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Estaré publicando en este blog una historia de ciencia ficcion que comenzé a inventar desde que tenía aproximadamente 10 años, un poco infantil con nombres medio raros y aveces sin sentido y con pocos mensajes : / peroo a mi me agrada y me reduerda a mi infancia Tratare de publicar un capitulo cada semana Ojala les guste tanto como a mi :) (se recomienda escuchar la cancion que está al final de cada capitulo mientras se lee :D)

domingo, 11 de marzo de 2012

1x04 Miércoles

Se dice que situaciones extremas requieren medidas extremas.
Querámoslo o no, día a día vamos formando una rutina dentro de nuestra vida, y por más que intentemos salirnos de ella siempre volveremos a formar una; esa es nuestra naturaleza. Y ésta rutina (que para mucho puede ser horrible pero para muchos otros logra ser tranquilizante) es la que, con forme el tiempo transcurre, va formando en nosotros nuestros principios. Día a día nos enfrentamos con “diversas” situaciones y vamos aprendiendo de muchas maneras lo que hay que hacer para cada situación, formando así una serie de reglas conocidas como nuestros principios. El problema es que muchos de nosotros no actualizamos nuestros principios y seguimos reaccionando ante la misma situación de la misma manera, cuando podría haber más alternativas; he ahí cuando caemos en el eterno ciclo rutinario…
Mas sin embargo hay ciertas ocasiones, muy raras en nuestras vidas (al menos para gente promedio como puede ser el lector y como lo soy yo) Esas ocasiones donde tu vida o la de algún ser querido pende de un hilo. Es en ese momento que olvidamos todos nuestros principios, es en ese momento que arrojamos nuestra naturaleza humana hacia un lado y logramos convertirnos en alguien más, alguien poseído completamente por la adrenalina y dispuesto a lograr y dar TODO para proteger a sus seres queridos o a nosotros mismos.
Esto ocurre incluso en gente que vive emociones todos los días, ya que dentro de esas emociones las vuelven de alguna manera rutinarias también, dejando este tipo de eventos muy aislados, puesto que alguien que se enfrenta seguido a la muerte a pesar que vive la adrenalina día a día, llega un momento que su cuerpo se acostumbra…pero siempre habrá un nivel más alto de adrenalina…además que el cuerpo humano siempre querrá más. Como es el caso de los protagonistas de nuestra historia, viven peligros constantemente pero hace falta un evento extraordinario para lograr olvidar, al menos por unos momentos, sus principios por inmaduros o egoístas que sean…
Aquel día, Teresante llegó temprano a la base central de los guerreros B, no encontró a mucha gente, la mayoría de ellos se habían ido hacia donde estaba la Pila, muy temprano la habían movido a una base que estaba en las afueras de la ciudad y la mayoría de los hombres ahora estaban allá.
-Teresante – dijo un muchacho que aún seguía allí - ¿No supiste? La Pila ya no está aquí. La han movido.
-Lo sé – contestó indiferentemente Teresante
-¿En serio? – se sorprendió el muchacho – No muchos lo saben. Hay rumores de que hay un infiltrado y por eso han movido…
-¿Cómo? – interrumpió Teresante exaltado – ¿Rumores? ¿Quién te dijo eso? ¡Contesta Jerry!
-Una chica que trabaja en la base sur – contestó Jerry un poco intimidado por el tono de Teresante – Pero a estas alturas ya todos lo deben de saber. No tengo idea de donde se haya generado el rumor, pero el general decidió que solo los que estábamos temprano en la base saliéramos a escoltar la pila. Yo también me sorprendí mucho cuando…
-Yo ya sabía que la moverían – volvió a interrumpir. Al parecer no tenía interés de lo que Jerry tenía que decir – Lo que me sorprende es…oh olvídalo
Teresante se volvió y comenzó a caminar lejos del muchacho. Jerry le contestó algo pero no alcanzó a oír que fue. Además no estaba de humor para niños tontos. Toda su investigación estaba arruinada…ahora todos sabrían lo del infiltrado…incluyendo al infiltrado mismo Solo el general y él lo sabían… él era el único que debió haber hablado ¿Quién si no?
Existían varias bases fuera de la ciudad, pero Teresante no sabía a cual se habían llevado la pila. Tenía que hablar con el general de inmediato, tal vez si averiguaba lo que había hablado podía salvar algo…
Entró en la que era la oficina del general, buscó en los papeles que había dejado alrededor pero no había nada. Aunque eso era obvio, estaban huyendo del infiltrado ¿Por qué dejar su ubicación anotada?
En ese momento un mensaje llegó a su celular. Era justamente la persona que esperaba, el general pidiéndole que se reuniera con él y le mandaba la nueva ubicación de la base principal…
-Excelente – dijo para sin mismo sin poder evitar sonreír.
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-¿Esta listo el prototipo de hoy, Nefarius? – dijo el doctor Vermist en su guarida un poco de tiempo después que Teresante recibía aquel mensaje – ¿Falta algo?
-No señor – contestó su ayudante llevando hasta el escritorio de Vermist una especie de control remoto con muchos botones – Todo está listo ¿Usted lo diseño?
-Por supuesto – exclamó Vermist poniéndose de pie con su orgullo ofendido - ¿No crees que es una maravilla?
-Claro… - dijo Nefarius yendo hacia una de las paredes donde estaba un bulto cubierto por una manta, con un movimiento la removió revelando un robot en forma de humanoide – Pero, exactamente ¿Qué hace en especial?
-Oh mi buen Nefarius, todas mis creaciones son especiales – contestó Vermist sonriendo – Pero esta…es realmente invencible…
-Me sorprende que no haya hecho otro bio-robot como los que ha estado haciendo – dijo Nefarius – Creí que esos eran más fuertes
-Depende de tu definición de fuerza– explicó Vermist – Te explicaría pero bueno…este no es tu campo dudo que lo entiendas, así como yo no entiendo de esos hechizos que haces…No importa…prepara a los hombres, debemos darnos prisa.
-Ya casi están…
-Casi es demasiado tiempo – insistió Vermist interrumpiendo – Recuerda el mensaje que recibimos
-¿El que decía que han descubierto que tenemos un infiltrado? – preguntó Nefarius un tanto nervioso.
-¡Ese mismo! – exclamó Vermist – Pero aun no saben quién es, debemos mantenerlos ocupados antes que lo descubran…
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Un poco más tarde en una avenida poco transcurrida, Hanzel iba caminando hacia su escuela. Aun estaba un poco aturdido de lo que había ocurrido el día anterior. Comenzaba a preocuparle la situación que había, todo comenzaba a ponerse cada vez más peligroso y eso no era bueno y menos con su hermano estando más cerca de todo ese peligro… Quizás de momento sería mejor alejarlo…pero ¿Cómo? Él estaba ya muy emocionado sobre sus pruebas, no podía negárselas así como así.
-Hanzel – una voz salió de desde detrás de él haciéndolo sobresaltarse. Era Teresante - ¿A dónde vas?
-A la escuela.
-¿Cómo? – preguntó su amigo un tanto molesto - ¿Qué no aprendiste nada de ayer?
-Claro que si – argumentó Hanzel – Pero no puedo faltar, no me gusta descuidar la escuela.
-Excelente, no descuides la escuela, pero descuida tu vida – dijo Teresante irónicamente – Necesitamos gente aquí, Vermist nos puede atacar en cualquier momento.
-Pues en caso que me necesiten de regreso, sabes dónde encontrarme – dijo Hanzel y siguió caminando, luego sin volverse agregó – Lo siento
Teresante dejó que Hanzel se fuera sin decirle nada, no estaba de humor para discutir…aunque bueno al menos él era honesto y decía que iría a la escuela, en cambio Diz… Que por cierto no la había visto en todo el día, no le sorprendería si estuviese en su escuela de nuevo.
-Tontos – susurró para el mismo – No entienden la gravedad de la situación…
Por lo menos había logrado hablar con el general. Todos aquellos rumores del infiltrado no los había iniciado él. A la conclusión que habían llegado era que tal vez alguno de los soldados lo había deducido y había empezado el rumor…aún así ahora el grado de confianza entre Teresante y el general había bajado por lo menos dos niveles…
-Aunque – se dijo Teresante a sí mismo – Es probable que el mismo infiltrado hubiera iniciado los rumores…pero ¿Por qué haría eso?
-Caos – dijo una voz en su interior – Quiere causar caos.
Puede que de alguna manera se haya enterado de su investigación y su búsqueda del infiltrado, por lo tanto causando pánico y caos entre las filas lograra distraernos, al fin y al cabo los guerreros B no son un grupo entrenado militar, solo son adolecentes reclutados…y la mayoría sin una idea de lo que hacen aquí…
-Tiffany – gritó Teresante al ver a una muchacha pelirroja cruzando la calle, hacia la acera en la que él iba caminando - ¿A dónde vas?
-A la escuela – contestó la niña algo tímida, tenía 18 años y era delgada y solo unos centímetros más bajita que Teresante con piel bastante blanca. Su nivel de guerreros B era el color amarillo - ¿Por qué?
-¿Ustedes no entienden que estamos de emergencia? – preguntó irónicamente mientras la muchacha se detenía y Teresante la alcanzaba.
-Pues si pero no me dieron nada de órdenes para hoy – argumentó ella - ¿Escuchaste lo del infiltrado? Que feo ¿no crees?
-Sí, claro que lo escuché, y mucho antes que tu… - al ver la cara de confusión de la muchacha decidió cambiar de tema – Aunque no te den ordenes, nuestra situación es delicada, será mejor ir a alguna base por si nos necesitan.
-Bueno – dijo la muchacha sonriéndole y acercándose un poco, Teresante no pudo evitar sentirse nervioso - ¿A dónde vamos entonces? ¿Dónde está la pila?
-Pues la movieron a… - ¡ALTO! Gritó una voz en su interior. No sabía dónde estaba la pila… ¿y si era ella la infiltrada? La base central estaba doblando la siguiente esquina, podían ir allí mientras la sondeaba y ganaba algo de tiempo – …una base en las afueras tengo entendido, si vamos a la base central tal vez nos puedan informar.
-Vamos entonces – dijo ella sin dejar de sonreír, lo tomó de la mano y comenzó a avanzar, el muchacho fue junto a ella apenas rozando su mano e iba bastante ausente. Era posible que todos los que no sabían dónde estaba la pila pudieran ser sospechosos, eso limitaría su búsqueda… ¿O no…?
-TERESANTE – gritó una voz de mujer detrás de él, sonaba bastante desesperada. De inmediato volteó pero en ese momento una gran explosión sucedió detrás de él. Fue el impacto tan fuerte que arrojó a los dos adolecentes un par de metros hacia atrás, regresándolos de su trayectoria original.
Cuando Teresante se puso de pie a penas daba crédito a lo que veía: Un tanque enorme del tamaño de un submarino transitaba como si nada por la calle que tenían en frente (en donde estaban a punto de doblar la esquina para llegar a la base) Arriba del mismo iban soldados de Vermist lanzando granadas a diestra y siniestra. Teresante logró asimilar la situación, ignoró a la muchacha pelirroja que seguía en el piso y se acercó al enorme vehículo, tenía aproximadamente unos 3 metros de altura, lanzó dos bolas d energía color verde y le dio a dos soldados, cuando los demás se percataron de esto comenzaron a dispararle y arrojarle granadas. Teresante tomó a Tiffany y ambos entraron en un callejón a su izquierda para protegerse.
-¿Estás bien? – le preguntó, ella solo asintió débilmente - ¿Me puedes ayudar? Creo que se dirigen a la base.
La muchacha volvió a asentir y ambos se levantaron y salieron de las sombras del callejón, lanzando más ataques a los hombres que estaban a bordo del vehículo, cuando sus enemigos concentraron el fuego en ellos, regresaron al callejón.
-No vamos a poder hacer nada desde aquí – dijo Teresante – Sígueme
Ahora fue él quien la tomo de la mano, pero de una manera brusca; cruzaron hasta la otra acera y se internaron en otro callejón, avanzaron un par de metros, dieron vuelta a la izquierda y salieron justo donde estaba la parte frontal del vehículo. Teresante no lo esperaba tan rápido pero una línea de defensa de guerreros B ya se encontraba ahí para cortarles el paso a sus enemigos. No eran muchos, pero al menos habían logrado hacer que sus enemigos detuvieran el avance.
-Teresante – dijo Jerry, el muchacho con el que Teresante había hablado en la mañana – Me alegra verte, tenemos que aguantar hasta que el general llegue.
-No será difícil – contestó – He visto el vehículo de perfil, sus llantas se ven muy vulnerables atáquenlas y dejará de avanzar. Luego solo tenemos que lidiar con sus hombres.
Teresante se percató de un enorme cañón que estaba en la parte frontal del vehículo, no disparaba de manera constante pero si infligía grandes daños al edificio donde estaba la base. Pronto Jerry dio las instrucciones a un grupo de guerreros B y fueron rápidamente hacia el vehículo para dañar sus enormes pero vulnerables llantas. Una puerta en la parte frontal se abrió y varias docenas de soldados armados con metralletas cargaron hacia ellos. Vermist venía en serio.
Fueron aproximadamente 15 minutos o más de lucha intensiva entre estos soldados y los guerreros B, quienes tenían desventaja en número, aún así lograron impedir su avance. Tras 20 minutos el general apareció tras ellos, con más refuerzos.
-Buen trabajo muchachos – dijo – Saquen las torretas, ese cañón se ve que está causando serios daños en nuestras estructuras.
- A la orden – dijo Jerry y corrió de regreso a la base. Minutos después del piso, del edificio donde estaba su base y de algunos edificios adyacentes salieron torretas que comenzaron a dispararle al vehículo energía azul pero en mayores proporciones. No pasaron ni 5 minutos y el cañón enemigo estaba hecho trizas – Como no se me ocurrió eso…
-Porque no eres el general – le dijo Teresante
Ahora los hombres de Vermist contraatacaban, salían torretas de los costados del vehículo las cuales disparaban balas de un calibre enorme. Después se escuchó una voz robótica que paralizó a todo mundo por unos instantes.
-Entreguen la Pila y los dejaremos vivir – dijo
-Creen que la Pila aún está aquí… - dijo Teresante en un susurro a sí mismo…
-Entreguen la Pila y los dejaremos vivir – repitió la voz. El fuego por parte de ellos había cesado. Si querían una tregua probablemente estaban quedándose sin recursos…
-¡NO ENTREGAREMOS NADA! – Gritó el general y lanzó una bola de energía café al vehículo causando una potente explosión.
Ellos seguían sin atacar y no se escuchó nada mas…de momento; unos instantes después lograron escuchar pasos bastante pesados, pronto en la puerta del vehículo una figura de humanoide se formo…y al salir a la luz todos se percataron que era un robot flacucho con forma de humanoide.
-Entréguenla, ahora – ordenó el robot, dicho esto el fuego continuó entre ambos bandos, Teresante se adelantó para hacerle frente al robot, cuando éste se percató de la presencia del muchacho lo miró y dijo – Objetivo: Teresante Bofo, Nivel de amenaza: 70% Proceder a eliminar objetivo.
Teresante no vio en qué momento fue que las manos del robot desaparecían para dar lugar a dos (al parecer) potentes cañones, el robot le apuntó y Teresante apenas tuvo tiempo de salir corriendo hacia un costado y ocultarse tras una barricada hecha de escombros mientras una lluvia de balas le caía, pero ninguna le dio bien, solo rosando.
Cuando escuchó que los balazos cesaron se levantó y contraatacó con una bola de energía azul, cuando estuvo a punto de tocar al robot, los ojos del mismo se encendieron color rojo y la bola de energía se desvaneció en el aire…
-¿pero que demon…? – susurró Teresante para sí mismo. Teresante creyó estar loco pues le pareció ver una expresión y una sonrisa de maldad en el rostro del robot… Trató de nuevo pero ahora con una bola de energía amarilla. Ocurrió exactamente lo mismo que con la azul.
-Mi turno – dijo una voz robótica, apuntó con ambas manos y Teresante se agachó de nuevo para ocultarse de las balas. Las balas esta vez parecían no cesar, se asomó por un costado y el robot seguía apuntándole a la barricada donde se escondía; no era tan listo después de todo…
Segundos después el fuego cesó, pues una bola de energía verde había impactado contra un costado del robot, haciendo que éste de desequilibrara y dejara de disparar. Teresante automáticamente se puso de pie para ver quien lo había ayudado.
-Parece que si no ve el ataque no lo disipa – dijo Diz, quien estaba sonriente después de haber atacado al robot. Al parecer le infligió un buen daño. El robot la miró y dijo:
-Objetivo: Diz Strahort, Nivel de amenaza: 73%, Proceder a eliminar objetivo… - Y ahora la lluvia de balas cayó sobre Diz, quien se refugió tras otra barricada similar a la de Teresante, mientras el robot se concentraba en Diz, Teresante decidió atacar, le lanzó una bola de color azul; antes del impacto el robot volteó hacia Teresante, encendió sus ojos e hizo desaparecer la energía…
-¡Maldición! ¿Por qué nada más detienes mis ataques? – gritó Teresante desesperado
-Procedimiento 7B1 de eliminación de amenaza en proceso – dijo el robot aun viendo a Teresante, acto seguido juntó sus dos brazos formando un cañón más grande. Una luz comenzó a brillar entre los dos cañones…estaba cargando energía; unos instantes después un potente disparo salió dirigido hacia Teresante, quien solo pudo agacharse para esconderse tras la barricada la cual quedó hecha trizas después del impacto.
-Buena… - fue lo único que pudo decir, se levantó con los ojos como platos lentamente esperando que no lo volviera a atacar, volteó de reojo a ver a Diz y ella también estaba muy sorprendida de la potencia del ataque, le gritó a ella con tono sarcástico- ¡No te quedes ahí! ¡Mínimo ahora que no fuiste a la escuela que sirva de algo!
-¡Idiota! – le respondió ella, mas sin en cambio obedeció y le lanzó otro ataque color verde al robot, esta vez el robot si volteó hacia ella, encendió sus ojos e hizo desaparecer el ataque - ¡Maldita sea!
El robot juntó sus manos de nuevo, pero esta vez estaba apuntando hacia Diz…
-¡Teresante…! – empezó a decir ella con la voz temblorosa pero no pudo terminar su oración, no había tiempo para nada…Teresante comenzó a correr hacia ella…
Todo ocurrió tan rápido, el disparo salió despedido hacia Diz quien no había podido moverse de su lugar, en ese instante Teresante aun estaba a lo que él pensaba que era un metro de distancia (en realidad el lo percibía más lejos cuando estaba más cerca) Corrió tan rápido como jamás había podido corre en su vida, al llegar a donde estaba Diz no tuvo si quiera tiempo de empujarla por completo, se puso frente a ella y la hizo un poco a un lado; el disparo hizo impacto en la espada de Teresante causando una explosión que hizo que los dos adolecentes salieran volando un par de metros, pero Teresante fue quien recibió el impacto y por ende…el daño…
-¡No! – gritó Diz; tras unos instantes de recuperación se puso de pie y fue hacia el cuerpo de él yacía, su camiseta estaba chamuscada así como partes de su piel. Reposaba boca abajo y, al parecer, sin poder moverse. Luego se volvió al robot y le gritó - ¡Maldito!
Empezó a caminar hacia a él lanzándole bolas de energía, de todos los colores posibles, pero todas eran disipadas al entrar en el rango de la mirada carmesí de aquel extraño robot…
El robot juntó de nuevo sus manos para lanzarle uno de esos súper disparos a Diz, el proceso fue el mismo se iluminaron lentamente, como si estuvieran juntando energía, y luego una centella salió directamente hacia donde ella estaba. Diz iba tan decidida que rodó hacia un lado en el suelo y logró esquivar (por poco) el disparo de aquel robot.
-Buena maniobra – dijo una voz grave justo encima de ella, cuando se volvió para ver lo que era encontró al doctor Vermist en su deslizador sonriéndole de una manera malévola –El Pistolero, como yo lo llamo, puede incrementar su velocidad de disparo en un 200% todavía ¿quieres ver?
-Maldito seas… - fue lo único que Diz pudo decirle al científico – Tú, y tu estúpido robot.
-Vaya, alguien está de mal genio hoy – dijo él con bastante ironía, luego sacó de su bolsillo una especie de control remoto y presionó un par de botones – La velocidad ha sido aumentada…oh que hermosa creación, y si supieras que su arma centrifuga y su disipador de energía no son sus únicas características, te rendirías de inmediato.
-Nosotros no nos rendimos – le dijo enojada, le lanzó una bola de energía azul pero el científico logró esquivarla, luego corrió hacia el robot…el cual tenía ya las dos manos juntas y se preparaba para disparar…
Desesperaba lanzó varios ataques al robot, el cual separó sus manos y encendió su mirada para disipar los ataques de Diz…en ese momento ella tuvo una revelación…
-No puede disparar y defenderse a la vez… - pensó hacia sus adentros. Sin dejar de correr seguía lanzándole ataques, y el robot seguía disipándolos… Cuando estuvo lo suficientemente cerca brincó para tomar impulso, con su pierna derecha extendida le dio una patada con el talón directamente en los ojos del robot, estrellando el vidrio de los mismos. No había si quiera caído bien de nuevo cuando le lanzó un ataque más, directamente en el pecho del robot el cual ya no pudo disipar.
-Mal función del disipador de energía. Intervención requerida de inmediato – dijo el robot, el ataque que Diz le lanzó en el pecho era de color rojo…tres segundos después (suficiente tiempo para que Diz se alejase) el pecho del robot recibió una fuerte explosión haciendo que su cabeza y sus otras extremidades quedaran en el piso separadas del cuerpo…
-Lástima que ya no pude ver las demás funciones de tu robot – dijo Diz sonriente al doctor Vermist, el cual seguía sobrevolando alrededor de ella. Algo andaba mal…el doctor seguía con la misma sonrisa malévola… Diz se volteó para confirmar, en efecto el robot había sido destruido…
-Eres increíble Diz Strahort… - dijo él sin cambiar la expresión de su rostro – Algún día será…hoy tengo cosas que hacer
Y se fue volando en su deslizador que parecía una patineta de aire… Diz se volvió para buscar a sus alrededores… Al parecer sus enemigos se retiraban…habían ganado. La muchacha comenzó a correr rápidamente hacia donde Teresante se hallaba tirado y malherido. Se agachó con rapidez y le tomó el pulso: seguía vivo. Se puso de pie y divisó al general unos metros más adelante.
-¡General! ¡Ayúdeme! – le gritó, cuando éste se volvió se dispuso a ir hacia donde la muchacha estaba, pero no dio ni dos pasos cuando la expresión del general se horrorizó, señaló hacia detrás de ella y gritó:
-¡Cuidado!
Diz ni siquiera supo lo que la golpeó.
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-Hanzel – dijo una voz femenina tras él, quien tras unos instantes se volvió y pudo ver a April que llegaba corriendo con expresión bastante nerviosa. La joven agregó: - Hanzel, ven conmigo
-¿Qué pasa? – dijo desconcertado. Robert y Marco (este último otro compañero de la escuela) estaban a su lado y también miraban a la muchacha algo desconcertados
-Te necesito, ven por favor – dijo ella deteniéndose al sentirse intimidada por las tres miradas – Hablemos en privado.
-Bien… - dijo Hanzel poniéndose de pie y empezando a andar a lado de ella
-¡Venga macho! ¡Estamos orgullosos de ti! – escuchó que gritó Robert a sus espaldas seguido se risas de los dos amigos. Hanzel ni siquiera volteó.
-Me ha mandado un mensaje Jerry – dijo ella cuando aun seguían caminando por el pasillo y cuando estuvieron lo suficientemente lejos para que no los escuchasen – Las cosas se pusieron muy feas…nos están atacando. No creen resistir mucho y quieren que vayamos.
-¿Y Diz y Teresante?
-No lo sé, solo me dijo que nos necesitan y que mi padre está herido… - dijo ella…el tono de preocupación se le notaba a leguas. - ¿Irás conmigo?
-Claro que si, vamos… - dijo él muy dispuesto – Vayamos por la puerta de atrás.
-¿La que da al callejón?
-En efecto – corroboró Hanzel – El conserje que la vigila siempre se queda dormido… claro no es que…me haya escapado antes… XD
-JAJA – rió April – Si claro…y voy yo y te creo…
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Aproximadamente quince minutos después llegaron a la base que seguía bajo asedio…a todos los solados de Vermist que, aunque pocos, tenían el control de la batalla; aquel enorme vehículo que parecía un tanque pero era del tamaño de un submarino… pero sobretodo les llamó la atención era aquel robot flacucho lanzando unos increíbles disparos que causaban potentes explosiones en los edificios y en las barricadas de los guerreros B.
-Qué bueno que llegan – dijo Jerry quien salió de debajo de unos escombros todo cubierto de polvo – Ya no sabemos qué hacer… Los otros refuerzos de las otras bases llegaran hasta dentro de… ¡Ni siquiera sé a qué hora llegaran!
-Tranquilo – dijo Hanzel - ¿Qué ha pasado además de lo obvio? ¿Y Diz y Teresante?
-Heridos, muy mal están y no hemos podido ni atenderles – comenzó a explicar Jerry – El general esta desmayado pero no está tan herido. La situación la estábamos controlando…pero ese robot…ese maldito robot flacucho tiene una especie de disipador de energía en sus ojos que no deja que ningún ataque lo toque… Es él quien ha causado tanto daño
-¿Alguna debilidad que le hayas notado?
-Diz logró darle un golpe en la cabeza, al parecer dañó el disipador de energía y ya no funciona siempre, aun así… ahí sigue. También logró hacerlo volar en pedazos, pero de alguna manera se reconstruyó… Ella no lo sabía y cuando lo hizo la ataco por detrás y la dejó muy herida…
-El punto entonces – concluyó Hanzel – Es acercarse…no suena difícil.
-También hay que ver eso de que se reconstruye, aunque logres acercarte y destruirlo, es posible que se reconstruya de nuevo – argumentó Jerry.
-Déjenme eso a mí – dijo de pronto April sacando de su mochila una Laptop – Creo que puedo entrar en el sistema del robot para averiguar como lo hace e incluso evitar que lo haga…
-¿Cómo lo harás? – preguntó Jerry – No creo que se deje poner un cable…
-¡Vamos! Mi padre es el general de una organización creadora de una súper computadora – dijo ella alegremente, como si estuviera en el parque o en un día de campo – La tecnología más avanzada me la proporciona él… ¡Conexión inalámbrica!
-Bien – dijo Hanzel al ver que Jerry no contestaba – Entonces tu averiguaras eso mientras yo lo hago distraigo un poco ¿Tengo que traerlo cerca?
-Si – dijo ella – Es mas, llévalo a ese callejón que está allá – señaló hacia un costado donde el edificio de la base de guerreros B terminaba – Ahí tal vez encuentre donde esconderme y estar cerca del robot para poder conectarme a su sistema.
-Deséenme suerte…
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Hanzel no perdió tiempo, cargó contra el robot y cuando éste detectó su presencia se volvió contra él y dijo:
-Objetivo: Hanzel Doullery. Nivel de amenaza 58%. Insuficiente amenaza, no se tomarán medidas – dijo el robot y se volteó para seguir disparándole a las barricadas donde un par de guerreros B se escondían.
-¡¿Qué?! – se exaltó Hanzel con aire ofendido, deteniéndose al escuchar al robot - ¿No soy suficiente amenaza como para que t defiendas? Ahora verás… ¬¬
Le lanzó un par de ataques de color amarillo, pero el robot se volvió y los disipó fácilmente con su mirada… Supo de inmediato que la Pila no era la opción, el menos no en ese momento. El robot tenía que sentirse amenazado sino jamás lo seguiría. Vio como seguía atacando a sus compañeros, rápidamente miró todo a su alrededor y divisó un largo tubo de metal, parecía un resto de algún señalamiento que había en la calle, Hanzel se agachó para tomarlo y al sentir que no estaba tan pesado decidió usarlo de arma.
Dio un par de pasos y ya estaba en rango suficiente para usarlo, tomó impulso y le dio un fuerte golpe en la cabeza; pero no se detuvo allí luego le dio otro golpe en el pecho y le acomodó un último en las piernas, con el objetivo de tirarlo (cosa que no logró) el robot se volvió lentamente hacia Hanzel, casi con una lentitud digna de una película de terror.
-Nivel de amenaza aumentado a 65% - dijo el robot viendo a Hanzel ya – Se procederá a eliminar el objetivo…
-Al fin – dijo Hanzel y le acomodó otros dos golpes en la cabeza, uno de los cuales hizo que los cristales que representaban sus ojos se desquebrajaran en mil pedazos.
-Mal función en Disipador de energía. Desactivando dispositivo para evitar futuras fallas en el sistema – dijo el robot, luego apuntó sus manos hacia Hanzel, el cual reaccionó de inmediato y corrió para esconderse en la barricada más cercana mientras una lluvia de balas caía sobre él. Una de ellas se le incrustó en un hombro y lo hizo lanzar un alarido de dolor…
Ya que estuvo tras la barricada, puso atención a los sonidos de los disparos, cuando escuchó que cesaron se levantó y le lanzó otro ataque color amarillo y en seguida corrió a otra barricada, una más lejana del robot y más cercana al callejón…
-Nivel de amenaza aumentado a 72% - dijo el robot cuando el ataque de Hanzel tuvo impacto en éste…
Entonces, mientras Hanzel esperaba escuchar más disparos lo que escucho fueron pesados pasos que se aproximaban. Era obvio que ya estaba fuera de rango y se acercaba para tratar de eliminarlo… Hanzel se levantó y le lanzó un ataque más, comenzó a correr y al ver que no le disparaba decidió irse de corrido hasta el callejón.
El corazón le latía con rapidez y jadeaba con dificultad… Escuchaba los pasos del robot, se acercaba cuando tuvo contacto visual Hanzel estaba justo a la mitad del callejón, el robot seguía caminando hacia él, parecía cada vez más lento. Apuntaba ambas manos, aunque separadas. Hanzel hizo dos bolas de energía y las dejó en sus manos (una en cada mano) de color amarillo eran ambas, pero no las lanzó solo las dejó allí esperando que su enemigo atacara… El robot solo apuntaba a Hanzel, parecía que también estaba a la espera; Hanzel vio de reojo a April que estaba escondida tras un contenedor de basura, ella le hizo una seña con el pulgar hacia arriba. Tal vez ya quería que lo atacara… No pensó más y le lanzó las dos bolas de energía, sin pensarlo ni siquiera le lanzó ahora dos de color verde, las cuales hicieron impacto en el robot, haciendo que algunas piezas se le cayeran…
-¡El robot tiene un algoritmo de auto reconstrucción! – gritó April - ¡Ya entré en el sistema, no lo destruyas aun, déjame modificar su algoritmo para que no lo ejecute!
Hanzel solo pudo asentir, pues el robot se puso a dispararle de nuevo, Hanzel se tuvo que esconder tras un contenedor de basura, al otro lado del callejón de donde estaba April, cuando escuchó que los disparos cesaron se asomó con intención de dispararle, pero no pudo, pues vio claramente como el robot había juntado ambas manos para formar un cañón mas grande, disparándole un potente rayo de luz que hizo que todo el callejón temblara al impactarse contra el contenedor…
-Estuvo cerca - dijo Hanzel para sí mismo, luego volvió a escuchar los disparos por parte del robot. Al cesar los disparos el patrón se repitió, el robot lanzó otro de esos potentes disparos haciendo temblar de nuevo el callejón… - ¡Es ahora o nunca!
Hanzel se asomó y le lanzó un ataque color verde…el ataque dio justo donde él quería…en un brazo del robot, el cual empezó a echar chispas y en segundos se cayó por completo al piso, el robot lo único que hizo fue decir:
-Daño general 48%. Iniciando secuencia de auto reparación.
-¡April! – gritó Hanzel – ¡No lo dejes!
-¡Casi! ¡Falta poco! – dijo ella, cuando vio que Hanzel estaba dispuesto a atacarlo agregó - ¡No lo ataques! ¡La energía que le lances la usará para repararse más rápido!
-¿Qué se supone que haga entonces? – preguntó Hanzel haciendo desaparecer la bola de energía que estaba en su mano.
-Espera… - contestó ella y regresó su atención a su computadora, tecleaba rápidamente… solo era cuestión de hacerle un par de cambios sencillos al algoritmo… Borraba algunas líneas, agregaba otras… Luego encontró la función que hacía que el robot absorbiera la energía mientras se reparaba; eso era todo lo que necesitaban. Le gritó a Hanzel alejando su cabeza de la pantalla - ¡Listo! ¡Atácalo ahora!
No le tuvieron que decir dos veces, Hanzel lanzó todo ataque como pudo haciendo trizas al robot casi de inmediato (pues ya estaba algo dañado) En seguida April se acercó corriendo al robot, tomó su cabeza (lo que quedaba de ella) y la depositó en uno de los contenedores de basura.
-¿Y eso? – preguntó Hanzel
-Pues el programa basaba la reparación en la cabeza, es decir que era la cabeza del robot la que buscaba las otras piezas para unirse de nuevo – explicó April – Si ponemos algo que impida acercar la cabeza a las demás piezas ya no podrá auto repararse…
-Jamás se me hubiera ocurrido a mí…
-JAJA lo sé – dijo ella sonriendo, luego tomó a Hanzel del hombro para alentarlo a caminar – Vamos, que estás herido…
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Eran las 7 de la noche ya, habían pasado dos horas del gran ataque que había ocurrido aquel día. Todos los heridos estaban ya siendo atendidos por un grupo de especialistas que había mandado a llamar el general desde la capital.
El general había estado todo el rato ocupándose de cuestiones legales, algunos agentes gubernamentales incluso habían ido a la base. Nadie sabía con exactitud lo que el general les decía para que el gobierno ignorara ese tipo de eventos y no tuvieran ningún tipo de problemas…
-¿Sobornos tal vez? – sugería Teresante a Diz y Hanzel en una de las salas de la base en las afueras de la ciudad, donde ahora estaba la pila. Justo hablaban de eso
-No creo que el general sea ese tipo de personas – argumentó Hanzel – Pero en fin… oye Teresante ya me contaron que ahora te las das de héroe ¿eh?
-¿A qué te refieres? – preguntó él
-Yo sé – interrumpió Diz antes que pudiera Hanzel contestar – A como me salvaste haciendo que el disparo del robot se impactara en ti ¿verdad?
-Bueno…creo que será mejor que yo los deje – dijo Hanzel al ver la cara de enamorada que Diz tenía
-Cuídate esa herida hermano – lo aconsejó Teresante, Hanzel solo le hizo una seña con el pulgar hacia arriba y salió de la sala. Luego se volvió hacia Diz – No, no soy un héroe. Jamás me permitiría que me llamasen así…
-¿Entonces porque lo hiciste? ¿Por qué arriesgaste tu vida por mí?
-Porque no podría tampoco permitirme una vida en la que no estuvieras tú. Si he de morir para evitar que tú lo hagas primero, así será… - dijo él – Perdóname por comportarme así durante el día…
-No, tú perdóname a mí por mentirte… - dijo ella acercándose y abrazándolo – Te quiero…
- Y yo a ti – contestó él… No, tal vez no era un héroe, pero si la quería demasiado. Lamentablemente el amor no siempre es el camino para hacer las cosas bien.
-Ya no soporto seguirte mintiendo así… - pensó él hacia sus adentros, mientras ambos se unían en un tierno pero apasionado beso… - Ya no…

martes, 4 de octubre de 2011

1x03 Martes

Cuantas veces en nuestra vida diaria hemos de enfrentarnos a las mentiras, siempre que cualquier persona te habla existe el riesgo de que te pueden estar mintiendo o engañando. Luego, si es una persona cercana a nosotros entramos en el dilema de que tal vez es mentira pero si realmente sentimos cariño por esa persona nuestro deber es confiar en esa persona. Esto pasa sobretodo en las relaciones amorosas.
El problema de esta situación es la percepción que tenemos de las otras personas, porque la mayoría de nosotros no vemos a la gente que nos rodea como lo que son si no como lo que nosotros queremos que sean; así que en el momento que tú te enteras que alguien te miente la percepción de aquella persona cambia totalmente, y tu lo vez como si fuera alguien totalmente distinto a quien solía ser. En ocasiones podríamos decir que hasta en nuestros enemigos se pueden convertir. Literalmente…
Después del ataque de Luke, es espadachín francés aquella noche hubo una junta convocada por el general en la base de los guerreros B, donde se les informo lo ocurrido y se les animó a que tuvieran mucho cuidado puesto que de alguna manera Vermist se había hecho con las direcciones de tres de sus compañeros y que podría pasar de nuevo, de hecho Teresante y Diz acordaron que faltarían a la escuela para poder estar más seguros, aunque Hanzel no pudo entrar en ese acuerdo pues tenía muchas cosas y muy importantes que hacer en esos momentos en sus escuela.
Ya el martes, Hanzel se preparaba para partir a la escuela mientras su hermano practicaba un poco con las cajas, tratando de darle a la K, como era costumbre. Hanzel subió a la azotea para observarlo un momento, se dio cuenta que su puntería era cada vez más certera.
-Vaya – exclamó Hanzel sorprendido – De verdad que se ve que has estado practicando.
-Si ayer estuve practicando un rato – dijo Arthur sonriendo – Y hoy me levante muy temprano para seguir practicando, mi mamá salió de nuevo muy temprano. Espero que así siga saliendo.
-No creo que lo haga – comentó Hanzel negando con la cabeza – Ya sabes cómo es, se va mucho tiempo y luego se siente culpable por dejarnos, la verdad dudo que salga mucho tiempo ya en la semana.
-¿Cómo voy a practicar entonces?  - preguntó Arthur un poco desanimado.
-Oh pues… - Hanzel se quedó pensando unos instantes – Podrías ir a la base, ahí hay ‘dummys’ especialmente para nosotros.
-¿En serio? – preguntó sorprendido - ¿Pero no que no era bueno ir?
-Pues no sé, tal vez ya es tiempo de que empieces a ir más seguido… - dijo Hanzel, luego sonrió y agregó – Con eso de que ya vas a subir a nivel rojo.
-¡¿EN SERIO?! – exclamó Arthur casi gritando
-El general quiere hacerte las pruebas necesarias – afirmó Hanzel – Con eso de que ya nos has salvado el trasero dos veces, cree que te lo mereces.
-¡Increíble! – gritó el niño muy emocionado - ¡Qué bien, que bien!
-Si, yo creo que el fin de semana te las hará – dijo Hanzel – Lo que queda de la semana deberás practicar mucho, si es que las quieres pasar.
-¡Claro eso haré! – exclamó Arthur - ¡Quiero ir a la base!
-¿Sabes llegar? – preguntó Hanzel
-Creo que si lo recuerdo, no está muy lejos.
-No no lo está pero ten mucho cuidado – encomendó Hanzel – Si es que vas
-¡Claro que iré!
Mientras tanto, Teresante en la base de los guerreros B tenía una plática con el general, era una pequeña discusión sobre si April debía o no ir a la escuela en esos días. El general ante todo era un padre preocupado por su hija así no le parecía mucho la idea que estuviese faltando a clases…pero Teresante insistía bastante.
-Lo que pasa – argumentaba el muchacho – Es que usted no estuvo ahí el día de ayer, si yo hubiera llegado un minuto más tarde ahorita estaríamos en el funeral de Hanzel.
-Entiendo tu punto, Teresante – decía el general – Más sin embargo no podemos estar seguros si Vermist no atacará de nuevo hoy, en caso de que sí puede que sirva tu propuesta, pero si no estaríamos desperdiciando un día…
-Un día que podemos usar para entrenar – exclamó Teresante – Y estar más preparados para cuando ataque.
-Sé que Vermist es un enemigo serio – continuó el general – Más sin embargo hay categorías, tengo soldados mejores entrenados y mayores. April y Hanzel son unos niños no puedes pedirles que descuiden otras cosas importantes, deben darse tiempo para las dos cosas. Incluso tu y Diz no deberían falta tampoco.
-Lo entiendo general, el problema es que en estos momentos – se aferró Teresante- Es que no solo la organización está en peligro, si no que a los que está dirigiendo los ataques Vermist somos nosotros tres.
-Perdóname Teresante, de eso aun no tienes pruebas – dijo el general – Ya he tomado mi decisión, April va. Velo por el lado positivo, si llegaran a sufrir un ataque Hanzel y April van en la misma escuela y podrían apoyarse…
-Eso espero…eso espero…
Teresante no supo que más decir y solo dio media vuelta y salió del despacho del general mientras el general lo miraba un poco angustiado. Él también pensaba que ellos podrían ser blancos de Vermist, solo que era imposible que los protegiera todo momento, no podía encerrar a sus soldados en una burbuja, si estaba ahí afuera expuestos aprenderían…o morirían; eran las reglas básicas del campo de batalla.
Ese día Hanzel llegó un tanto emocionado a la escuela, aunque no quería admitirlo le gustaba la idea de que su hermano subiese de nivel, poco a poco iría mejorando más y más hasta que fuera tan bueno que pudiese acompañarlo en sus misiones.
Hanzel tenía la ambición de convertirse en el mejor de los guerreros B y si su hermano seguía sus pasos se convertiría en su mano derecha y serían invencibles. Al menos esa era la idea…
Entró a la escuela caminando lentamente, vio a la multitud de alumnos acumulados en el patio, algunos hablaban, otros corrían, otros reían, otros hacían maldades a sus compañeros de primer grado, es decir era un día típico en la secundaria técnica número 84.
Atravesó el patio y antes de llegar al final del mismo dobló a la izquierda, subió las escaleras del edificio y subiendo dobló a la derecha, empezó a caminar por el pasillo pero su hazaña no duró mucho pues dobló a la derecha y entró en el primer salón que encontró. Desde antes de entrar vio a algunos de sus compañeros que ya estaban dentro; justo en el momento que puso un pie dentro del salón el timbre sonó y se empezó a oír un alboroto que venía del patio; ni siquiera tuvo que voltear para saber que la multitud se dispersaba.
Menos de un minuto después el pasillo donde Hanzel acababa de estar se atiborró de alumnos que trataban de pasar a sus salones, todos gritándose y empujándose unos a los otros. Dos minutos después su salón estaba lleno de gente que conocía.
-Vaya calor que hace hoy – comentó su amigo Robert sentándose junto a él
-Estamos en veranos – respondió Hanzel sonriente – Todos los días hace calor.
-Pero yo creo que hoy más – insistió Robert, luego miró su reloj y agregó – Ya es algo tarde, espero que el maestro no venga.
-Cómo crees, acaban de tocar – rió Hanzel – Es muy temprano aún.
-Bueno ya, se vale soñar ¿no? ¬¬
Fue todo lo que dijo y fue a otro lado del salón a saludar a otros compañeros. Hanzel se quedó en su lugar (el cual estaba hasta en frente y casi pegado a la puerta) No le hablaba a muchos de su salón, al menos no para considerarlos amigos. Hanzel volteó hacia la ventana y notó que muchos alumnos aún transitaban por el pasillo para llegar a sus respectivos salones; entre todos ellos vio a April, la cual al verlo le sonrió y levantó una mano haciendo un ademán de saludo para luego continuar con su camino, pues ella iba en otro salón. En seguida el profesor entró, era un hombre no muy alto y un tanto obeso, con ojos rasgados y con poco cabello, debía tener unos 40. Era el profesor de matemáticas y a pesar que tenía poca paciencia para los alumnos era el profesor favorito de Hanzel. Al entrar el profesor Benjamín cerró la puerta para aislar el ruido proveniente del exterior.
-Abran sus notas – ordenó, al entrar todos en seguida se callaron y fueron a sus respectivos asientos – Vamos a continuar la clase de ayer.
La clase inició y todos muy callados prestaban atención, de cuando en cuando algunos alumnos comenzaban a distraerse y hablaban entre ellos, pero el profesor los callaba únicamente con la mirada. Tenía un carácter fuerte y era lo único que necesitaba para callarlos, una mirada. Cuando terminó de explicar dejó un ejercicio, en ese punto se sentó y dejó que los alumnos interactuaran entre sí.
Hanzel se sumergió tanto en la clase y en su trabajo que no se dio cuenta que ya habían pasado cuarenta minutos y que la clase estaba por terminar; un rechinido llamó su atención, se volvió hacia la puerta para verificar que lo causaba, Robert acababa de entrar al salón causando dicho ruido; al parecer iba regresando del baño, Hanzel ni siquiera notó en qué momento su amigo había salido del salón
-Oye – llamó la atención de Hanzel mientras se sentaba a su lado, su rostro se notaba serio- Afuera hay un hombre muy raro, parece un jardinero y está plantando…
-¿Y apoco los jardineros hacen normalmente otra cosa? – interrumpió Hanzel con un tono de sarcasmo con una sonrisa en su boca, le agradaba fastidiar a Robert sobre todo cuando se ponía serio, como en ese momento.
-¡Déjame terminar! – Exclamó Robert un tanto molesto – Está plantando algo a la mitad del patio ¿No te parece raro?
-Un poco – contestó Hanzel adquiriendo algo se seriedad, se levantó y se paró junto a la ventana, no estaba en el ángulo correcto para alcanzar a ver el centro del patio así que se puso de puntitas, pero aun así no veía nada, luego agregó volteando a ver a Robert, quien se había levantado tras él – No alcanzo a ver.
-¡Hey! – exclamó el profesor desde su escritorio – ¿Se les perdió algo afuera?
-No – dijo Hanzel regresando a su lugar, Robert hizo otro tanto – Lo siento.
-Para mí es algo muy raro – comentó Robert ya que estaban sentados – Además el hombre…es extraño y se ve feo…
-¿Cómo feo?
-Muy sucio – aclaró Robert – Como si no solo usara el abono para plantar sino para bañarse en él también.
-Qué asco – Hanzel hizo un gesto que mostraba repugnancia - ¿Viste que plantaba?
-PFFT ¡no! – dijo Robert como si lo ofendieran – Perdón pero no terminé de leer el libro 1001 plantas que crecen en México.
-Muy gracioso ¬¬ - dicho esto, Hanzel se levantó y agregó sin voltear a ver a su amigo – Iré a ver.
Pero cuando avanzó hacia el profesor con intención de pedir permiso para salir, el timbre sonó; el profesor dijo que continuarían la siguiente clase y después de recoger sus cosas se retiró del salón. Hanzel volteó a ver a Robert y no tuvo que decirle nada para darse a entender. Su mirada lo decía todo “Acompáñame”
Los dos muchachos se salieron corriendo hacia las escaleras con el propósito que el prefecto no los regresase al ver que salían del salón sin permiso, aunque con el ruido y alboroto que se creaba cuando el timbre sonaba y se cambiaba de maestro, no fue muy difícil pasar desapercibidos. Cuando bajaron las escaleras el ruido proveniente de los salones y pasillos iba disminuyendo poco a poco.
Se adentraron en el patio, vieron al hombre que Robert había descrito hacía unos minutos; trabajaba en su planta justo a la mitad del patio; mientas se acercaban el hombre estaba agachado, tenía una pala en la mano y parecía estar acomodando tierra. Hanzel se percató que había roto el piso del patio ¿Cómo nadie le había dicho nada?
La planta era algo que jamás Hanzel había visto, además de medir al menos un metro de altura, tenía forma redonda como si fuera una cúpula, estaba rodeada de grandes hojas formando una base en la tierra, parecía una lechuga gigante solo que en la “cúpula” se asomaban algunas flores moradas. En cada punto cardinal crecía desde la base un enorme tallo que a Hanzel se le antojaban como tentáculos. Hanzel no sabía si era por el viento, pero el notaba que la planta se movía…
-¡Listo! – gritó el jardinero y se levantó y los dos muchachos se sobresaltaron y más aun cuando se volvió hacia ellos – Ah, muy bien ustedes serán los primeros en probar mi obra de arte.
-No gracias – dijo Robert asumiendo que hablaba de la planta – No soy muy fan de las ensaladas.
El hombre soltó una carcajada, luego Hanzel se dio cuenta de que de las pequeñas flores morados comenzaron a salir una especie de esporas también moradas, formando una nube la cual se expandía por todos lados…
-¡Corre! – ordenó Hanzel
Instintivamente corrieron hacia la dirección por la cual ellos habían llegado, que era justo al lado contrario de la puerta de la escuela; se adentraron en el pasillo que estaba junto a las escaleras que llevaban a su salón ( y que hacía unos minutos habían usado) Dicho pasillo era el mismo que llevaba a los talleres, antes de doblar y adentrarse en el pasillo Robert se detuvo y volvió la mirada hacia la planta, al parecer la nube no los seguía y se concentraba en ir a los salones.
-¿será venenoso? – preguntó Robert
-No lo podemos saber – dijo Hanzel – debemos escondernos hasta que se disipe esa especie de toxina, luego pensaremos que hacer.
Se empezó a oír mucho alboroto proveniente de los salones; se escuchaban golpes, objetos pesados caer, e incluso hasta gente caer. Ninguno de los dos muchachos logró hacerse una imagen de lo que ocurría en los salones. A lo lejos Hanzel vio que la gente salía de los salones; tal vez no era venenoso después de todo, aunque preferiría no arriesgarse y no respirar esa cosa.
Lo que Hanzel vio a continuación lo horrorizó, de la gran nube de esporas comenzó a dividirse formando muchas y a expandirse por toda la escuela, una de las nubes de esporas parecía estar dirigiéndose directamente hacia ellos. Hanzel hizo un ademan para que Robert lo siguiera. Mientras corrían por el pasillo Hanzel tuvo una idea, se detuvo frente a una puerta que decía INTENDENCIA. Entraron ahí, era un pequeño armario donde los conserjes guardaban sus instrumentos de limpieza, al entrar y cerrar la puerta quedaron en penumbras, Hanzel comenzó a revolver las cosas.
-¿Buscas algo? – preguntó Robert, el cual estiró una mano hacia el techo y jaló una cadena saliente del foco para encender la luz – Porque el interruptor de la luz está aquí.
-¿Qué? ¿Apoco vienes aquí muy seguido? – preguntó Hanzel con afán de broma
-Ya sabes las chicas luego quieren privacidad.
-Ayúdame a buscar jergas para tapar las ranuras de la puerta – dijo Hanzel ignorando el comentario presumido de Robert, en seguida encontraron las jergas y taparon todas las aberturas y orificios (como por ejemplo debajo de la puerta) por los cuales las esporas podrían entrar.
-¿Y ahora? – preguntó Robert
-A esperar…a esperar…
El jardinero, es esos instantes iba entrando a las oficinas de la dirección de la escuela. Las secretarias y los profesores que estaban por donde él pasaba solo lo veían con la mirada perdida, sin moverse ni decir una sola palabra.
Entró a la oficina del director, el cual estaba sentado tras su escritorio, el jardinero se puso junto a él, lo miró y dijo con suavidad pero firmemente.
-Levántate
El director obedeció de manera automática, y el jardinero lo empujó para tomar su lugar, se sentó y comenzó a teclear en la computadora, pronto se comenzó a oír una voz que salía de las bocinas de la computadora.
-Bien hecho, experimento BMAV-68
-Buenas tardes, doctor Vermist – saludó el jardinero – La escuela de Hanzel también ha caído en mi poder.
-Excelente – se alegró Vermist, su imagen ocupaba toda la pantalla del monitor - ¿Dónde está él?
-Espere un momento, lo llamaré – dijo el jardinero extrayendo de su bolsillo un aparato similar a un control remoto, pero con muchos menos botones, de los cuales presionó algunos, cerró los ojos y esperó.
-¿Y bien? – preguntó Vermist cinco segundos después sonando impaciente.
-Imposible… - exclamó el jardinero como si hubiera algo que no cuadrara en sus cálculos – ‘Imy’ no reconoce su nombre. ¿Seguro que es Hanzel Doullery?
-¡Claro que si idiota! – explotó Vermist – Mejor ve y búscalo, debe de estar escondido por ahí ¡Si es que no escapó ya!
-Es más probable que esté escondido, tengo el perímetro rodeado
-Más te vale, porque si no, tu plantita será quien sufra las consecuencias. – amenazó el doctor
-¡No! – imploró el Jardinero – Imy no tiene nada que ver, no la castigue.
-Pues…date prisa – y la comunicación se cortó, la imagen del monitor de Vermist desapareció en seguida.
El jardinero presionó algunos botones de su dispositivo y cerró los ojos.
-Un individuo sigue siendo impuro, debe de estar escondido por ahí, búsquenlo – dijo en voz baja, como si le hablara a alguien, aunque el único individuo además de él era el director que estaba sentado en el suelo sin moverse – No saldrás de aquí, ni consiente ni vivo de aquí…Hanzel Doullery
-¿No crees que debemos esperar un poco más? – preguntó Robert al notar que Hanzel había abierto la puerta y estaba ya con un pie fuera del armario
-Ya pasó una hora – señaló Hanzel – Además, ya no aguanto estar ahí dentro, quiero ver que ocurre.
-Pues, ya no se escucha nada – dijo Robert – Ni alboroto ni ruidos raros.
-Ya sé…no estoy seguro si eso sea bueno o malo – dijo Hanzel, miró a sus alrededores; todos los pasillos se veían completamente desérticos, ni una sola alma, después de mirar de un lado a otro como si buscara algo, agregó – Demos una vuelta, nada mas por simple reconocimiento.
-No sé si sea la mejor idea, Hanzel – dijo Robert algo nervioso – Yo creo que mejor salgamos aquí antes que el jardinero loco regrese con su planta mutante que suelta veneno. A lo mejor la toxina se disipó ya, pero no podemos saber si puede expulsar más.
-Pues si – aceptó Hanzel – Más sin embargo no puedo irme así como así debo ver que pasa y tratar de arreglarlo…
-¿Por qué? – exclamó Robert, perdiendo un poco la paciencia
-Es…es…mi naturaleza – mintió Hanzel – Perdón pero simplemente no me puedo ir así como así.
-Bueno… - se resignó Robert – Ni modo que te deje solo…
Hanzel hizo un ademan con la mano indicándole a Robert que lo siguieran, en lugar de regresar al patio se adentraron en el pasillo, unos metros adelante el pasillo se bifurcaba, hacia la izquierda; si seguían de frente llegarían directo a los talleres, mientras que si doblaban a la izquierda llegarían al pasillo de los laboratorios, en ese momento doblaron a la izquierda. Caminaban lentamente y muy atentos a los movimientos del exterior, más sin embargo los únicos sonidos que captaban eran del viento que pasaba entre los árboles y de algunas aves; incluso el sonido de la ciudad lo escuchaban muy distante…
Caminaron un par de metros encontrando otra división en el camino, el pasillo de los laboratorios seguía hacia el frente, a la izquierda había un pasillo que llevaba directamente al patio principal, mientras que a la derecha encontraban escaleras para subir a la biblioteca. La idea de Hanzel era seguir por el pasillo de los laboratorios pero un prefecto les bloqueaba el paso. Aunque miraba directamente hacia ellos pareció no notar su presencia hasta que estuvieron justo frente a él, Hanzel se acercó lentamente pero el prefecto se sobresaltó.
-¡Los encontré! – gritó - ¡Ahí están!
Justo a la derecha de Robert la puerta hacia un laboratorio se abrió, salieron dos alumnos y trataron de sujetar a Robert por los brazos pero el muchacho no se dejó.
-¿Qué les pasa? – dijo Robert soltándose y acercándose a Hanzel, el cual seguía justo frente al prefecto - ¿No el laboratorio estaba vacío? Yo lo vi.
-Sí pero – Hanzel se acercó a la puerta del laboratorio, vio muchos alumnos dentro pero estaban en el piso, acostados unos juntos a otros, otros estaban de pie y otros parecían estarse poniendo de pie; por eso cuando pasaron y vieron por la ventana no vieron nada – Te explico luego, ahora mismo creo que ellos no nos quieren ayudar.
Los dos muchachos salieron corriendo en la única dirección que no estaba bloqueada ni por prefectos ni alumnos, que era el pasillo que los llevaba al patio principal. Cuando llegaron a dicho patio otros tres alumnos aparecieron de frente para bloquearles el paso.
-Ahí están – gritaron los tres a la vez
-¡Dejen de gritar! – exclamó Robert, cuando dijo esto los tres se acercaron amenazadoramente, instintivamente Robert subió las manos a la cara para evitar recibir golpes ahí, pero justo cuando los atacantes estuvieron suficientemente cerca, Hanzel se adelantó un paso, le lanzó un golpe al de la derecha (el cual cayó de inmediato) tomó al atacante de en medio y lo empujó contra el tercero con una patada, cuando Hanzel se volvió hacia Robert éste puso cara de asustado y agregó – Estás enfermo…
-¿Pues que querías? – dijo Hanzel con aire de ofendido – Dudo que se hayan acercado para saludarnos…
Caminaron hacia el patio, la planta seguía ahí pero el jardinero ya no estaba, tras los dos muchachos el prefecto que los había hecho correr los alcanzó seguido de los alumnos que habían salido del laboratorio
-¿Por qué? – preguntó Robert - ¿Qué nos quieren hacer?
Por parte de ellos no hubo respuesta, pero tras Hanzel y Robert(donde estaba la planta, pues cuando llegó el prefecto ellos le dieron la espalda a la planta) se escuchó una risa; los dos muchachos se volvieron.
-Vaya tú debes de ser Hanzel – dijo el jardinero avanzando hacia los muchachos – Y tu amigo… ¿Quién es? ¿Acaso será él Teresante?
-¿Quién es…
-No, el no es Teresante – interrumpió Hanzel la pregunta de su amigo - ¿Cómo sabes de Teresante? ¿Trabajas para Vermist?
-Que astuto – rió el jardinero, metió la mano en su bolsillo extrayendo algo que parecían semillas – Pero basta de charlas, te entregare al doctor a ti y a tu amigo
-No… - Hanzel se vio interrumpido por el jardinero que lanzó al suelo sus semillas, al contacto con el piso sacaron una pequeña nube gris, cuando se disipó tres pequeñas flores estaban en el piso, pero no estaban arraigadas, movían sus raíces libremente y las usaban para caminar como si fuera piernas, caminaron hacia los muchachos; de nuevo Hanzel se adelantó y pateó a una de ellas, lanzándola unos metros hacia atrás, pero al momento de hacer el movimiento de la patada otra de las plantas enrolló sus raíces en su pierna; lo que hizo Hanzel a continuación fue pisarla con su pierna libre, como quitándose algo que tenía embarrado; al momento de aplastar la planta contra el piso ésta dejó de moverse y sacó un liquido verde.
-¡Hanzel! – gritó Robert, cuando Hanzel volvió y entendió lo que ocurría ya era muy tarde; Robert estaba ya a medio camino hacia el suelo, Hanzel solo lo vio caer en seco con los ojos cerrados, noqueado.
-No te preocupes, esas pequeñas solo inyectan un veneno que te pone a dormir – explicó el jardinero, cuando vio que la pequeña planta se acercó al rostro de Robert añadió – Aunque claro que si le inyecta más su corazón se puede parar.
-¡No! – gritó Hanzel, creando una bola de energía azul y lanzándosela a la planta la cual explotó al contacto de la energía de la Pila
-Vaya, que buen truco – dijo el jardinero
-Sí, gracias a ti lo pude usar – explicó Hanzel – Si Robert hubiera estado consiente aun no me podría usarlo porque me vería, pero ahora será más fácil acabarte…
-Que confiado suenas, pero la verdad yo creo que te costará algo de trabajo.
-Vamos a averiguarlo – dijo Hanzel haciendo otra bola de energía azul, sonaba muy serio. Lanzó la bola directamente al rostro del jardinero, pero justo antes de que llegara una enorme raíz salió del piso, rompiendo el concreto y poniéndose directamente en la trayectoria haciendo que la bola de energía se impactara con la raíz en lugar de con el jardinero.
-Olvidé mencionar que las raíces de mi hermosa creación son muy resistentes – aclaró el jardinero – Además éstas se extienden por todo el subsuelo a 1 kilometro a la redonda, ah claro también yo las puedo controlar a mi gusto.
-Probaremos la resistencia entonces, de tus raíces – dijo Hanzel, esta vez hizo una bola de energía roja y la lanzó, de igual manera la raíz salió del piso en auxilio del jardinero, la bola se impacto con la raíz y se quedó pegada a ella, tres segundos después la bola de energía explotó haciendo al tallo pedazos. Un alarido asoló la escuela – Parece que no es tan resistente después de todo.
-¡Maldito! – gritó el jardinero enfurecido – ¡Como te atreves a lastimar a mi Imy! Ahora verás…
El jardinero cerró los ojos, Hanzel pensó que tal vez haría un ataque o algo así pero nada ocurría, volteo a su alrededor. Nada. Cuando el jardinero abrió de nuevo los ojos y miró a Hanzel fijamente con una sonrisa en la boca fue cuando Hanzel decidió preguntar.
-¿Qué se supone que veré?
-Oh, espera…
-No tengo tiempo lo siento – dijo Hanzel y en seguida repitió su ataque lanzando una bola de energía roja, pero ahora no fue una raíz que interceptó el ataque, sino que fue otra bola de energía de color café que se estrelló contra la de él creando una pequeña explosión en el aire; Hanzel se volvió dirección a la puerta de la escuela, que era de donde había venido el ataque y vio a Diz caminando lentamente hacia ellos… Hanzel se quedó boquiabierto y las únicas palabras que pudo articular las dijo a continuación – Pero…¿Cómo? ¿Por qué?
-La pequeña Diz está bajo mi control – explicó el jardinero – Las esporas que lanza mi hermosura entran directamente al cerebro humano haciendo que pierdan su facultad de decisión, y pues me dan a mí la libertad de decidir por ellos… ¡HAHAHA!
-Eres un bastardo – dijo Hanzel con odio volviéndose al jardinero
-Como sea, Diz hazlo pedazos, no importa si muere Vermist lo quiere muerto de todos modos – ordenó el jardinero, la muchacha en seguida sin esperar un solo segundo lanzó una serie de ataques hacia Hanzel, todos color café. Como pudo, Hanzel esquivó las bolas de energía pero la puntería de Diz era increíble y le dio en sus piernas y hombros dejando a Hanzel en el piso. Cuando el jardinero vio esto sin más comenzó a reír y entre risas agregó - ¿No eres tu la misma persona que dijo que sería fácil acabarme? ¡HAHAHA!
-Maldición – expresó Hanzel en lo bajo – No sabía que estas cosas dolieran tanto.
Hanzel como pudo se puso de pie, la sangre comenzó a correr entre la tela de su ropa, sentía como el liquido caliente bajaba por efecto de la gravedad; Ahora era su turno de atacar: lo que hizo fue lanzar una bola de energía azul a Diz, pues no quería lastimarla, no esperó ni un segundo y lanzó un ataque rojo al jardinero y un tercer ataque también rojo pero directamente a la planta. Diz esquivó fácilmente el ataque de Hanzel, el jardinero evitó el ataque rojo con otra raíz de la planta, pero no había nada que se interpusiera entre el ataque de Hanzel y la gran planta controladora de mentes.
-¡Corre! – ordenó el jardinero, quien obedeció fue el prefecto que todo el tiempo había estado ahí de pie sin decir o hacer nada, corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Hanzel, la bola de energía roja se quedó pegada en uno de sus hombros y tras tres segundos explotó, haciendo que el prefecto cayera al piso lleno de sangre que seguía saliendo.
-¡Maldito como te atreves a atacarla directamente! – exclamó el jardinero muy enojado, acto seguido una horda de raíces salió de entre el piso rompiendo el concreto tomando a Hanzel de manos y piernas y elevándolo un metro –Se acabaron los juegos.
-Pues – se excusó Hanzel, por extraño que pareciera tenía una sonrisa en la boca– Dicen que los problemas se deben eliminar de raíz, eso trataba de hacer
-Diz, hazme el honor – dijo el jardinero ignorando el comentario de Hanzel – Elimínalo.
La muchacha, que tenía la mirada perdida, se puso justo frente a Hanzel creó una bola de energía verde en sus manos, la explosión del ataque verde bien colocada sería suficiente para matar a Hanzel, y si él no podía moverse no tenía muchas esperanzas…
Diz lanzó el ataque directamente al corazón de Hanzel, pero algo inesperado ocurrió; un ataque del mismo color llegó directamente desde la misma dirección por la cual Diz había llegado, interceptando el ataque haciéndolo explotar antes de tiempo, salvándole la vida a Hanzel.
Cuando todos voltearon para investigar la fuente de aquel ataque vieron que Teresante llegaba corriendo desde la entrada de la escuela y todos dieron por hecho que había sido él quien lanzó el ataque interceptor.
-Ya me debes dos – jadeó Teresante cuando llegó junto a ellos, se puso justo a lado de la planta – Te vas a acostumbrar a que te salve siempre, Hanzel.
-Gracias – dijo Hanzel desde los aires, las raíces seguían sosteniéndolo - ¿Siempre tienes que tardarte tanto en aparecer?
-No te quejes, al menos estoy aquí y te salvé el trasero – dijo Teresante, luego se volvió hacia los hostiles – Vaya, así que Vermist ahora contrata jardineros, le diré a uno de mis tíos que está desempleado
-Tú debes de ser Teresante – dijo el jardinero con tranquilidad – Me alegra que hayas venido, nos ahorraras la tarea de irte a buscar.
-Oh…Diz… ¿Qué te han hecho? – dijo Teresante en tono decepcionado, ignorando el comentario del jardinero – Dijiste que no irías a la escuela…
-¡Tonto! – exclamó el jardinero entre risas - ¿Crees que puede oírte? Su cerebro está siendo manipulado por las esporas de mi planta, ella está sumida en un sueño y no puede oírte.
-Pues será mejor que eliminemos a la planta para que pueda hablar con ella – dijo y en ese momento lanzó un ataque café hacia la planta, uno de los alumnos que había llegado con el prefecto corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Teresante, el cual hizo al pobre muchacho sangrar, luego agregó - ¿Controlas a todos entonces?
-Hasta que empiezas a entenderlo…
-¿Por qué a Hanzel no? – preguntó con interés Teresante
-Bueno la verdad es que…
-Porque me escondí del humo que sale de la planta – interrumpió Hanzel – No lo respiré y no me controla.
-Bueno, será mejor que liberes a Hanzel antes de que elimine a tu preciada planta – amenazó Teresante creando una bola de energía café en cada mano, luego añadió – No importa cuántos alumnos hagas que se interpongan, se te tienen que acabar alguna vez, y mi energía no se acabará.
-¡Monstruo! ¿Te atreverás a lastimar a todos estos inocentes? – preguntó el jardinero
-¿Qué estás haciendo Teresante? – dijo Hanzel sin entender las intenciones de su amigo.
-No me pongas a prueba… - en seguida Teresante lanzó uno de los ataques hacia el jardinero, una de las raíces que tenían preso a Hanzel lo soltó para ir en su auxilio, mientras que el ultimo alumno que quedaba de pie corría para interceptar el ataque y dejar la planta a salvo – Mira lo que los haces hacer…y tú me llamas monstruo… Incluso lastimas a tu propia planta para salvarte el pellejo…
-¡Calla, imbécil! – gritó – Aquí tienes a tu preciado Hanzel
Hizo que las raíces de la planta que sostenían a Hanzel ahora lo lanzaran hacia Teresante, los dos muchachos se estrellaron y cayeron uno encima del otro unos metros más hacia atrás
-¡Elimínalos, Diz! – ordenó el jardinero, no pasó un solo segundo y la muchacha se disponía a atacar, lanzó dos ataques cafés y Teresante hizo otro tanto, los ataques chocaron entre sí causando un gran estruendo, Hanzel hizo una bola de energía roja para atacar pero Diz fue mucho más rápida, le lanzó un ataque café e hizo que la bola de energía roja le explotara en la cara, haciéndolo que cayera hacia atrás con el rostro lleno de sangre.
-¿Hanzel? ¿Estás bien? – preguntó Teresante
-HAHAHA – rió el jardinero – Uno menos Diz, ve por el siguiente.
Diz siguió tratando de darle a Teresante pero falló en todos sus intentos, el muchacho era bastante rápido y ninguna le daba.
-Que escurridizo eres… - añadió el jardinero, luego ordenó a las raíces que habían atrapado a Hanzel que fueran a por Teresante y a pesar que él lanzó varios ataques hacia las raíces para tratar de defenderse no fue suficiente para soltarse, las raíces lo aprisionaron y lo inmovilizaron elevándolo un metro – Ahora sí – agregó – Diz, es todo tuyo.
Diz creó una bola de energía verde entre sus manos, cuando estuvo a punto de lanzarla una explosión que todo escucharon causó una interrupción en su tarea, todos voltearon hacia la planta, Hanzel estaba de pie junto a ella, o más bien lo que quedaba de ella, le había lanzado un ataque de color rojo mientras estaban distraídos, haciendo que la planta volara en mil pedazos…
-¡Imy! ¡Noooooooooo! – gritó el jardinero corriendo hacia ella, en seguida, la raíces que sostenían a Teresante se debilitaron y cayeron al suelo, muertas. Diz perdió el equilibrio y cayó de igual manera, Teresante se recuperó y se levantó rápidamente
-Veamos cómo te cubres ahora – dicho esto le lanzó un ataque color verde, dándole en la cara, el jardinero lanzó un alarido de dolor y cayó al suelo con el rostro totalmente destrozado y con mucha menos sangre que todos esperaban…
Unos momentos después Diz se incorporó, Teresante se acercó para ayudarla, Hanzel se acercó lentamente a sus dos amigos.
-¿Están bien? – les preguntó
-Me duele mucho la cabeza – dijo Diz – Pero nada más ¿Qué pasó?
Hanzel le explicó los eventos que habían ocurrido aquel día, antes que ella pudiera articular palabra alguna Teresante interrumpió.
-Y eso tal vez no hubiera ocurrido – dijo en tono cortante – Si no hubieras ido a la escuela, como quedamos…
-Perdón…
-¿Por qué? ¿Por mentirme? – dijo, ahora sonaba enfadado, luego se levantó y agregó – Ya le informé al general lo ocurrido, no debe tardar en venir.
Teresante se fue, Diz solo bajó la mirada y no supo que decir, Hanzel se acercó a ella y la abrazó.
-Tranquila – le dijo – Deja que se le quite el coraje y tal vez podrán hablar.
-Eso espero…
Después de lo ocurrido los tres muchachos fueron llevados al hospital para atender sus heridas, Teresante seguía aún enfadado con Diz no hablaron en absoluto, fueron momentos muy incómodos sobretodo para Hanzel. Estuvieron allí un par de horas y cuando se fueron el general los encontró para hablar con los tres.
-¿Se sienten bien muchachos? – los tres muchachos solo asintieron sin decir nada – Bien, temo mucho lo que pasó hoy…Teresante creo que tenías razón, la situación es peor que lo que pensábamos, es por eso que he decidido que mañana a primera hora La Pila será movida a una instalación más segura, a las afueras de la ciudad.
-De eso hablaba, general – dijo Teresante con tono serio, se adelantó y le dio una palmadita al general en el hombro – Si me disculpan ahora debo irme, si necesita algo ya sabe dónde encontrarme
-Yo también debo irme – dijo Diz ya que Teresante se había ido y desapareció por otra puerta, no por la que Teresante se había ido
-¿Qué les pasa a esos dos? – preguntó el general ya que Diz ya no estaba
-Están enojados…no importa, general ¿Puedo preguntarle algo?
-¿Qué pasa? – dijo el general con curiosidad
-¿Cómo supo Teresante lo que pasaba?
-No tengo idea…. Él me llamó ¿Por qué?
-No, por nada…por nada…

domingo, 18 de septiembre de 2011

1x02 Lunes


Muchas veces en nuestra vida cotidiana nos encontramos con otras personas con capacidades y habilidades similares a las nuestras;  y lamentablemente casi siempre se empiezan a hacer comparaciones entre éstas habilidades, dándoles valor a las personas según sus capacidades o conocimientos.
Esto es algo normal mas sin embargo es un poco injusto para aquellos que tienen capacidades diferentes o inclusive para aquellos que aun no las desarrollan, como es el caso de los niños, la gente siempre tiene a juzgar al momento de ver lo que sabes o lo que no sabes, y así como lo que puedes  hacer o no.
Lo peor del asunto es que mucha gente ahí afuera no solo juzga, si no que se cree superior a otras personas si no igualan sus conocimientos o sus capacidades. Es una triste realidad pero mucha gente no se da cuenta que jamás será capaz de hacer todo, o que jamás podrá saberlo todo.
El humano debe entender que siempre habrá alguien superior a él, por más que sus conocimientos se eleven, sus habilidades de cualquier índole, siempre se encontraran a alguien que las supere. Recordemos que entre más conocemos menos sabemos.
La mayoría de los humanos son así, aunque si hay un pequeño porcentaje que logra salir, logra nadar a contracorriente y logra ser diferente, teniendo la suficiente madurez y capacidad de aceptar que, a pesar que esa persona tiene grandes atributos, no es la mejor. Este grupo de personas, los que no caen en éste principio, son llamados simplemente humildes.
Hanzel  Doullery lamentablemente cae en éste principio (claro, es humano, es normal) pues juzgaba mucho a otras personas únicamente por el nivel que tenían dentro de la organización de los guerreros B. Incluso con su propio hermano el cual estaba apenas en el primer nivel, teniendo solo la capacidad de lanzar bolas de energía azules.
Y fue aquel lejano lunes en el verano del 2005 cuando Hanzel comenzó a entender esto, comenzó  a tener humildad. Claro…poco a poco, pero al menos comenzó a tenerla. Todo empieza aquella soleada mañana en casa de Hanzel, quien estaba sentado tranquilamente en su cuarto ordenando sus cosas para irse a la escuela. La secundaria había sido un tanto difícil para él puesto que no era una persona muy sociable y no tenía muchos amigos, pero los pocos que tenía eran considerados cercanos.  Había un par de personas desagradables también en su salón pero pues él se las arreglaba para ignorarlos. Aunque a veces le daban tantas ganas de darles lo que merecían…
-¿Hanzel? – una voz sonó desde afuera de su habitación, era Arthur - ¿Puedo pasar?
-Adelante – dijo él distraídamente
-¿Ya te vas a la escuela? – dijo su hermano después de entrar y de darse cuenta que estaba arreglando sus cosas
-Aún no – dijo Hanzel sin siquiera voltearlo a ver mientras seguía en sus asuntos – Entro hasta más tarde ¿Por qué?
-Pues es que mi mamá salió y quería ver si podíamos entrenar un rato *_*
-No creo que sea buena idea, si regresa mi mamá nos podrá descubrir – dijo Hanzel deteniéndose y volviéndose a su hermano. A sus diez años su hermano manejaba el poder que la Pila le daba muy bien – Además no tenemos ya ninguna caja para apuntarles.
-La señora Blanquis acaba de sacar unas, yo las vi
-¿La vecina? – preguntó Hanzel. Sabía quién era la señora pero es que ya no tenía más argumentos para decirle que no a su hermano y fue lo único que se le ocurrió decir.
-¡Esa misma!
-Pues… - Hanzel lo pensó por un momento, después asintió y agregó – Muy bien, pero solo un rato pero tu ve por las cajas. Además tú las llevaras al depósito de basura, si mi mamá ve las cajas todas quemadas se preguntará que hicimos con ella.
-Ya me adelanté – dijo Arthur sonriendo – Las cajas ya están arriba.
- Bien, subo en un momento – suspiró Hanzel
Arthur salió de la habitación emocionado, mientras tanto Hanzel un tanto fastidiado siguió acomodando sus cosas…eran tantos libros a veces no sabía ni como los usaba todos a diario. Al terminar se puso sus tenis y salió del cuarto, entró a una estancia mas iluminada que su cuarto, frente a él estaba el cuarto de sus padres, frente a él y a la izquierda subiendo un escalón en la (justo en la orilla del mismo) estaba la puerta al baño; y a su izquierda, junto a la puerta de su cuarto estaba la puerta del cuarto de su hermano; todas cerradas. A su derecha iniciaban unas escaleras que iban a la azotea,  las cuales daban una cerrada vuelta en forma de U, y estaban muy iluminadas pues en el alto techo tenía incrustado alrededor de 16 cristales tragaluz.
Después de subir las escaleras Hanzel se encontró con el patio de su azotea, el cual se expandía hacia su izquierda con un techo de metal y plástico y del lado derecho una pared lo guiaba hasta una gran puerta de metal que daba a una gran habitación, que era donde se quedaban sus tíos con su hija, la pequeña Jenny.
Hanzel se adentró en el patio y pudo ver a su hermano ahí en medio acomodando las cajas apilándolas. A su izquierda, de reojo, vio en una esquina arrumbadas las herramientas de su abuelo que siempre usaba para trabajar allí arriba. El verlas siempre le traía bonitos recuerdos.
-Están listas – dijo Arthur colocándose a un lado de Hanzel
-Bien – Hanzel analizó las cajas y buscó algo que podía ser un objetivo aceptable, no estaba de humor para ir a dibujar algo en las cajas para que su hermano le diese. Aunque ya sabía que ni siquiera podría darle… - Ahí donde dice KARNE, quiero que le des a la letra “K”
-Si…
-Recuerda que – interrumpió – Cuando estas primero debes crear la bola de energía en tu mano y debes ejercer total control en ella, así después la podrás lanzar. Recuerda que técnicamente tú no estás creando la energía, sino la Pila la transfiere hacia tus manos, por tal motivo la energía cuando la tengas en tus manos tratará de regresar a la Pila
Hanzel hizo aparecer en su mano izquierda una bola azul, la dejó un poco floja y se vio claramente como algo lo jalaba hacia su izquierda, antes de que perdiera el control sobre ella cerró la mano y la bola desapareció.
-¿Lo ves? – continuó – Si no ejercemos control podría salir de nuestras manos e ir a parar a quien sabe dónde.
-Lo sé – dijo Arthur – Ya me lo habías explicado.
-Sí pero con eso que siempre olvidas todo, a ver como lo haces… - dijo Hanzel – Si ya lo habías logrado, no entiendo porque no lo puedes hacer de nuevo ¿Recuerdas el día que vimos a Vermist en las instalaciones del gobierno?
Arthur solo asintió, luego comenzó a concentrarse, extendió su mano son su palma hacia arriba y cerró los ojos, puso cara como si estuviera haciendo un gran esfuerzo.
-No tan estirada la mano, flexiónala un poco.
Arthur obedeció y en unos pocos instantes una chispa apareció unos centímetros arriba de su mano derecha, pronto una bola que, al verla, se podía apreciar como eléctrica y de color azul, se formó, parecía algo caótica y se movía mucho en su lugar. Su mano comenzó a sentir una fuerza invisible que la jalaba hacia la pared que estaba a su izquierda…
-Cuidado – advirtió Hanzel – Contrólala o se irá
-Eso intento, eso intento – dijo pero la fuerza que lo jalaba era cada vez mas fuerte, trató de concentrarse pero fue inútil, la bola de energía salió disparada y chocó contra la pared dejando una mancha negra de quemadura.
-Tu limpiaras eso – ordenó Hanzel al observar el residuo que había quedado – Espero que se pueda quitar…
-Intentaré de nuevo – dijo Arthur volviéndose a las cajas, se concentró de nuevo e hizo aparecer la energía pero la Pila nuevamente la arrancó de sus manos y la hizo estrellarse con la pared.
Y así hubo más intentos fallidos durante los próximos minutos, hasta que por fin Arthur logró lanzar la bola de energía. Pero no le dio a la letra K. Los siguientes minutos siguieron pasando y Arthur no lograba darle a su objetivo, en algunas ocasiones quedaba cerca, pero no le alcanzaba.
Hanzel no se dio cuenta pero ya había pasado hora y media desde que habían iniciado y Arthur aún no lograba su objetivo. Mientras a Hanzel se le estaba haciendo tarde para irse a la escuela así que decidió suspender el entrenamiento, de todos modos no pensaba que fuera a lograrlo…
-Por favor solo un rato mas – suplicaba Arthur – Se que en un par de intentos mas lo conseguiré
-Eso dijiste hace una hora – dijo Hanzel negando con la cabeza -  En realidad no creo que lo logres hoy, ya habrá más tiempo para practicar, limpia y recoge ya todo.
-Bueno, si tú lo dices – dijo Arthur no muy convencido y comenzó a recoger las cajas, mientras tanto Hanzel se bajó para ir a comer algo antes de irse a la escuela…
Mientras tanto en las instalaciones del Dr. Vermist, él trataba de resolver una pequeña situación que estaba enfrentando su organización…
-¿Qué quieres decir con que el Jardinero no está listo? – gritaba Vermist con desesperación.
-Tenemos que modificarle algunos aspectos de su ADN, señor – se excusaba Nefarius – Las características que pidió no están listas, si sale así lo despedazarían. Tal vez podríamos esperar a mañana.
-El domingo – explicó Vermist – Es una fecha muy especial, donde mi último ataque debe ser lanzado, si no empiezo desde hoy a atacar esos engreídos B estarán preparados para el domingo  ¿entiendes?
-Entiendo señor – Nefarius se frotó la barbilla tratando de idear algo – Bueno en sí, su arma ya está lista, son buenas noticias ¿no?
-¡Claro! ¡Excelentes noticias! – dijo Vermist sarcásticamente – Si vas tú mismo a enfrentarte a esos entrometidos y la utilizas.
-No, por favor señor me harían pedazos – suplicó Nefarius.
-¡Entonces ve y termina tu trabajo! – vociferó Vermist en un tono tan macabro que hizo que su ayudante se sobresaltara. Nefarius dio media vuelta y se dispuso a salir del despacho de Vermist, cuando iba a tocar la puerta esta se abrió de manera repentina haciendo que, de nuevo, se llevara un sobresalto.
-Saludos Dr. Vermist, Dr. Nefarius – dijo aquel ser que entró. Nadie podría imaginárselo al verlo, pero tenía una especie de acento francés. Nefarius dio un paso atrás y el recién llegado dio uno hacia adelante para adentrarse en el despacho.
-¿Quién ere… - Vermist se interrumpió y corrigió - ¿Qué eres?
-Mi nombre es Luke, he sido enviado en su ayuda, señor – dijo el humanoide – Estoy a sus servicios…
-¿Enviado por quien? – preguntó Vermist
-No importa – dijo Luke sonriendo – Se que necesitan alguien que dirija un ataque hacia sus enemigos el día de hoy. Yo soy ese alguien.
-En realidad nuestro plan no era un ataque en sí, queríamos eliminar primero a estos tres – Vermist sacó de su bolsillo tres fotografías, de Diz, Teresante y Hanzel. – Hoy eliminaríamos a estos tres, después ya atacaríamos.
-Suena muy sencillo ¿Dónde los puedo encontrar?
-Toma las fotografías – indicó Vermist – Detrás de cada una de ellas encontraras sus direcciones, tanto de su casa como de su escuela.
-Eso haré… - Luke tomó las fotografías y se retiró.
-¿Cree que debemos confiar en él señor? – preguntó Nefarius de inmediato que la puerta se cerrase.
-Tengo una corazonada, Nefarius – explicó Vermist – Algo o alguien nos quiere ayudar. Y el doctor Hawley Vermist no rechaza ayuda de nadie.
-¿Cómo está tan seguro de eso?
-Primero el correo que alguien me mande un correo con la información sobre Hanzel, que al inicio creí que tú me habías enviado – dijo – luego este sujeto sale de la nada. Pero sabes algo, no estoy muy interesado en saber quién es.  O qué es. Yo solo quiero eliminar a esos guerreros B de una vez por todas…
Unos momentos después, en  la base central de los guerreros B, April discutía con su padre el general, ella seguía reclamándole que había sido muy duro al castigar a Diz, pero su padre no escuchaba razones. El general era un poco soberbio, no estaba seguro que todas las decisiones que tomaba eran las correctas, más sin embargo desde que su hija empezó a madurar y a razonar era la única persona en el mundo que lograba hacerlo cambiar de opinión. Su propia hija lo doblegaba…eso no era bueno…
Pero no aquel día, aquel día el general estaba de muy mal humor y ni siquiera April logró doblegarlo. Al final ella se rindió.
-Bien – dijo ella fastidiada – Si quieres castigar a una de tus mejores soldados y cuando la necesite no esté allí, es tu decisión. Yo debo ir a la escuela, adiós
Y salió de la habitación muy enfadada; el general estaba sentado tras su escritorio recargándose con un codo, mientras se sobaba las sienes con la yema de sus dedos mientras, con los ojos cerrados, pensaba en aquella situación que acababa de ocurrir. No le dieron nada de tiempo para seguir pensando, pues la puerta de su oficina se abrió de golpe y Teresante entró con bastante urgencia.
-Señor, tengo que hablar con usted – dijo con tono de preocupación – Es importante.
-Debo salir en estos momentos Teresante – dijo el general – Lo podríamos dejar para después.
-Es importante – repitió Teresante, se acercó al escritorio y dejó un par de papeles sobre éste.
-¿Qué es esto? – preguntó el general acercándose a ver los papeles sin tomarlos del escritorio. - ¿Es lo que yo creo que es?
-En efecto señor – comenzó a explicar Teresante, a pesar que el general había entendido ya no quiso dejar detalles al aire – Es una señal captada, una transmisión que hubo hacia el bosque donde estuvimos aquel día que nos enfrentamos a Vermist. Justo a esa hora.
-¿De verdad? – el general tomó los papeles para analizarlos mejor, en concreto buscaba la fecha y la hora, en seguida comprobó que coincidía con la de aquel día – Esto no es posible ¿Qué demonios significa esto?
-Que alguien le avisó a Vermist que íbamos – explicó el muchacho – Alguien desde aquí.
-Lo sé, lo sé, temía que lo dijeras – dejó los papeles en la mesa – No me lo creo…
-Quiero que esto quede entre usted y yo – comentó Teresante mientras el general se levantaba, se alistaba para irse – Iniciare una investigación un tanto amateur, pero nadie debe saberlo. Le prometo que encontraré al infiltrado.
-Bien hijo – le dijo el general tomando tu saco y abriendo la puerta sin dejar de mirar al muchacho – Confío en ti.
-Hace bien – dijo Teresante, cuando el general se dio la vuelta para irse se le escapó una leve sonrisa. Muy leve.
Arthur había terminado de recoger todo el desastre que habían hecho en la mañana, lo hizo justo a tiempo pues al término de sus labores de limpieza su madre llegó y subió a la azotea para ver si estaban bien. 
-¿Tu hermano ya se fue a la escuela? - Preguntó ella al verlo, el niño solo asintió, su madre después hizo un gesto como si algo estuviera mal - ¿Soy yo o huele como a humo?
-Pues… - dijo Arthur nerviosamente – L a verdad yo no huelo nada…
-Deben de estar quemando algo por allá – señaló al horizonte – Luego hay tantos vagos que no tienen nada más que hacer más que contribuir a la contaminación. Ven que ya casi está la comida.
-En un momento voy mamá – dijo Arthur, se sentó en el piso y se secó el sudor con la mano. Estuvo muy cerca, su madre casi se da cuenta. No sabía la que se le armaría se Hanzel se entera que por su culpa su mama se hubiese enterado de los guerreros B, se enojaría demasiado y seguro ya no querría entrenarlo.
Se puso de pie, un olor familiar le llegó era la lasaña que su madre hacía y que le gustaba tanto, con más entusiasmo aún se paró y corrió hacia la puerta que daba a las escaleras para bajar, pero un ruido hizo que se detuviera en seco…era un ruido de algo grande que se había caído, y venía directo de la puerta que estaba tras él, la que daba al cuarto de sus tíos. Sonaba como si hubiera alguien en el cuarto, pero se suponía que sus tíos no llegaban sino hasta en la noche, así que dio media vuelta y fue a investigar.
Entró al cuarto con cautela y pudo ver una silueta en una esquina, al inicio aquella silueta no vio a Arthur…sin embargo él sintió miedo de inmediato, era un ser horrible con piel gris y escamosa. Aquel ser parecía enfadado y  justo cuando Arthur se asomó un poco más tomó un reloj que había en la pared y lo arrojó haciendo un ruido seco, el cual hizo que Arthur se sobresaltara y aquel ser al movimiento del niño logró localizarlo. Se volvió y rápidamente se acercó, Arthur se paralizó del terror y no se pudo mover, solo pudo articular algunas palabras, y con trabajo pudo ocultar el miedo en sus palabras.
-¿Quién eres? ¿Qué quieres?
-Humm – cerró un poco los ojos y acercó su cabeza al niño, sacó un papel y luego pareció estar comparando a Arthur con algo en el papel – Tú no eres Hanzel
Lo tomó por su playera y lo arrojó contra un par de cajas de madera apiladas que había una esquina, Arthur no pudo hacer nada,  cuando se levantó con intención de vengarse aquel ser se había escapado ya por la ventana, lo último que alcanzó a escuchar antes de que se fuera fue la frase “Entonces debe de estar en la escuela…”
En aquel momento Hanzel estaba en la escuela, en clase de matemáticas estaba tan adentrado en la clase que no se daba cuenta que en la parte de atrás del salón preparaban algo contra él…
-Y esa es la manera de resolver las ecuaciones con dos incógnitas – dijo el maestro concluyendo el tema – Por favor copien los ejemplos
Hanzel mientras obedecía las instrucciones del profesor sintió de pronto un ardor en un pequeño punto en su nuca…llevó su mano al punto donde algo lo acababa de golpear y enseguida escuchó un par de risitas ahogadas en la parte de atrás del salón, volteó y pudo ver a su amigo Robert junto con otro compañero llamado Erick, el cual tenía una liga en las manos, al parecer la había usado como resortera para lanzarte un papel, Hanzel solo negó con la cabeza y siguió haciendo sus labores.
-Oye no te enojes – susurró Robert sentándose en la banca que estaba de junto – Solo probábamos la liga para ver que tal lanzaba los papeles ¿Si dolió verdad?
-Si algo – susurró sin voltear a verlo – ¿Así que fue un papel? Pensé que había sido algo más duro.
-El secreto está en saber cómo doblarlo, si lo comprimes bien es como si lanzaras una piedra pequeña
-Yo te aconsejaría – dijo Hanzel sin poder evitar sonreír un poco– Que mejor hagas lo que el profesor dice, si llega el examen no dejaré que me copies.
-HAHA – se rió en voz baja Robert – Sabes que no tengo necesidad de eso.
-Si claro – lo ignoró Hanzel, de pronto el profesor se levantó y tomó el borrador con intención de borrar todo el pizarrón.
-¡NO! ¡NO BORRE! – gritaron varios alumnos, entre ellos Robert. Hanzel se rio únicamente pero ya no dijo nada.
-Escucho que están hablando mucho, pensé que ya habían terminado – dijo el profesor malhumorado.
-¿Disculpe? – dijo un hombre recién llegado al salón, era alto y delgado. Hablaba español pero tenía una especie de acento francés…  - ¿Profesor?
-¿Qué se le ofrece? – pregunto el profesor al recién llegado.
-Necesito que me preste a uno de los alumnos por un momento – dijo el francés – Hanzel…Hanzel Doullery.
-Soy yo – dijo Hanzel poniéndose de pie y analizando al hombre de arriba abajo – ¿Qué pasa?
-Acompáñame, por favor – sonrió el francés, dio media vuelta y salió del salón. Algo no se gustaba a Hanzel, aquel hombre no se veía normal,  simplemente el hecho de tener un acento francés, no mucha gente tenía el acento en su país. Hanzel fue rápidamente tras aquel hombre el cual dobló a la izquierda y al final del pasillo de nuevo dobló a la izquierda para bajar las escaleras, Hanzel lo pudo alcanzar hasta que ya estaba abajo
-¿Hice algo malo? – preguntó Hanzel al alcanzarlo.
-Lo verá en un momento, señor Doullery.
Al bajar las escaleras dieron vuelta a la izquierda para adentrarse en los pasillos que llevaban a los talleres de la escuela
-Orientación está para el otro lado – dijo Hanzel - ¿A dónde vamos?
-No vamos a Orientación, señor – explicó el francés -  Ni a la dirección, sea paciente por favor.
No se adentraron mucho en los pasillos cuando llegaron a una puerta que parecía estar entre dos salones de talleres, Hanzel no había visto jamás esa puerta… El francés le abrió la puerta y lo invitó a pasar, Hanzel lo hizo dudándolo un poco pero al final entró, el francés entró y cerró la puerta tras él.
Se encontraron ante un pasillo extremadamente estrecho, no podían pasar los dos a la vez así que Hanzel iba delante y el hombre iba tras él, el lugar se veía sucio deteriorado y mohoso. Un abundante olor a humedad lo invadió, avanzaron aproximadamente un metro y comenzó a ver qué pequeñas aberturas en el alto techo dejaban entrar pequeños rayos de luz.  Pronto llegaron a una estancia más abierta con muchas cajas y un objeto metálico que a Hanzel se le antojó como una gran caldera.
-¿Conocías el cuarto de la caldera de la escuela? – preguntó el francés, había eco entonces Hanzel no pudo ver de dónde venía su voz. El francés ya no estaba tras él…
-No… - dijo Hanzel casi fue un susurro - ¿Por qué me has traído aquí?
-Para matarte – dijo y salió de entre las sombras, justo enfrente de Hanzel, no supo jamás en qué momento se pasó enfrente de él; pero no era el mismo hombre que lo había traído allí, éste que había salido tenía la piel gris y escamosa. En cada mano llevaba una espada larga y a la vista se notaba muy afilada. La que estaba en su mano derecha la tomó de la hoja y se la ofreció para que Hanzel la tomase desde el mango. – Tómala
-¿Qué? – dudó Hanzel
-Que la tomes – repitió el francés – No quiero que se diga que derrote a alguien con tu poder en desventaja…
-¿Mi poder? – dijo el muchacho tomando el arma, en seguida el francés descargó un ataque hacia su rostro y Hanzel usó su recién adquirida arma para bloquearlo. -  ¿Seguro que no me confundes con alguien?
-Silencio – dijo propiciando otro ataque ahora con la espada inclinada hacia su lado derecho – No me gustan las victimas que hacen mucho ruido.
Los dos entraron en combate, los movimientos del francés eran muy rápidos y muy fuertes, varias veces Hanzel estuvo a punto de caer,  los ataques que lanzaba el francés eran cada vez más precisos y a duras penas Hanzel lograba defenderse con la espada que le había proporcionado aquel extraño… ‘hombre’ por decirle de alguna manera.
En un ataque que recibió no fue lo suficientemente rápido y su hombro derecho recibió el impacto de la espada creando una herida en forma horizontal; pronto su playera blanca se comenzó a pintar de rojo de su sangre. El francés le lanzó una mirada de satisfacción y siguió con sus ataques, su recién adquirida herida redujo sus habilidades considerablemente, trataba de hacerse para atrás con intención de esquivar los ataques y no tener que bloquearlos, pues su fuerza se agotaba cada vez más. Creía si le daba un ataque más directo sus dedos lo harían soltar la espada.
-¿Qué sucede? – preguntó el francés deteniéndose al ver que Hanzel parecía huir de él - ¿Eso todo lo que tienes?
-No sé de donde sacaste la idea de que soy alguien muy fuerte, - dijo Hanzel haciéndose cada vez más para atrás - tenías muchas expectativas y ahora pareces decepcionado.
-Yo solo sé la amenaza que eres – contestó moviéndose lentamente hacia Hanzel – Especialmente para Vermist
-Así que es para Vermist para quien trabajas, pobre ya no sabe ni a que recurrir – en ese momento Hanzel le lanzó una bola de energía azul pero el francés logró bloquearla con un movimiento de sus espada.
-Que buen truco – el francés parecía sorprendido – esperemos que no sea lo mejor que tienes.
-Tengo algunos otros – le lanzó a continuación una bola de energía roja, la cual el francés bloqueó de nuevo con su espada pero ésta se quedo pegada a la espada, a Hanzel se le dibujó una sonrisa en el rostro. A continuación el francés se acercó a una de las cajas de madera que había en la escuela y frotó la espada con la orilla de una caja para remover la energía roja que se había pegado a su espada, de esa manera no la tocaría con sus manos.
-Esa cosa no me daba confianza – dijo, justo en seguida la energía roja explotó e hizo que las cajas salieran volando – Ves sabía que o debía conservar eso que me aventaste. A propósito ¿Qué es?
-Veamos como logras esquivar esta – le lanzó ahora una bola de energía amarilla, la bloqueó con su espada, pero como la energía era electricidad pura pronto pasó de la espada a su mano y luego a todo su cuerpo – ¿Si sabías que el metal conduce electricidad, verdad?
-AH!! – lanzó un alarido de dolor mientras toda la electricidad recorría su cuerpo, sus ojos salieron de sus orbitas y parecía no poder coordinar palabra alguna. El efecto parecía estar terminando pero Hanzel no lo dejó, le lanzó más energía amarilla, y la situación se repitió, luego le siguió lanzando más energía amarilla hasta que su cuerpo no resistió más y por alguna razón explotó convirtiéndose en polvo… Solo la espada que llevaba quedo en el piso.
-Vaya – suspiró Hanzel – por un momento pensé que no lo lograría
Tomó unos minutos para recuperarse, estaba aún muy agitado y respiraba con dificultad. Cuando ya se sintió un poco mejor, se erigió por completo y fue a donde estaban los restos del francés, se agachó y tomó la espada, no podía dejarla ahí, se las llevaría al general era posible que le pudieran servir de algo a alguien algún día.
De pronto sintió un profundo miedo… ¿Por qué Vermist habría mandado a un hombre para matarlo específicamente a él? Vermist era enemigo de los guerreros B, lo solo de Hanzel; ¿cómo era posible aquello? Aunque tal vez estaba enojado, muy enojado debido a que le habían fastidiado su último plan…más sin embargo el verdadero culpable de haber logrado detener a Vermist aquel día no fue Hanzel… ¡Fue su hermano!
¡Tal vez se sentía humillado por haber sido derrotado por un niño y los había mandado a matar a los dos! Hanzel sintió una desesperación total, se puso en marcha para salir de ahí e ir a su casa de inmediato, pero algo estaba mal: No podía mover un solo músculo del cuerpo. ¿Qué estaba pasando?
-¿Ya te ibas tan rápido? – sonó una voz que parecía venir de dentro de él – Si aún no terminamos nuestra pelea
-¿D... - intentó hablar Hanzel pero sus labios tampoco se movían. “¿Dónde estás?” trató de decir
-JAJAJA – soltó una carcajada aquella voz con acento francés inconfundible – Te confiaste muy rápido, Doullery.
Acto seguido comenzó a ver como el francés se materializaba justo enfrente de él, ahora estaba diferente, parecía un fantasma; mientras se materializaba las partículas que parecían irlo formando parecían salir del mismo Hanzel, por lo cual el muchacho dio por hecho que estaba dentro de él: comprobó su teoría al momento que el francés apareció completo en frente de él y sintió que cada músculo de su cuerpo se liberaba y podía moverse libremente de nuevo.
-Hubiera sido fácil matarte desde dentro – dijo el francés, arrebatándole la espada que Hanzel había tomado y la que ya tenía desde antes – Pero quiero ver la expresión de tu rostro mientras mueres.
-En realidad, aquí el confiado pareces tu – dijo Hanzel mientras se hacía para atrás, con intención de salirse del rango de las espadas que había perdido, pero el francés se acercaba poco, Hanzel no esperó más e hizo una bola de energía amarilla, cuando estuvo a punto de lanzársela, el francés cargó contra él y tomó sus muñecas con su heladas manos etéreas.
-Nada de tus rayitos que lanzas, tal vez destruiste mi cuerpo físico pero ahora en forma etérea aunque soy más vulnerable soy más fuerte que nunca – dijo el francés, y en efecto lo era. Hanzel no imaginó que esas heladas manos de fantasma pudiesen contenerlo, pero no podía luchar contra esa fuerza, la cual era tanta que hizo que cruzara sus brazos poniendo sus propias palmas contra su pecho, luego sonriendo agregó – Te reto a que lances otra de tus bolitas de energía JAJAJA
Hanzel fue empujado agresivamente contra la pared, unos segundos la parte de atrás de su cabeza comenzó a punzar por el golpe y un liquido caliente recorrió desde ahí hasta su cuello, sangre seguramente. La desesperación se apoderó de él, si hacía una bola de energía en cualquiera de sus manos se impactaría de inmediato contra su pecho, solo porque las manos del francés mantenían las palmas de Hanzel contra su pecho…aunque de hecho ni siquiera parecían manos, ahora que lo veía bien el francés solo se veía como antes de la cintura para arriba, lo que pensaba que eran brazos que lo sostenían no lo eran: eran un par de extremidades salidas de su cintura, pero no era lo único que salía también había una masa sin forma que cada segundo que pasaba se extendía más y más, como si fuera un gas, Hanzel solo pudo sentir repulsión.
Pero luego vino el miedo. De aquella nube amorfa y etérea se formaron dos extremidades extra, cada una tomó una espada de los brazos reales del francés, y lentamente fue acercándolas peligrosamente al rostro de Hanzel, el cual no tenía ni idea de cómo saldría de ésta…si es que lo hacía…
En ese preciso momento, la puerta principal de la escuela se abrió
-¿Disculpe, que es lo que desea? – el conserje de la escuela preguntó al joven que acababa de llegar, el cual solo lo miró de reojo.
-Vengo a ver a un alumno – Teresante le habló con autoridad al conserje – Es una emergencia, vamos Arthur
El muchacho entró a la escuela y Arthur lo siguió por detrás, el conserje les empezó a decir algo pero no le hicieron caso. Entraron y fueron directo al salón de Hanzel, como lo sospecharon no estaba allí así que comenzaron a buscar en toda la escuela. Recorrieron los lugares que estaban más solos pues era posible que estuviera enfrentándose a alguien allí, fueron por los pasillos donde estaban los laboratorios, abriendo uno por uno, hasta que llegaron a los talleres abriendo cada puerta que se les atravesara. Algunas veces entraban y una clase estaba en progreso, Teresante solo miraba alrededor y luego salía. Nadie le decía nada, era lo curioso.
Teresante avanzaba rápidamente, no sabía porque pero sabía que se acercaba a lo que buscaba. En ese momento vio a lo lejos una extraña puerta que estaba entre dos salones de talleres, parecía angosta y no parecía llevar a ningún lado, pues estaba justo en el borde de los dos. Teresante pensó que solo era un cuarto donde los conserjes guardan sus instrumentos de limpieza, pero decidió ir a investigar.
Pero justo en ese momento una especie de nube tomó forma tras él, parecía una extremidad de algo y lo tomó por un pie, Teresante volteó para ver que o quien no lo dejaba avanzar, se dispuso a lanzarle una bola azul de energía pero en ese momento otras dos extremidades salieron del techo, lo tomaron de los hombros y lo empujaron jalaron azotándolo contra el techo y luego lo dejaron caer. Teresante sintió dolor en todo su cuerpo, y más aún cuando aquellas extremidades etéreas comenzaron a presionarlo contra el suelo, eran demasiado fuertes y no podía ponerse de pie ya. Arthur escondido tras una columna, estaba dispuesto a ayudar a Teresante pero cuando trató de caminar dos extremidades de aquella cosa que los estuviera atacando salían de un par de grietas en el piso y lo tenían sujetado, subió la vista para ver si Teresante se había levantado ya pero lo que vio lo horrorizó, aquella cosa lo apretada tan fuerte que Teresante se asfixiaba…
-¿Hay algo que quieras decir antes de morir? – preguntó el francés sosteniendo ambas espadas a menos de 3 centímetros de su rostro.
-¿Qué se supone que eres? – preguntó Hanzel con intención de ganar tiempo, algo se le tenía que ocurrir - ¿Cómo puedes hacer todo esto?
-Es sencillo – explicó – Soy Luke, el demonio etéreo, mi poder es tan grande como no te puedes imaginar, aunque destruyas mi cuerpo físico mi esencia permanecerá en forma etérea, por eso puedo hacer todo esto, expandirme hasta donde yo quiera puesto que ya no tengo cuerpo físico que me limite.
-¿Así te quedaras para siempre? – preguntó Hanzel aun sin idear nada – ¿Cómo una masa etérea sin forma y asquerosa?
 -¡No seas imprudente! – exclamó Luke – Recuerda que tengo tu vida en tus manos
-Si a esas cosas que tienes se les puede llamar manos ¡JA! – dijo Hanzel con tono de sarcasmo y con una sonrisa dolorosa y forzada dibujada en el rostro
-Pues no, no me quedaré así, mi cuerpo se regenerará con el tiempo – dijo Luke – Ahora, si eso es todo lo que tienes que decir, llegó tu hora…
Hanzel cerró los ojos. No pensó que fuera a terminar así…al menos no tan rápido, pero justo después escucho una especie de explosión (el ruido que hacían las bolas de energía de la Pila al impactar) y en seguida un alarido de dolor similar al que había escuchado hace unos minutos. Abrió los ojos y justo en ese momento vio a Luke con sus manos en su rostro, el cual parecía derretirse. Volteó a su derecha y en el borde del pasillo y la estancia donde ellos estaban estaba parado Teresante: tenía su palma extendida y una bola de color azul sobre una de ellas. Cerró los ojos como concentrándose, y dijo:
-¡Déjalo en paz! – en ese momento abrió los ojos de nuevo y la bola de energía azul se tornó en un azul más oscuro, pero extrañamente parecía haber aumentado su resplandor, en seguida se la arrojó a Luke y éste soltó las espadas y retrocedió pronto la masa amorfa etérea que salía de la cintura regresó hasta él consumiéndose poco a poco, cuando ya no hubo más el resto de su cuerpo (de su cintura para arriba) comenzó a encogerse y a consumirse en su lugar mientras un resplandor azulado que daba la impresión de ser fuego vibraba a su alrededor. Unos instantes no quedó nada y Luke murió.
-¿Estás bien? – se acercó Teresante y le ofreció la mano a Hanzel para ayudarlo a levantarse
-Si – contestó poniéndose de pie y sacudiéndose con una mano, con la otra tocaba la parte de atrás de su cabeza sintiendo su herida recién adquirida – Algunas heridas muy leves ¿Cómo supiste que estaba aquí?
-Pues Arthur me buscó – explicó Teresante – Dice que aquel ser fue a su casa y lo atacó, parecía estar buscándote, lo más lógico es que hubiera ido a por ti, así que te buscamos por toda la escuela, creo que unos segundos más tarde y no estaríamos hablando en este momento.
-Maldición – dijo volviéndose hacia Arthur el cual se asomaba parado desde detrás de Teresante - ¿Estás bien?
-Si solo me empujó – dijo sonriendo – Creo que ya me debes varias eh
-De hecho, le debemos – afirmó Teresante – Hace unos momentos antes de entrar aquí nos atacó algo que parecía ser parte de aquella cosa, una especie de brazos etéreos, casi me inmovilizan pero Arthur logró ayudarme antes de que pasara lo peor, les lanzo una bola de energía azul
-¿De verdad? – se sorprendió Hanzel
-Claro, tus enseñanzas sirvieron de mucho
-En efecto – continuó Teresante – Así pude venir a ayudarte, y a todo esto ¿Qué demonios era?
-No tiene importancia, ya no nos va a molestar
-Bueno, será mejor que vayas a curarte esas heridas – le ordenó Teresante – Yo llevaré a tu hermano a tu casa.
-Gracias… - dijo Hanzel – A los dos, de verdad gracias…
No dijeron más y cada quien se fue por su lado, Hanzel a la enfermería y Teresante y Arthur salieron de la escuela. Hanzel se sentía un tanto mal consigo mismo, toda aquella mañana había estado entrenando con su hermano y haciendo comentarios un tanto humillantes, y no lo animaba para nada a continuar, y ahora (por segunda ocasión) lo había salvado. Había aprendido de una manera un tanto humillante, y en ese momento reconoció a su hermano por su gran talento y por su gran apoyo que le brindaba, simplemente si no fuera por él no seguiría vivo. Hanzel a partir de ese día aprendió a ser humilde.
Mientras tanto Teresante llevó a Arthur a casa, luego fue directo con el general para informarle lo sucedido. Se sorprendió mucho por dos cosas: el que Vermist los atacara con un ser mágico (siempre usaba tecnología) y el que solo atacara a Hanzel; además también se impresionó por el avance tan grande de Arthur, tal vez lo llamaría a las pruebas necesarias para lograr que lanzara ahora energía roja. Tal vez, aun no estaba seguro…
-¿Qué estará planeando? – decía el general preocupado - ¿Por qué solo a Hanzel?
-No tengo idea – contestó Teresante -  Lo que más me preocupa es que aquel ser fue a buscar a Hanzel a su casa, como no lo encontró fue a su escuela después, lo cual quiere decir que sabe donde vivimos y a donde frecuentamos
-¿De todos?
-Al menos de Hanzel, Diz y yo – dijo Teresante, también tenía tono de preocupación – Encontramos entre los restos de humanoide fotografías nuestras con nuestras direcciones. Y las de nuestras escuelas
-Es posible que solo quiera vengarse – sugirió el general – De aquel día que lo detuvieron ustedes tres.
-Es lo más probable – dijo el muchacho no del todo convencido - ¿pero porque ir por Hanzel primero?
-Es el más joven de ustedes, por ende el más débil – contestó el general.
-Es posible – Teresante se volvió hacia la ventana y contempló a lo lejos un avión que sobrevolada la ciudad muy bajo – Alguien le facilitó las direcciones
-Pues entonces date prisa con esa investigación – ordenó el general – Yo preparare defensas en caso de que Vermist quiera contraatacar de nuevo, que esperemos no lo haga pronto.
-Esperemos…esperemos…
Lo que no sabían era que la semana del horror apenas comenzaba…