la bola de energía en sus manos desapareció.
-Será mejor que me dejen llevarme mi uranio y nadie saldrá más lastimado…al menos por ahora – Vermist soltó una carcajada, acto seguido tomó del cuello a Arthur y lo obligó a avanzar, el niño avanzó quejándose; se acercaban lentamente a los tres muchachos – Y si me permiten darles un consejo, traer niños pequeños a estos lugares no es lo más…educativo – soltó otra carcajada.
-Da la casualidad – comenzó a decir Diz con un poco de trabajo por el dolor – Que venimos justo por ti, así que no podemos dejar que t vayas.
-Me temo que no será posible… ¿Diz, verdad? – el doctor ya estaba a la mitad del camino hacia ellos – Eres de los pocos a los que conozco, así como Teresante; ustedes son el orgullo de su organización – su tono sonaba sarcástico.
-Claro… a diferencia de ti que eres una vergüenza – dijo Teresante con aire burlón – Y eso que tú eres el único en tu organización ¡Ha!
-Claro que no, somos más…
-Y lo peor de todo – interrumpió Teresante con una sonrisa en la boca – Es que nada de lo que haces funciona bien, yo creo que debe ser frustrante saber que por más que lo intentes no lograrás tu cometido ¿no?
-¡Cállate! – gritó Vermist - ¡Esta vez lo lograré!
-¿Qué haces? – susurró Hanzel en voz baja, Teresante le lanzó una mirada tranquilizadora, como diciéndole “sígueme la corriente”
-Haces todo lo posible por eliminarnos – Teresante seguía con su tono burlón – Y nosotros no te hemos hecho nada…solo pierdes tu tiempo mientras podrías estar haciendo otra cosa que hagas mejor…como ¿jardinería tal vez?
-¡Cállate! O t vuelo la cabeza – Vermist perdió la paciencia, empujó a Arthur agresivamente a un lado avanzó un largo paso y le apuntó a Teresante. Arthur estaba ahora temporalmente fuera de peligro pero ahora era Teresante el que estaba amenazado y no podía atacar…Diz por lo visto tampoco pudo, quien sí lo hizo fue la persona menos pensada. Una bola azul de energía golpeó a Vermist en su mano que sostenía la pistola, aquella bola había provenido de Arthur que esbozaba una alegre sonrisa. Vermist, tirando su pistola, lanzó un alarido de dolor – Ahhhh! ¡Maldito!
En seguida los tres adolecentes reaccionaron y atacaron, Diz con una bola color café, Teresante con una amarilla y Hanzel con una azul; lamentablemente solo la de Hanzel alcanzo al doctor, las demás fallaron, Vermist lanzó otro alarido de dolor al contacto del ataque de Hanzel con su hombro derecho, luego rápidamente se agachó a recoger su pistola y corrió a la salida, al mismo tiempo que los tres muchachos volvían a lanzar un ataque pero esta vez, porque el doctor iba en movimiento, los tres fallaron.
-¡Odio tener mala puntería!- exclamó Teresante
En la entrada de la estancia estaba el deslizador de Vermist, una especie de patineta que permitía a Vermist volar a altas velocidades, rápidamente se subió en él y se elevó por encima de sus cabezas, los tres (Hanzel había dicho a Arthur que ya no atacara, pues no controlaba aun sus poderes) seguían tratando de darle al doctor pero ninguno tuvo éxito, en cambio Vermist les lanzaba algunos ataques con su pistola y algunos de ellos casi los alcanzan.
-¡Tenemos que cubrirnos! – sugirió Diz, al tiempo en que los cuatro se ocultaron tras unos contenedores metálicos que había a unos metros de ellos.
-¡No pueden esconderse de mí! – gritaba Vermist mientras seguía disparándoles, los ataques pegaban en los contenedores y no los dañaban. Hanzel solo esperaba que no hubiese nada peligroso en esos contenedores…
Durante un par de minutos más la escena se repetía, los 3 muchachos atacaban a Vermist, él maniobraba un poco con su deslizador y evadía los ataques y luego contraatacaba, y cada vez los ataques no los alcanzaban por menos y menos tiempo. Hasta que Diz logró demostrar porque fue la campeona del torneo, logró lanzar una bola color rojo que se quedó pegada en el deslizador de Vermist, tras 3 segundos explotó dañando el deslizador y haciendo que perdiera el control.
-¡Malditos! – gritaba en lo alto, los tres aprovecharon y salieron de su escondite para seguir atacando a Vermist, pero lo que el científico hizo a continuación causo expresiones de horror en los tres muchachos, tomó el control del deslizador y apuntó y disparó al tuvo verde que estaba en el centro de aquella estancia…liberando el gas verde que estaba dentro, en seguida una alarma asaltó los oídos de todos - ¡Suerte con eso!
Y Vermist cargó en su deslizador hacia una ventana, rompiéndola y saliendo de allí; segundos después de donde había salido Vermist (y de todas las otras ventanas) se cerraron con una cortina metálica que a simple vista parecía resistente.
-¡Vámonos! – gritó  Diz y todos corrieron a la salida, las puertas se cerraban tras ellos. La alarma seguía repicando sus oídos, aquella instalación había entrado en una emergencia de control de sustancias radioactivas. Si se quedaban allí jamás saldrían.
Por suerte fueron lo suficientemente rápidos para salir…excepto en la última puerta (la que ya daba al exterior) que se cerró en sus narices…
-¡Rápido! – ordenó Hanzel lo primero que se le vino a la mente – Los tres hagamos el color rojo en un mismo punto para hacer un agujero
Nadie dijo nada, Diz y Teresante asintieron y lanzaron una bola de energía color rojo cada uno a la puerta, cuando explotó un pequeño agujero apareció a la mitad de la puerta, los 4 chicos pasaron por allí y salieron hacia el bosque. No dijeron nada y rápidamente entraron en el Escorpión para regresar a la base…
__________________
-Entonces…Vermist escapó – ya de regreso en la base el general estaba en su oficina, sentado en sus escritorio mientras los tres muchachos que habían fallado estaban frente él, con la cabeza agachada. April también estaba ahí, era una muchacha joven de piel morena y cabello negro y lacio, era experta en computadoras y trabajaba mucho para mejorar las bases de datos y los sistemas de los Guerreros B. Además era hija del general y prima de Teresante.
-Hicimos lo que pudimos señor – explicaba Diz – Lo más probable es que Vermist haya llegado a parte de sus soldados, en su deslizador, así exploró el área y vio al Escorpión, donde estaba el hermano de Hanzel de ese modo pudo chantajearnos.
-Bien, en primer lugar – argumentó el general – Yo no estaba de acuerdo en que Hanzel fuera, ¡Mucho menos su hermano! Fue peligroso e irresponsable, y en segundo lugar tú eras la encargada del Escorpión ¿Por qué no lo escondiste como debiera?
-Pues yo…
-Estoy muy decepcionado de usted, señorita Strahort – interrumpió el general – Me temo que usted es responsable de este fracaso y deberá afrontar las consecuencias, será suspendida…
-Pero… ¡No! – decía Diz con dolor en sus palabras
-April, ¿no opinas que es lo correcto? – se volvió el general a su derecha donde April se postraba son los brazos cruzados. Le habló tan repentinamente que April se sobresaltó al ir su voz
-Si me permite general – hablaba con una voz dulce y suave – Creo que esta siendo un poco duro con ella, si hizo mal pero también fue parte de la culpa de los demás, además Diz logró salvar al hermano de Hanzel, que a fin de cuentas es un inocente, y evitó que Vermist robara el uranio.
-April…tu siempre tan compadeciente – dijo el general y se le dibujó una sonrisa en el rostro, luego se quedó poensando unos segundos. A diferencia de su hija que era amable y empática, el general siempre había tenido mano dura para castigar sin importarle los demás. Podría castigar severamente a su hija si fuera necesario – Está bien…pero de todos modos Diz, te bajare un rango y la próxima misión te daré una oportunidad para que lo recuperes…y espero que a la siguiente me escuches…
-Si señor…
-¡Descansen! – ordenó el general y Hanzel, Diz y Teresante se retiraron. El general comenzó a masajearse las sienes con las yemas de los demos y lanzó un suspiro.
-¿Estás bien? – preguntó April acercándose y tomándolo del hombro
-Si…pero no dejo de pensar…
-¿en qué?
-En… ¿para qué demonios quería Vermist tanto uranio…?
___________
Al mismo tiempo que Hanzel y sus amigos eran regañados, en la pequeña guarida de Vermist él también regañaba a sus sirvientes por no haber ayudado en nada…aunque muy en el fondo sabía que la culpa había sido de él, se dejó engañar…y en ningún momento debió dejarle de apuntar al niño…
Ya que estaba encerrado en su oficina su cabeza no paraba de darle vueltas…Diz y Teresante… ¡Como odiaba a esa parejita de adolecentes! Siempre entrometiéndose en lo que no les importaba, siempre frustrando sus planes; aunque más que nada eso era trabajo de todos aquellos niños… ¡Todos los guerreros B! Desde que había empezado su misión de recolectar tecnología, de obtener todo el poder que pudiese tomar ¡Ellos estaba allí! Pero esta vez…el rostro de aquel muchacho no salía de su mente, ese idiota que era más joven que Diz y Teresante…a él jamás lo había visto ¿Quién era?
-¿Señor? – una voz hizo que Vermist se sobresaltara
-¿Que ocurre, Nefarius? – dijo Vermist masajeándose las sienes con las manos, Nefarius era un hombre un tanto mayor que él que lo ayudaba en sus investigaciones, su especialidad era el campo místico, esoterismo, y magia. Era uno de sus más fieles ayudantes. Era extraño que un científico se llevara tan bien con un creyente de tal magnitud. O tal vez no era tan creyente…
-Tenemos registro de donde el gobierno esconde otro depósito de uranio…
-Olvida el plan del Uranio – dijo Vermist con la cabeza agachada, sonaba un tanto deprimido – No iba a funcionar de todos modos, ellos se iban a interponer.
-Pero señor…
-Lo que ahora quiero – interrumpió el científico, acto seguido tecleó un par de botones en su computadora y una imagen apareció en la pantalla, era una imagen de lo que había ocurrido aquel día, Hanzel, Diz y Teresante estaban allí – Quiero saber quién es él – señaló a Hanzel – Quiero eliminarlos. A ellos tres. Y luego a todos los de su calaña.
-Si gusta puedo investigar la identidad de aquel joven señor – se ofreció Nefarius.
-Muy bien, no tardes – ordenó Vermist, seguía con la mirada agachada – Tengo que pensar en algo para quitarlos del camino.
Nefarius no dijo mas, salió de la oficina. Después Vermist se quedó examinando la pantalla de la computadora un rato mas… Aquel muchacho se le hacía tan conocido…
¡Una idea llegó como un rayo a su cabeza… ¡Era un muchacho! ¡Todos ellos no eran más que simples muchachos! Siempre que peleaba con ellos era después de periodos muy largos, periodos los cuales seguramente ellos pasaban entrenándose y preparándose, entonces pasaban mucho tiempo hasta que volviesen a pelear y ellos se preparaban más… ¡Solo eran unos niños, no eran soldados! ¡Él tenía una organización a su merced! No eran un ejército pero si eran muchos solados entrenados. Los niños no soportarían ni siquiera una semana de ataques seguidos… ¡Eso era! Una simple semana atormentándolos sería suficiente para borrarlos del mapa.
Vermist estaba tan sumergido en sus pensamientos que no había notado que ya había pasado media hora, vio el reloj y estuvo a punto de levantarse, una pequeña luz roja en el monitor hizo que se detuviera y se acomodó de nuevo, dicha luz anunciaba que tenía un nuevo correo electrónico, hizo un par de clics y abrió el correo que tenía únicamente un par de líneas.
“EL MUCHACHO ES HANZEL DOULLERY, ES LA MAYOR AMENAZA A LA QUE LA ORGANIZACIÓN SE PUEDE ENFRENTAR POR SUS PODERES QUE OCULTA, ELIMINALO A ÉL Y LOS GUERREROS B CAERÁN EN SEGUIDA, ESA DEBERÁ SER PRIORIDAD”
No tenía remitente
-Hay Nefarius, odio que ocultes el remitente…pero en fin… - susurró Vermist, luego se levantó y se dirigió a la imagen que seguía en la computadora y la imagen de Hanzel se asomaba por atrás de donde el correo electrónico que había recibido estaba – Asi que Hanzel Doullery… será mejor que reces por tu propio bien… - no pudo evitar soltar una carcajada.
Lo que Vermist no sabía es que, Nefarius no había enviado el correo…