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Estaré publicando en este blog una historia de ciencia ficcion que comenzé a inventar desde que tenía aproximadamente 10 años, un poco infantil con nombres medio raros y aveces sin sentido y con pocos mensajes : / peroo a mi me agrada y me reduerda a mi infancia Tratare de publicar un capitulo cada semana Ojala les guste tanto como a mi :) (se recomienda escuchar la cancion que está al final de cada capitulo mientras se lee :D)

martes, 4 de octubre de 2011

1x03 Martes

Cuantas veces en nuestra vida diaria hemos de enfrentarnos a las mentiras, siempre que cualquier persona te habla existe el riesgo de que te pueden estar mintiendo o engañando. Luego, si es una persona cercana a nosotros entramos en el dilema de que tal vez es mentira pero si realmente sentimos cariño por esa persona nuestro deber es confiar en esa persona. Esto pasa sobretodo en las relaciones amorosas.
El problema de esta situación es la percepción que tenemos de las otras personas, porque la mayoría de nosotros no vemos a la gente que nos rodea como lo que son si no como lo que nosotros queremos que sean; así que en el momento que tú te enteras que alguien te miente la percepción de aquella persona cambia totalmente, y tu lo vez como si fuera alguien totalmente distinto a quien solía ser. En ocasiones podríamos decir que hasta en nuestros enemigos se pueden convertir. Literalmente…
Después del ataque de Luke, es espadachín francés aquella noche hubo una junta convocada por el general en la base de los guerreros B, donde se les informo lo ocurrido y se les animó a que tuvieran mucho cuidado puesto que de alguna manera Vermist se había hecho con las direcciones de tres de sus compañeros y que podría pasar de nuevo, de hecho Teresante y Diz acordaron que faltarían a la escuela para poder estar más seguros, aunque Hanzel no pudo entrar en ese acuerdo pues tenía muchas cosas y muy importantes que hacer en esos momentos en sus escuela.
Ya el martes, Hanzel se preparaba para partir a la escuela mientras su hermano practicaba un poco con las cajas, tratando de darle a la K, como era costumbre. Hanzel subió a la azotea para observarlo un momento, se dio cuenta que su puntería era cada vez más certera.
-Vaya – exclamó Hanzel sorprendido – De verdad que se ve que has estado practicando.
-Si ayer estuve practicando un rato – dijo Arthur sonriendo – Y hoy me levante muy temprano para seguir practicando, mi mamá salió de nuevo muy temprano. Espero que así siga saliendo.
-No creo que lo haga – comentó Hanzel negando con la cabeza – Ya sabes cómo es, se va mucho tiempo y luego se siente culpable por dejarnos, la verdad dudo que salga mucho tiempo ya en la semana.
-¿Cómo voy a practicar entonces?  - preguntó Arthur un poco desanimado.
-Oh pues… - Hanzel se quedó pensando unos instantes – Podrías ir a la base, ahí hay ‘dummys’ especialmente para nosotros.
-¿En serio? – preguntó sorprendido - ¿Pero no que no era bueno ir?
-Pues no sé, tal vez ya es tiempo de que empieces a ir más seguido… - dijo Hanzel, luego sonrió y agregó – Con eso de que ya vas a subir a nivel rojo.
-¡¿EN SERIO?! – exclamó Arthur casi gritando
-El general quiere hacerte las pruebas necesarias – afirmó Hanzel – Con eso de que ya nos has salvado el trasero dos veces, cree que te lo mereces.
-¡Increíble! – gritó el niño muy emocionado - ¡Qué bien, que bien!
-Si, yo creo que el fin de semana te las hará – dijo Hanzel – Lo que queda de la semana deberás practicar mucho, si es que las quieres pasar.
-¡Claro eso haré! – exclamó Arthur - ¡Quiero ir a la base!
-¿Sabes llegar? – preguntó Hanzel
-Creo que si lo recuerdo, no está muy lejos.
-No no lo está pero ten mucho cuidado – encomendó Hanzel – Si es que vas
-¡Claro que iré!
Mientras tanto, Teresante en la base de los guerreros B tenía una plática con el general, era una pequeña discusión sobre si April debía o no ir a la escuela en esos días. El general ante todo era un padre preocupado por su hija así no le parecía mucho la idea que estuviese faltando a clases…pero Teresante insistía bastante.
-Lo que pasa – argumentaba el muchacho – Es que usted no estuvo ahí el día de ayer, si yo hubiera llegado un minuto más tarde ahorita estaríamos en el funeral de Hanzel.
-Entiendo tu punto, Teresante – decía el general – Más sin embargo no podemos estar seguros si Vermist no atacará de nuevo hoy, en caso de que sí puede que sirva tu propuesta, pero si no estaríamos desperdiciando un día…
-Un día que podemos usar para entrenar – exclamó Teresante – Y estar más preparados para cuando ataque.
-Sé que Vermist es un enemigo serio – continuó el general – Más sin embargo hay categorías, tengo soldados mejores entrenados y mayores. April y Hanzel son unos niños no puedes pedirles que descuiden otras cosas importantes, deben darse tiempo para las dos cosas. Incluso tu y Diz no deberían falta tampoco.
-Lo entiendo general, el problema es que en estos momentos – se aferró Teresante- Es que no solo la organización está en peligro, si no que a los que está dirigiendo los ataques Vermist somos nosotros tres.
-Perdóname Teresante, de eso aun no tienes pruebas – dijo el general – Ya he tomado mi decisión, April va. Velo por el lado positivo, si llegaran a sufrir un ataque Hanzel y April van en la misma escuela y podrían apoyarse…
-Eso espero…eso espero…
Teresante no supo que más decir y solo dio media vuelta y salió del despacho del general mientras el general lo miraba un poco angustiado. Él también pensaba que ellos podrían ser blancos de Vermist, solo que era imposible que los protegiera todo momento, no podía encerrar a sus soldados en una burbuja, si estaba ahí afuera expuestos aprenderían…o morirían; eran las reglas básicas del campo de batalla.
Ese día Hanzel llegó un tanto emocionado a la escuela, aunque no quería admitirlo le gustaba la idea de que su hermano subiese de nivel, poco a poco iría mejorando más y más hasta que fuera tan bueno que pudiese acompañarlo en sus misiones.
Hanzel tenía la ambición de convertirse en el mejor de los guerreros B y si su hermano seguía sus pasos se convertiría en su mano derecha y serían invencibles. Al menos esa era la idea…
Entró a la escuela caminando lentamente, vio a la multitud de alumnos acumulados en el patio, algunos hablaban, otros corrían, otros reían, otros hacían maldades a sus compañeros de primer grado, es decir era un día típico en la secundaria técnica número 84.
Atravesó el patio y antes de llegar al final del mismo dobló a la izquierda, subió las escaleras del edificio y subiendo dobló a la derecha, empezó a caminar por el pasillo pero su hazaña no duró mucho pues dobló a la derecha y entró en el primer salón que encontró. Desde antes de entrar vio a algunos de sus compañeros que ya estaban dentro; justo en el momento que puso un pie dentro del salón el timbre sonó y se empezó a oír un alboroto que venía del patio; ni siquiera tuvo que voltear para saber que la multitud se dispersaba.
Menos de un minuto después el pasillo donde Hanzel acababa de estar se atiborró de alumnos que trataban de pasar a sus salones, todos gritándose y empujándose unos a los otros. Dos minutos después su salón estaba lleno de gente que conocía.
-Vaya calor que hace hoy – comentó su amigo Robert sentándose junto a él
-Estamos en veranos – respondió Hanzel sonriente – Todos los días hace calor.
-Pero yo creo que hoy más – insistió Robert, luego miró su reloj y agregó – Ya es algo tarde, espero que el maestro no venga.
-Cómo crees, acaban de tocar – rió Hanzel – Es muy temprano aún.
-Bueno ya, se vale soñar ¿no? ¬¬
Fue todo lo que dijo y fue a otro lado del salón a saludar a otros compañeros. Hanzel se quedó en su lugar (el cual estaba hasta en frente y casi pegado a la puerta) No le hablaba a muchos de su salón, al menos no para considerarlos amigos. Hanzel volteó hacia la ventana y notó que muchos alumnos aún transitaban por el pasillo para llegar a sus respectivos salones; entre todos ellos vio a April, la cual al verlo le sonrió y levantó una mano haciendo un ademán de saludo para luego continuar con su camino, pues ella iba en otro salón. En seguida el profesor entró, era un hombre no muy alto y un tanto obeso, con ojos rasgados y con poco cabello, debía tener unos 40. Era el profesor de matemáticas y a pesar que tenía poca paciencia para los alumnos era el profesor favorito de Hanzel. Al entrar el profesor Benjamín cerró la puerta para aislar el ruido proveniente del exterior.
-Abran sus notas – ordenó, al entrar todos en seguida se callaron y fueron a sus respectivos asientos – Vamos a continuar la clase de ayer.
La clase inició y todos muy callados prestaban atención, de cuando en cuando algunos alumnos comenzaban a distraerse y hablaban entre ellos, pero el profesor los callaba únicamente con la mirada. Tenía un carácter fuerte y era lo único que necesitaba para callarlos, una mirada. Cuando terminó de explicar dejó un ejercicio, en ese punto se sentó y dejó que los alumnos interactuaran entre sí.
Hanzel se sumergió tanto en la clase y en su trabajo que no se dio cuenta que ya habían pasado cuarenta minutos y que la clase estaba por terminar; un rechinido llamó su atención, se volvió hacia la puerta para verificar que lo causaba, Robert acababa de entrar al salón causando dicho ruido; al parecer iba regresando del baño, Hanzel ni siquiera notó en qué momento su amigo había salido del salón
-Oye – llamó la atención de Hanzel mientras se sentaba a su lado, su rostro se notaba serio- Afuera hay un hombre muy raro, parece un jardinero y está plantando…
-¿Y apoco los jardineros hacen normalmente otra cosa? – interrumpió Hanzel con un tono de sarcasmo con una sonrisa en su boca, le agradaba fastidiar a Robert sobre todo cuando se ponía serio, como en ese momento.
-¡Déjame terminar! – Exclamó Robert un tanto molesto – Está plantando algo a la mitad del patio ¿No te parece raro?
-Un poco – contestó Hanzel adquiriendo algo se seriedad, se levantó y se paró junto a la ventana, no estaba en el ángulo correcto para alcanzar a ver el centro del patio así que se puso de puntitas, pero aun así no veía nada, luego agregó volteando a ver a Robert, quien se había levantado tras él – No alcanzo a ver.
-¡Hey! – exclamó el profesor desde su escritorio – ¿Se les perdió algo afuera?
-No – dijo Hanzel regresando a su lugar, Robert hizo otro tanto – Lo siento.
-Para mí es algo muy raro – comentó Robert ya que estaban sentados – Además el hombre…es extraño y se ve feo…
-¿Cómo feo?
-Muy sucio – aclaró Robert – Como si no solo usara el abono para plantar sino para bañarse en él también.
-Qué asco – Hanzel hizo un gesto que mostraba repugnancia - ¿Viste que plantaba?
-PFFT ¡no! – dijo Robert como si lo ofendieran – Perdón pero no terminé de leer el libro 1001 plantas que crecen en México.
-Muy gracioso ¬¬ - dicho esto, Hanzel se levantó y agregó sin voltear a ver a su amigo – Iré a ver.
Pero cuando avanzó hacia el profesor con intención de pedir permiso para salir, el timbre sonó; el profesor dijo que continuarían la siguiente clase y después de recoger sus cosas se retiró del salón. Hanzel volteó a ver a Robert y no tuvo que decirle nada para darse a entender. Su mirada lo decía todo “Acompáñame”
Los dos muchachos se salieron corriendo hacia las escaleras con el propósito que el prefecto no los regresase al ver que salían del salón sin permiso, aunque con el ruido y alboroto que se creaba cuando el timbre sonaba y se cambiaba de maestro, no fue muy difícil pasar desapercibidos. Cuando bajaron las escaleras el ruido proveniente de los salones y pasillos iba disminuyendo poco a poco.
Se adentraron en el patio, vieron al hombre que Robert había descrito hacía unos minutos; trabajaba en su planta justo a la mitad del patio; mientas se acercaban el hombre estaba agachado, tenía una pala en la mano y parecía estar acomodando tierra. Hanzel se percató que había roto el piso del patio ¿Cómo nadie le había dicho nada?
La planta era algo que jamás Hanzel había visto, además de medir al menos un metro de altura, tenía forma redonda como si fuera una cúpula, estaba rodeada de grandes hojas formando una base en la tierra, parecía una lechuga gigante solo que en la “cúpula” se asomaban algunas flores moradas. En cada punto cardinal crecía desde la base un enorme tallo que a Hanzel se le antojaban como tentáculos. Hanzel no sabía si era por el viento, pero el notaba que la planta se movía…
-¡Listo! – gritó el jardinero y se levantó y los dos muchachos se sobresaltaron y más aun cuando se volvió hacia ellos – Ah, muy bien ustedes serán los primeros en probar mi obra de arte.
-No gracias – dijo Robert asumiendo que hablaba de la planta – No soy muy fan de las ensaladas.
El hombre soltó una carcajada, luego Hanzel se dio cuenta de que de las pequeñas flores morados comenzaron a salir una especie de esporas también moradas, formando una nube la cual se expandía por todos lados…
-¡Corre! – ordenó Hanzel
Instintivamente corrieron hacia la dirección por la cual ellos habían llegado, que era justo al lado contrario de la puerta de la escuela; se adentraron en el pasillo que estaba junto a las escaleras que llevaban a su salón ( y que hacía unos minutos habían usado) Dicho pasillo era el mismo que llevaba a los talleres, antes de doblar y adentrarse en el pasillo Robert se detuvo y volvió la mirada hacia la planta, al parecer la nube no los seguía y se concentraba en ir a los salones.
-¿será venenoso? – preguntó Robert
-No lo podemos saber – dijo Hanzel – debemos escondernos hasta que se disipe esa especie de toxina, luego pensaremos que hacer.
Se empezó a oír mucho alboroto proveniente de los salones; se escuchaban golpes, objetos pesados caer, e incluso hasta gente caer. Ninguno de los dos muchachos logró hacerse una imagen de lo que ocurría en los salones. A lo lejos Hanzel vio que la gente salía de los salones; tal vez no era venenoso después de todo, aunque preferiría no arriesgarse y no respirar esa cosa.
Lo que Hanzel vio a continuación lo horrorizó, de la gran nube de esporas comenzó a dividirse formando muchas y a expandirse por toda la escuela, una de las nubes de esporas parecía estar dirigiéndose directamente hacia ellos. Hanzel hizo un ademan para que Robert lo siguiera. Mientras corrían por el pasillo Hanzel tuvo una idea, se detuvo frente a una puerta que decía INTENDENCIA. Entraron ahí, era un pequeño armario donde los conserjes guardaban sus instrumentos de limpieza, al entrar y cerrar la puerta quedaron en penumbras, Hanzel comenzó a revolver las cosas.
-¿Buscas algo? – preguntó Robert, el cual estiró una mano hacia el techo y jaló una cadena saliente del foco para encender la luz – Porque el interruptor de la luz está aquí.
-¿Qué? ¿Apoco vienes aquí muy seguido? – preguntó Hanzel con afán de broma
-Ya sabes las chicas luego quieren privacidad.
-Ayúdame a buscar jergas para tapar las ranuras de la puerta – dijo Hanzel ignorando el comentario presumido de Robert, en seguida encontraron las jergas y taparon todas las aberturas y orificios (como por ejemplo debajo de la puerta) por los cuales las esporas podrían entrar.
-¿Y ahora? – preguntó Robert
-A esperar…a esperar…
El jardinero, es esos instantes iba entrando a las oficinas de la dirección de la escuela. Las secretarias y los profesores que estaban por donde él pasaba solo lo veían con la mirada perdida, sin moverse ni decir una sola palabra.
Entró a la oficina del director, el cual estaba sentado tras su escritorio, el jardinero se puso junto a él, lo miró y dijo con suavidad pero firmemente.
-Levántate
El director obedeció de manera automática, y el jardinero lo empujó para tomar su lugar, se sentó y comenzó a teclear en la computadora, pronto se comenzó a oír una voz que salía de las bocinas de la computadora.
-Bien hecho, experimento BMAV-68
-Buenas tardes, doctor Vermist – saludó el jardinero – La escuela de Hanzel también ha caído en mi poder.
-Excelente – se alegró Vermist, su imagen ocupaba toda la pantalla del monitor - ¿Dónde está él?
-Espere un momento, lo llamaré – dijo el jardinero extrayendo de su bolsillo un aparato similar a un control remoto, pero con muchos menos botones, de los cuales presionó algunos, cerró los ojos y esperó.
-¿Y bien? – preguntó Vermist cinco segundos después sonando impaciente.
-Imposible… - exclamó el jardinero como si hubiera algo que no cuadrara en sus cálculos – ‘Imy’ no reconoce su nombre. ¿Seguro que es Hanzel Doullery?
-¡Claro que si idiota! – explotó Vermist – Mejor ve y búscalo, debe de estar escondido por ahí ¡Si es que no escapó ya!
-Es más probable que esté escondido, tengo el perímetro rodeado
-Más te vale, porque si no, tu plantita será quien sufra las consecuencias. – amenazó el doctor
-¡No! – imploró el Jardinero – Imy no tiene nada que ver, no la castigue.
-Pues…date prisa – y la comunicación se cortó, la imagen del monitor de Vermist desapareció en seguida.
El jardinero presionó algunos botones de su dispositivo y cerró los ojos.
-Un individuo sigue siendo impuro, debe de estar escondido por ahí, búsquenlo – dijo en voz baja, como si le hablara a alguien, aunque el único individuo además de él era el director que estaba sentado en el suelo sin moverse – No saldrás de aquí, ni consiente ni vivo de aquí…Hanzel Doullery
-¿No crees que debemos esperar un poco más? – preguntó Robert al notar que Hanzel había abierto la puerta y estaba ya con un pie fuera del armario
-Ya pasó una hora – señaló Hanzel – Además, ya no aguanto estar ahí dentro, quiero ver que ocurre.
-Pues, ya no se escucha nada – dijo Robert – Ni alboroto ni ruidos raros.
-Ya sé…no estoy seguro si eso sea bueno o malo – dijo Hanzel, miró a sus alrededores; todos los pasillos se veían completamente desérticos, ni una sola alma, después de mirar de un lado a otro como si buscara algo, agregó – Demos una vuelta, nada mas por simple reconocimiento.
-No sé si sea la mejor idea, Hanzel – dijo Robert algo nervioso – Yo creo que mejor salgamos aquí antes que el jardinero loco regrese con su planta mutante que suelta veneno. A lo mejor la toxina se disipó ya, pero no podemos saber si puede expulsar más.
-Pues si – aceptó Hanzel – Más sin embargo no puedo irme así como así debo ver que pasa y tratar de arreglarlo…
-¿Por qué? – exclamó Robert, perdiendo un poco la paciencia
-Es…es…mi naturaleza – mintió Hanzel – Perdón pero simplemente no me puedo ir así como así.
-Bueno… - se resignó Robert – Ni modo que te deje solo…
Hanzel hizo un ademan con la mano indicándole a Robert que lo siguieran, en lugar de regresar al patio se adentraron en el pasillo, unos metros adelante el pasillo se bifurcaba, hacia la izquierda; si seguían de frente llegarían directo a los talleres, mientras que si doblaban a la izquierda llegarían al pasillo de los laboratorios, en ese momento doblaron a la izquierda. Caminaban lentamente y muy atentos a los movimientos del exterior, más sin embargo los únicos sonidos que captaban eran del viento que pasaba entre los árboles y de algunas aves; incluso el sonido de la ciudad lo escuchaban muy distante…
Caminaron un par de metros encontrando otra división en el camino, el pasillo de los laboratorios seguía hacia el frente, a la izquierda había un pasillo que llevaba directamente al patio principal, mientras que a la derecha encontraban escaleras para subir a la biblioteca. La idea de Hanzel era seguir por el pasillo de los laboratorios pero un prefecto les bloqueaba el paso. Aunque miraba directamente hacia ellos pareció no notar su presencia hasta que estuvieron justo frente a él, Hanzel se acercó lentamente pero el prefecto se sobresaltó.
-¡Los encontré! – gritó - ¡Ahí están!
Justo a la derecha de Robert la puerta hacia un laboratorio se abrió, salieron dos alumnos y trataron de sujetar a Robert por los brazos pero el muchacho no se dejó.
-¿Qué les pasa? – dijo Robert soltándose y acercándose a Hanzel, el cual seguía justo frente al prefecto - ¿No el laboratorio estaba vacío? Yo lo vi.
-Sí pero – Hanzel se acercó a la puerta del laboratorio, vio muchos alumnos dentro pero estaban en el piso, acostados unos juntos a otros, otros estaban de pie y otros parecían estarse poniendo de pie; por eso cuando pasaron y vieron por la ventana no vieron nada – Te explico luego, ahora mismo creo que ellos no nos quieren ayudar.
Los dos muchachos salieron corriendo en la única dirección que no estaba bloqueada ni por prefectos ni alumnos, que era el pasillo que los llevaba al patio principal. Cuando llegaron a dicho patio otros tres alumnos aparecieron de frente para bloquearles el paso.
-Ahí están – gritaron los tres a la vez
-¡Dejen de gritar! – exclamó Robert, cuando dijo esto los tres se acercaron amenazadoramente, instintivamente Robert subió las manos a la cara para evitar recibir golpes ahí, pero justo cuando los atacantes estuvieron suficientemente cerca, Hanzel se adelantó un paso, le lanzó un golpe al de la derecha (el cual cayó de inmediato) tomó al atacante de en medio y lo empujó contra el tercero con una patada, cuando Hanzel se volvió hacia Robert éste puso cara de asustado y agregó – Estás enfermo…
-¿Pues que querías? – dijo Hanzel con aire de ofendido – Dudo que se hayan acercado para saludarnos…
Caminaron hacia el patio, la planta seguía ahí pero el jardinero ya no estaba, tras los dos muchachos el prefecto que los había hecho correr los alcanzó seguido de los alumnos que habían salido del laboratorio
-¿Por qué? – preguntó Robert - ¿Qué nos quieren hacer?
Por parte de ellos no hubo respuesta, pero tras Hanzel y Robert(donde estaba la planta, pues cuando llegó el prefecto ellos le dieron la espalda a la planta) se escuchó una risa; los dos muchachos se volvieron.
-Vaya tú debes de ser Hanzel – dijo el jardinero avanzando hacia los muchachos – Y tu amigo… ¿Quién es? ¿Acaso será él Teresante?
-¿Quién es…
-No, el no es Teresante – interrumpió Hanzel la pregunta de su amigo - ¿Cómo sabes de Teresante? ¿Trabajas para Vermist?
-Que astuto – rió el jardinero, metió la mano en su bolsillo extrayendo algo que parecían semillas – Pero basta de charlas, te entregare al doctor a ti y a tu amigo
-No… - Hanzel se vio interrumpido por el jardinero que lanzó al suelo sus semillas, al contacto con el piso sacaron una pequeña nube gris, cuando se disipó tres pequeñas flores estaban en el piso, pero no estaban arraigadas, movían sus raíces libremente y las usaban para caminar como si fuera piernas, caminaron hacia los muchachos; de nuevo Hanzel se adelantó y pateó a una de ellas, lanzándola unos metros hacia atrás, pero al momento de hacer el movimiento de la patada otra de las plantas enrolló sus raíces en su pierna; lo que hizo Hanzel a continuación fue pisarla con su pierna libre, como quitándose algo que tenía embarrado; al momento de aplastar la planta contra el piso ésta dejó de moverse y sacó un liquido verde.
-¡Hanzel! – gritó Robert, cuando Hanzel volvió y entendió lo que ocurría ya era muy tarde; Robert estaba ya a medio camino hacia el suelo, Hanzel solo lo vio caer en seco con los ojos cerrados, noqueado.
-No te preocupes, esas pequeñas solo inyectan un veneno que te pone a dormir – explicó el jardinero, cuando vio que la pequeña planta se acercó al rostro de Robert añadió – Aunque claro que si le inyecta más su corazón se puede parar.
-¡No! – gritó Hanzel, creando una bola de energía azul y lanzándosela a la planta la cual explotó al contacto de la energía de la Pila
-Vaya, que buen truco – dijo el jardinero
-Sí, gracias a ti lo pude usar – explicó Hanzel – Si Robert hubiera estado consiente aun no me podría usarlo porque me vería, pero ahora será más fácil acabarte…
-Que confiado suenas, pero la verdad yo creo que te costará algo de trabajo.
-Vamos a averiguarlo – dijo Hanzel haciendo otra bola de energía azul, sonaba muy serio. Lanzó la bola directamente al rostro del jardinero, pero justo antes de que llegara una enorme raíz salió del piso, rompiendo el concreto y poniéndose directamente en la trayectoria haciendo que la bola de energía se impactara con la raíz en lugar de con el jardinero.
-Olvidé mencionar que las raíces de mi hermosa creación son muy resistentes – aclaró el jardinero – Además éstas se extienden por todo el subsuelo a 1 kilometro a la redonda, ah claro también yo las puedo controlar a mi gusto.
-Probaremos la resistencia entonces, de tus raíces – dijo Hanzel, esta vez hizo una bola de energía roja y la lanzó, de igual manera la raíz salió del piso en auxilio del jardinero, la bola se impacto con la raíz y se quedó pegada a ella, tres segundos después la bola de energía explotó haciendo al tallo pedazos. Un alarido asoló la escuela – Parece que no es tan resistente después de todo.
-¡Maldito! – gritó el jardinero enfurecido – ¡Como te atreves a lastimar a mi Imy! Ahora verás…
El jardinero cerró los ojos, Hanzel pensó que tal vez haría un ataque o algo así pero nada ocurría, volteo a su alrededor. Nada. Cuando el jardinero abrió de nuevo los ojos y miró a Hanzel fijamente con una sonrisa en la boca fue cuando Hanzel decidió preguntar.
-¿Qué se supone que veré?
-Oh, espera…
-No tengo tiempo lo siento – dijo Hanzel y en seguida repitió su ataque lanzando una bola de energía roja, pero ahora no fue una raíz que interceptó el ataque, sino que fue otra bola de energía de color café que se estrelló contra la de él creando una pequeña explosión en el aire; Hanzel se volvió dirección a la puerta de la escuela, que era de donde había venido el ataque y vio a Diz caminando lentamente hacia ellos… Hanzel se quedó boquiabierto y las únicas palabras que pudo articular las dijo a continuación – Pero…¿Cómo? ¿Por qué?
-La pequeña Diz está bajo mi control – explicó el jardinero – Las esporas que lanza mi hermosura entran directamente al cerebro humano haciendo que pierdan su facultad de decisión, y pues me dan a mí la libertad de decidir por ellos… ¡HAHAHA!
-Eres un bastardo – dijo Hanzel con odio volviéndose al jardinero
-Como sea, Diz hazlo pedazos, no importa si muere Vermist lo quiere muerto de todos modos – ordenó el jardinero, la muchacha en seguida sin esperar un solo segundo lanzó una serie de ataques hacia Hanzel, todos color café. Como pudo, Hanzel esquivó las bolas de energía pero la puntería de Diz era increíble y le dio en sus piernas y hombros dejando a Hanzel en el piso. Cuando el jardinero vio esto sin más comenzó a reír y entre risas agregó - ¿No eres tu la misma persona que dijo que sería fácil acabarme? ¡HAHAHA!
-Maldición – expresó Hanzel en lo bajo – No sabía que estas cosas dolieran tanto.
Hanzel como pudo se puso de pie, la sangre comenzó a correr entre la tela de su ropa, sentía como el liquido caliente bajaba por efecto de la gravedad; Ahora era su turno de atacar: lo que hizo fue lanzar una bola de energía azul a Diz, pues no quería lastimarla, no esperó ni un segundo y lanzó un ataque rojo al jardinero y un tercer ataque también rojo pero directamente a la planta. Diz esquivó fácilmente el ataque de Hanzel, el jardinero evitó el ataque rojo con otra raíz de la planta, pero no había nada que se interpusiera entre el ataque de Hanzel y la gran planta controladora de mentes.
-¡Corre! – ordenó el jardinero, quien obedeció fue el prefecto que todo el tiempo había estado ahí de pie sin decir o hacer nada, corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Hanzel, la bola de energía roja se quedó pegada en uno de sus hombros y tras tres segundos explotó, haciendo que el prefecto cayera al piso lleno de sangre que seguía saliendo.
-¡Maldito como te atreves a atacarla directamente! – exclamó el jardinero muy enojado, acto seguido una horda de raíces salió de entre el piso rompiendo el concreto tomando a Hanzel de manos y piernas y elevándolo un metro –Se acabaron los juegos.
-Pues – se excusó Hanzel, por extraño que pareciera tenía una sonrisa en la boca– Dicen que los problemas se deben eliminar de raíz, eso trataba de hacer
-Diz, hazme el honor – dijo el jardinero ignorando el comentario de Hanzel – Elimínalo.
La muchacha, que tenía la mirada perdida, se puso justo frente a Hanzel creó una bola de energía verde en sus manos, la explosión del ataque verde bien colocada sería suficiente para matar a Hanzel, y si él no podía moverse no tenía muchas esperanzas…
Diz lanzó el ataque directamente al corazón de Hanzel, pero algo inesperado ocurrió; un ataque del mismo color llegó directamente desde la misma dirección por la cual Diz había llegado, interceptando el ataque haciéndolo explotar antes de tiempo, salvándole la vida a Hanzel.
Cuando todos voltearon para investigar la fuente de aquel ataque vieron que Teresante llegaba corriendo desde la entrada de la escuela y todos dieron por hecho que había sido él quien lanzó el ataque interceptor.
-Ya me debes dos – jadeó Teresante cuando llegó junto a ellos, se puso justo a lado de la planta – Te vas a acostumbrar a que te salve siempre, Hanzel.
-Gracias – dijo Hanzel desde los aires, las raíces seguían sosteniéndolo - ¿Siempre tienes que tardarte tanto en aparecer?
-No te quejes, al menos estoy aquí y te salvé el trasero – dijo Teresante, luego se volvió hacia los hostiles – Vaya, así que Vermist ahora contrata jardineros, le diré a uno de mis tíos que está desempleado
-Tú debes de ser Teresante – dijo el jardinero con tranquilidad – Me alegra que hayas venido, nos ahorraras la tarea de irte a buscar.
-Oh…Diz… ¿Qué te han hecho? – dijo Teresante en tono decepcionado, ignorando el comentario del jardinero – Dijiste que no irías a la escuela…
-¡Tonto! – exclamó el jardinero entre risas - ¿Crees que puede oírte? Su cerebro está siendo manipulado por las esporas de mi planta, ella está sumida en un sueño y no puede oírte.
-Pues será mejor que eliminemos a la planta para que pueda hablar con ella – dijo y en ese momento lanzó un ataque café hacia la planta, uno de los alumnos que había llegado con el prefecto corrió y se puso en la trayectoria del ataque de Teresante, el cual hizo al pobre muchacho sangrar, luego agregó - ¿Controlas a todos entonces?
-Hasta que empiezas a entenderlo…
-¿Por qué a Hanzel no? – preguntó con interés Teresante
-Bueno la verdad es que…
-Porque me escondí del humo que sale de la planta – interrumpió Hanzel – No lo respiré y no me controla.
-Bueno, será mejor que liberes a Hanzel antes de que elimine a tu preciada planta – amenazó Teresante creando una bola de energía café en cada mano, luego añadió – No importa cuántos alumnos hagas que se interpongan, se te tienen que acabar alguna vez, y mi energía no se acabará.
-¡Monstruo! ¿Te atreverás a lastimar a todos estos inocentes? – preguntó el jardinero
-¿Qué estás haciendo Teresante? – dijo Hanzel sin entender las intenciones de su amigo.
-No me pongas a prueba… - en seguida Teresante lanzó uno de los ataques hacia el jardinero, una de las raíces que tenían preso a Hanzel lo soltó para ir en su auxilio, mientras que el ultimo alumno que quedaba de pie corría para interceptar el ataque y dejar la planta a salvo – Mira lo que los haces hacer…y tú me llamas monstruo… Incluso lastimas a tu propia planta para salvarte el pellejo…
-¡Calla, imbécil! – gritó – Aquí tienes a tu preciado Hanzel
Hizo que las raíces de la planta que sostenían a Hanzel ahora lo lanzaran hacia Teresante, los dos muchachos se estrellaron y cayeron uno encima del otro unos metros más hacia atrás
-¡Elimínalos, Diz! – ordenó el jardinero, no pasó un solo segundo y la muchacha se disponía a atacar, lanzó dos ataques cafés y Teresante hizo otro tanto, los ataques chocaron entre sí causando un gran estruendo, Hanzel hizo una bola de energía roja para atacar pero Diz fue mucho más rápida, le lanzó un ataque café e hizo que la bola de energía roja le explotara en la cara, haciéndolo que cayera hacia atrás con el rostro lleno de sangre.
-¿Hanzel? ¿Estás bien? – preguntó Teresante
-HAHAHA – rió el jardinero – Uno menos Diz, ve por el siguiente.
Diz siguió tratando de darle a Teresante pero falló en todos sus intentos, el muchacho era bastante rápido y ninguna le daba.
-Que escurridizo eres… - añadió el jardinero, luego ordenó a las raíces que habían atrapado a Hanzel que fueran a por Teresante y a pesar que él lanzó varios ataques hacia las raíces para tratar de defenderse no fue suficiente para soltarse, las raíces lo aprisionaron y lo inmovilizaron elevándolo un metro – Ahora sí – agregó – Diz, es todo tuyo.
Diz creó una bola de energía verde entre sus manos, cuando estuvo a punto de lanzarla una explosión que todo escucharon causó una interrupción en su tarea, todos voltearon hacia la planta, Hanzel estaba de pie junto a ella, o más bien lo que quedaba de ella, le había lanzado un ataque de color rojo mientras estaban distraídos, haciendo que la planta volara en mil pedazos…
-¡Imy! ¡Noooooooooo! – gritó el jardinero corriendo hacia ella, en seguida, la raíces que sostenían a Teresante se debilitaron y cayeron al suelo, muertas. Diz perdió el equilibrio y cayó de igual manera, Teresante se recuperó y se levantó rápidamente
-Veamos cómo te cubres ahora – dicho esto le lanzó un ataque color verde, dándole en la cara, el jardinero lanzó un alarido de dolor y cayó al suelo con el rostro totalmente destrozado y con mucha menos sangre que todos esperaban…
Unos momentos después Diz se incorporó, Teresante se acercó para ayudarla, Hanzel se acercó lentamente a sus dos amigos.
-¿Están bien? – les preguntó
-Me duele mucho la cabeza – dijo Diz – Pero nada más ¿Qué pasó?
Hanzel le explicó los eventos que habían ocurrido aquel día, antes que ella pudiera articular palabra alguna Teresante interrumpió.
-Y eso tal vez no hubiera ocurrido – dijo en tono cortante – Si no hubieras ido a la escuela, como quedamos…
-Perdón…
-¿Por qué? ¿Por mentirme? – dijo, ahora sonaba enfadado, luego se levantó y agregó – Ya le informé al general lo ocurrido, no debe tardar en venir.
Teresante se fue, Diz solo bajó la mirada y no supo que decir, Hanzel se acercó a ella y la abrazó.
-Tranquila – le dijo – Deja que se le quite el coraje y tal vez podrán hablar.
-Eso espero…
Después de lo ocurrido los tres muchachos fueron llevados al hospital para atender sus heridas, Teresante seguía aún enfadado con Diz no hablaron en absoluto, fueron momentos muy incómodos sobretodo para Hanzel. Estuvieron allí un par de horas y cuando se fueron el general los encontró para hablar con los tres.
-¿Se sienten bien muchachos? – los tres muchachos solo asintieron sin decir nada – Bien, temo mucho lo que pasó hoy…Teresante creo que tenías razón, la situación es peor que lo que pensábamos, es por eso que he decidido que mañana a primera hora La Pila será movida a una instalación más segura, a las afueras de la ciudad.
-De eso hablaba, general – dijo Teresante con tono serio, se adelantó y le dio una palmadita al general en el hombro – Si me disculpan ahora debo irme, si necesita algo ya sabe dónde encontrarme
-Yo también debo irme – dijo Diz ya que Teresante se había ido y desapareció por otra puerta, no por la que Teresante se había ido
-¿Qué les pasa a esos dos? – preguntó el general ya que Diz ya no estaba
-Están enojados…no importa, general ¿Puedo preguntarle algo?
-¿Qué pasa? – dijo el general con curiosidad
-¿Cómo supo Teresante lo que pasaba?
-No tengo idea…. Él me llamó ¿Por qué?
-No, por nada…por nada…

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